Galgos: por qué son uno de los mejores perros para vivir en un piso y convivir con niños

Cuando alguien piensa en un galgo, suele imaginar un perro corriendo a toda velocidad por el campo. Por eso muchas personas creen que necesita una gran finca o una casa con jardín para ser feliz.
Sin embargo, quienes conviven con uno suelen decir exactamente lo contrario. De hecho, los galgos son considerados por muchos expertos y asociaciones de adopción como una de las razas más adecuadas para vivir en un piso.

Galgo en casa

Tranquilos, cariñosos y sorprendentemente dormilones, estos perros esconden una personalidad muy diferente a la que la mayoría de la gente imagina.
Además, adoptar un galgo puede significar dar una segunda oportunidad a un animal que, en demasiadas ocasiones, ha sufrido abandono o maltrato.

Un atleta en la calle, un dormilón en casa

Una de las mayores sorpresas para quienes conocen a un galgo es descubrir que no son perros hiperactivos.
Sí, les encanta correr y disfrutar de momentos de ejercicio, pero una vez han realizado su paseo diario suelen pasar gran parte del día descansando.

Muchos propietarios bromean diciendo que su galgo podría competir por el título de perro más dormilón del mundo.
No es raro que pasen varias horas tumbados en el sofá, en su cama o simplemente buscando el rincón más cómodo de la casa.

Por eso suelen adaptarse perfectamente a la vida en un piso.

¿Necesitan mucho ejercicio?

Menos de lo que mucha gente cree.
Los galgos disfrutan de paseos diarios y de momentos en los que pueden correr con seguridad en espacios adecuados, pero no necesitan estar en constante actividad.

En realidad, muchos requieren menos ejercicio que otras razas más pequeñas y nerviosas.
Lo importante es ofrecerles paseos de calidad, tiempo para olfatear y algunas oportunidades para moverse libremente cuando sea posible.

¿Por qué son buenos perros para familias con niños?

La mayoría de los galgos destacan por su carácter tranquilo y equilibrado.
Suelen ser perros sensibles, poco agresivos y muy pacientes.

Cuando han recibido una correcta socialización, pueden convivir perfectamente con niños y formar vínculos muy fuertes con toda la familia.
Además, al no ser especialmente territoriales ni dominantes, suelen integrarse con facilidad en el hogar.

Como ocurre con cualquier perro, es importante enseñar tanto al animal como a los niños a respetarse mutuamente.

Galgos con la familia

Un perro limpio y silencioso

Otra característica muy apreciada por quienes viven en pisos es que los galgos suelen ser perros especialmente limpios.
Pierden relativamente poco pelo, desprenden menos olor corporal que otras razas y no suelen ser ladradores compulsivos.

Muchos propietarios afirman que apenas escuchan ladrar a sus galgos durante semanas.
Estas cualidades facilitan enormemente la convivencia en edificios y comunidades de vecinos.

La otra cara de la historia: abandono y maltrato

Por desgracia, la historia de los galgos en España tiene también una cara mucho menos amable.
Cada año, miles de galgos son abandonados o entregados a protectoras tras finalizar la temporada de caza.

Aunque afortunadamente muchos cazadores cuidan correctamente de sus perros, sigue existiendo un grave problema de abandono relacionado con esta actividad.
Las asociaciones protectoras llevan décadas denunciando esta situación y trabajando para rescatar animales que han sido descartados por no cumplir las expectativas de rendimiento de sus propietarios.

Muchos de estos perros llegan a los refugios con miedo, desnutrición o problemas físicos derivados de una vida difícil.
Sin embargo, una vez reciben cuidados y cariño, suelen recuperarse sorprendentemente bien.

¿Por qué merece la pena adoptar un galgo?

Porque son excelentes compañeros de vida y porque, además, se contribuye a dar una segunda oportunidad a un animal que lo necesita.
Las protectoras especializadas en galgos realizan un importante trabajo de evaluación y preparación para encontrar la familia adecuada para cada perro.

Muchos adoptantes reconocen que llegaron con ciertas dudas y acabaron descubriendo un animal cariñoso, noble y agradecido.
De hecho, no son pocos los que terminan adoptando un segundo galgo después de convivir con el primero.

¿Son adecuados para cualquier persona?

Como cualquier perro, requieren compromiso, tiempo y responsabilidad.
Necesitan paseos diarios, revisiones veterinarias, alimentación adecuada y mucho cariño.

Sin embargo, para personas que viven en un piso, familias con niños o incluso adultos mayores con una vida relativamente tranquila, pueden ser una opción excelente.

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