Masa de pizza italiana casera: la receta tradicional para conseguir una base perfecta

Una buena pizza empieza mucho antes de añadir el tomate, la mozzarella o el resto de ingredientes. El verdadero secreto está en la masa. Con una fermentación adecuada y unos pocos ingredientes de calidad conseguirás una base ligera, crujiente por fuera y esponjosa por dentro, muy similar a la que sirven en las auténticas pizzerías italianas.

Aunque requiere algo de paciencia, el proceso es sencillo y el resultado merece la pena.

como hacer masa de pizza

Ingredientes (4 pizzas medianas)

  • 500 g de harina de fuerza
  • 325 ml de agua templada
  • 10 g de sal
  • 3 g de levadura seca de panadería (o 10 g de levadura fresca)
  • 15 ml de aceite de oliva virgen extra

Elaboración

1. Activa la levadura

Si utilizas levadura fresca, disuélvela en el agua templada. Si utilizas levadura seca, puedes mezclarla directamente con la harina o hidratarla previamente siguiendo las indicaciones del fabricante.
Es importante que el agua esté templada, pero nunca caliente.

2. Mezcla los ingredientes

Coloca la harina en un bol grande. Añade el agua poco a poco mientras mezclas.
Cuando la masa empiece a unirse incorpora el aceite de oliva. Por último añade la sal.
Es preferible no poner la sal directamente sobre la levadura para no dificultar su acción.

3. Amasa

Pasa la masa a una superficie ligeramente enharinada. Amasa durante unos 10 o 15 minutos.

La masa debe quedar:

  • Lisa.
  • Elástica.
  • Flexible.
  • Ligeramente húmeda, pero sin pegarse a las manos.

Si está demasiado seca, añade unas gotas de agua. Si está muy pegajosa, incorpora un poco más de harina, siempre con moderación.

4. Primera fermentación

Forma una bola y colócala en un recipiente ligeramente engrasado. Tápala con un paño limpio o con film transparente.
Déjala fermentar entre una y dos horas, hasta que haya duplicado aproximadamente su volumen.

5. Divide la masa

Saca la masa del recipiente. Desgasifícala suavemente con las manos.
Divídela en cuatro porciones iguales y forma una bola con cada una.

6. Segunda fermentación

Coloca las bolas sobre una bandeja ligeramente enharinada. Cúbrelas nuevamente.
Déjalas reposar entre 30 y 60 minutos. Este segundo levado hará que la pizza quede mucho más ligera.

7. Estira la masa

Espolvorea un poco de harina sobre la mesa. Presiona la bola desde el centro hacia los bordes con las yemas de los dedos.
Intenta conservar un pequeño borde más grueso para formar el clásico borde de la pizza italiana.

Evita utilizar un rodillo siempre que sea posible, ya que elimina parte del aire acumulado durante la fermentación.

8. Añade los ingredientes

Extiende una fina capa de salsa de tomate. Añade mozzarella y el resto de ingredientes elegidos.
No sobrecargues la pizza para que la base pueda cocinarse correctamente.

9. Hornea

Precalienta el horno a la temperatura más alta posible, idealmente entre 250 y 300 °C. Si dispones de una piedra para pizza, colócala dentro del horno durante el precalentamiento.

Hornea la pizza entre 7 y 12 minutos, dependiendo del horno y del grosor de la masa.

Consejos para conseguir una pizza perfecta

  • Utiliza harina de fuerza de buena calidad.
  • Respeta los tiempos de fermentación.
  • No añadas demasiada harina durante el amasado.
  • Estira la masa con las manos.
  • Precalienta bien el horno.
  • Utiliza ingredientes frescos.

Variantes de la masa

Una vez domines la receta básica puedes probar otras versiones:

  • Masa con fermentación lenta de 24 horas.
  • Masa integral.
  • Masa con harina de espelta.
  • Masa con masa madre.
  • Masa de alta hidratación para conseguir una corteza más aireada.

Cada una ofrece una textura y un sabor diferentes.

¿Se puede congelar?

Sí. Después de la primera fermentación puedes dividir la masa en bolas, envolverlas individualmente y congelarlas.
Cuando quieras utilizarlas, pásalas al frigorífico la noche anterior y deja que alcancen la temperatura ambiente antes de estirarlas.

Errores habituales

Estos son algunos de los fallos más frecuentes:

  • Utilizar agua demasiado caliente.
  • No amasar lo suficiente.
  • No respetar los tiempos de fermentación.
  • Añadir demasiada harina.
  • Sobrecargar la pizza de ingredientes.
  • Introducir la pizza en un horno poco caliente.

Evitar estos errores mejora enormemente el resultado final.

Preparar una auténtica masa de pizza italiana en casa es mucho más sencillo de lo que parece. Con ingredientes básicos, un buen amasado y algo de paciencia conseguirás una base ligera, sabrosa y con una textura espectacular.

Una vez pruebes una pizza elaborada con masa casera, descubrirás por qué muchos aficionados a la cocina ya no quieren volver a las masas precocinadas.

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