Cuando llega el invierno nosotros sacamos abrigos, encendemos la calefacción y buscamos refugio en casa. Mientras tanto, un pequeño pájaro de apenas unos gramos puede pasar toda la noche en el exterior con temperaturas cercanas o incluso inferiores a cero.
¿Cómo sobreviven los pájaros al frío? Las aves cuentan con un extraordinario conjunto de adaptaciones para conservar el calor, conseguir suficiente energía y superar las noches más frías. Las plumas son fundamentales, pero no son su único recurso.

Las plumas son su mejor abrigo
El plumaje funciona como un magnífico aislante térmico, pero el secreto no consiste únicamente en cubrir el cuerpo con plumas. Entre ellas queda atrapada una capa de aire que actúa como aislante y reduce la pérdida de calor.
Por eso durante los días fríos podemos ver pájaros aparentemente mucho más gordos de lo habitual, que parecen bolas de plumas. No han engordado de repente, simplemente han ahuecado las plumas para aumentar la cantidad de aire atrapado alrededor del cuerpo.
Es el equivalente natural a ponerse un buen plumífero.
Por qué los pájaros se hacen una bola cuando hace frío
Probablemente hayas visto algún gorrión, petirrojo o pequeño pájaro completamente redondeado durante una mañana de invierno. Esta postura ayuda a conservar el calor.
Al ahuecar el plumaje aumentan el aislamiento y, al mismo tiempo, pueden esconder parcialmente patas y otras zonas expuestas. Cuanto menor sea la superficie corporal directamente expuesta al ambiente, más sencillo resulta conservar la temperatura.
Mantenerse caliente requiere muchísima energía
Las aves mantienen una temperatura corporal elevada y necesitan producir constantemente calor para conservarla. Cuando la temperatura exterior baja, ese esfuerzo aumenta, y para producir calor necesitan combustible. Es decir, comida. Por este motivo muchas aves dedican gran parte de las cortas jornadas de invierno a alimentarse.
No comen únicamente porque tengan hambre. Están acumulando la energía necesaria para sobrevivir a las siguientes horas y, especialmente, a la noche.
La noche es el momento más difícil
Durante el día pueden buscar alimento y mantenerse activas. Por la noche desaparece esa posibilidad para muchas especies. Además, las temperaturas suelen alcanzar entonces sus valores más bajos.
Un pequeño pájaro puede pasar muchas horas sin alimentarse mientras continúa gastando energía para mantener su temperatura corporal. Por eso las últimas horas de la tarde son importantes. Antes de buscar un lugar donde dormir, muchas aves intentan alimentarse intensamente para disponer de suficientes reservas durante la noche.
Algunas aves acumulan grasa
La grasa funciona como una reserva energética. Antes de periodos especialmente exigentes, muchas aves pueden aumentar sus reservas. Durante una noche fría utilizan parte de esa energía para mantener activo su metabolismo y producir calor.
En pájaros pequeños, el margen puede ser reducido. Su pequeño tamaño hace que pierdan calor con relativa rapidez, por lo que necesitan equilibrar continuamente el gasto energético con la comida disponible.
Temblar también produce calor
Los humanos temblamos cuando tenemos mucho frío, las aves también pueden utilizar contracciones musculares para generar calor. Este mecanismo aumenta el consumo energético, pero permite elevar la producción de calor cuando las condiciones son especialmente frías.
De nuevo aparece la misma cuestión: para generar ese calor necesitan disponer de suficientes reservas. Por eso alimento y temperatura están estrechamente relacionados durante el invierno.
¿Dónde duermen los pájaros cuando hace frío?
Depende mucho de la especie. Buscan lugares protegidos del viento y de las condiciones meteorológicas. Pueden utilizar:
- Vegetación densa.
- Arbustos.
- Setos.
- Cavidades de árboles.
- Huecos en edificios.
- Cornisas protegidas.
- Cajas nido o refugios.
- Árboles de hoja perenne.
El objetivo es encontrar un pequeño microclima más favorable que permanecer completamente expuestos, incluso una diferencia aparentemente pequeña de temperatura o una buena protección frente al viento puede resultar importante.
Algunas aves duermen juntas
Dormir en grupo puede ofrecer varias ventajas, además de reducir el riesgo individual frente a depredadores, en determinadas situaciones permite aprovechar lugares protegidos y conservar mejor el calor. Algunas especies forman grandes dormideros durante el invierno.
Al atardecer podemos observar grupos que se dirigen hacia un mismo lugar y, al amanecer, vuelven a dispersarse para buscar alimento.
¿Por qué no se les congelan las patas?
Esta es una de las grandes preguntas cuando vemos un pájaro caminando sobre hielo o nieve. Las patas de las aves están diseñadas de manera muy diferente a nuestras manos y pies, contienen relativamente poco tejido muscular y pueden mantenerse a temperaturas inferiores a las del interior del cuerpo. Además, muchas aves disponen de mecanismos circulatorios que permiten reducir la pérdida de calor a través de las extremidades.
La sangre caliente que baja hacia las patas puede transferir parte de su calor a la sangre fría que regresa hacia el cuerpo. Así se conserva energía sin necesidad de mantener las patas tan calientes como los órganos internos.
A veces esconden una pata
En días fríos podemos ver aves descansando sobre una sola pata, la otra queda escondida entre las plumas del cuerpo. Después pueden intercambiarlas. Es una estrategia sencilla para reducir la superficie expuesta y conservar calor.
También pueden agacharse hasta cubrir buena parte de las patas con el plumaje.
El sol también ayuda
Durante los días soleados de invierno es habitual encontrar aves descansando en lugares protegidos donde reciben directamente la radiación solar. Aprovechar el sol permite calentarse sin gastar tanta energía metabólica.
Por eso una pared orientada al sol, una rama protegida del viento o un tejado pueden convertirse en lugares especialmente atractivos durante una mañana fría.
El viento puede ser peor que la temperatura
Una temperatura baja resulta todavía más problemática cuando sopla viento. El movimiento del aire elimina continuamente parte de la capa de aire caliente que las aves mantienen alrededor del cuerpo, por eso encontrar refugio frente al viento es fundamental.
Un seto denso puede resultar mucho más valioso durante una noche fría que un árbol completamente expuesto.
La nieve complica encontrar alimento
El frío no es siempre el mayor problema, cuando el suelo queda cubierto por nieve o se congela, muchos recursos dejan de estar disponibles. Las aves que buscan semillas en el suelo pueden tener dificultades para acceder a ellas, los insectos también disminuyen considerablemente. Frutos, semillas y otros alimentos ricos en energía adquieren entonces una importancia enorme.
¿Podemos ayudarlas durante el invierno?
Sí, especialmente en jardines y terrazas. Podemos proporcionar alimento adecuado mediante comederos bien gestionados, mantener agua limpia disponible y conservar vegetación que proporcione refugio. También podemos plantar arbustos que produzcan frutos o mantener zonas algo menos ordenadas donde puedan encontrar semillas e insectos.
En nuestra sección Naturaleza en el jardín y la terraza encontrarás guías específicas sobre comederos, alimentos, bebederos y refugios para aves.
El agua también es importante cuando hace frío
Tendemos a preocuparnos por el agua únicamente durante el verano, pero las aves necesitan beber durante todo el año. Durante periodos de heladas puede resultar difícil encontrar agua líquida.
Si tenemos un bebedero, conviene comprobarlo durante las mañanas especialmente frías y renovar el agua cuando sea necesario. También es importante mantenerlo limpio.
¿Debemos poner una caja nido para que duerman?
Algunas aves pueden utilizar cavidades y determinadas cajas como refugio fuera de la temporada de reproducción. Sin embargo, no debemos asumir que instalar una caja nido garantiza que los pájaros dormirán dentro.
Cada especie tiene hábitos diferentes. Lo más importante es proporcionar un entorno diverso con vegetación, árboles, arbustos y refugios adecuados.
Las aves grandes tienen cierta ventaja
El tamaño influye en la pérdida de calor. En términos generales, los animales pequeños tienen una mayor superficie corporal en relación con su volumen y pierden calor proporcionalmente más rápido.
Por eso sobrevivir a una noche helada puede ser especialmente exigente para los pájaros pequeños. Necesitan un metabolismo muy activo y una estrategia energética extremadamente eficiente.
No todas las aves afrontan el invierno de la misma manera
Algunas simplemente se marchan, muchas especies migratorias abandonan las regiones donde el invierno dificulta encontrar alimento y se desplazan hacia zonas más favorables, otras permanecen durante todo el año, y algunas poblaciones realizan movimientos parciales dependiendo de las condiciones. La migración y la resistencia al frío son, en definitiva, estrategias diferentes para afrontar el mismo problema: sobrevivir cuando los recursos disminuyen.
Una pequeña máquina de conservar energía
La próxima vez que veas un pequeño pájaro redondeado sobre una rama durante una mañana helada, fíjate bien. Ese aspecto aparentemente adorable es en realidad una estrategia de supervivencia. Ha atrapado aire entre sus plumas, reducido la superficie expuesta, probablemente ha pasado la noche en algún lugar protegido y ahora necesita encontrar alimento para recuperar la energía consumida.
Sobrevivir al invierno es un equilibrio constante entre conservar calor y conseguir suficiente combustible para producirlo, y resulta sorprendente pensar que un animal que pesa apenas unos gramos sea capaz de repetir ese proceso noche tras noche hasta que vuelve la primavera.

