Qué plagas puede ayudar a controlar un hotel de insectos

Un hotel de insectos puede convertirse en un pequeño aliado para mantener el equilibrio natural de un jardín o un huerto. Algunos de sus posibles habitantes se alimentan de pulgones, cochinillas, ácaros y otros pequeños invertebrados que pueden dañar nuestras plantas.

Pero conviene aclarar algo desde el principio: un hotel de insectos no es un sistema mágico de control de plagas. Instalar uno no significa que los pulgones vayan a desaparecer al día siguiente. Su verdadera utilidad consiste en proporcionar refugios a determinados insectos beneficiosos y favorecer un jardín con mayor biodiversidad, donde depredadores y presas puedan alcanzar cierto equilibrio.

Vamos a aprender qué plagas puede ayudar a controlar un hotel de insectos.

Qué plagas puede ayudar a controlar un hotel de insectos

Cómo puede ayudar un hotel de insectos

En cualquier jardín existen relaciones entre diferentes animales. Unos comen plantas, otros comen a los animales que comen esas plantas. Cuando aparece una gran cantidad de pulgones, por ejemplo, estamos proporcionando una fuente de alimento extraordinaria para diferentes depredadores. Mariquitas, crisopas y otros insectos pueden aprovecharla.

Si nuestro jardín dispone de vegetación variada, flores, refugios y evitamos utilizar insecticidas indiscriminadamente, aumentamos las posibilidades de que estos aliados naturales estén presentes. El hotel puede proporcionar algunos de esos refugios.

Pulgones: probablemente el ejemplo más conocido

Los pulgones son una de las plagas más frecuentes en jardines, terrazas y huertos. Podemos encontrarlos agrupados sobre brotes tiernos, hojas y tallos, donde se alimentan de la savia de las plantas.

Cuando las condiciones son favorables pueden multiplicarse rápidamente. Afortunadamente, también forman parte del menú de numerosos animales, entre sus enemigos naturales encontramos mariquitas y crisopas, dos de los grupos que podemos intentar favorecer en un jardín biodiverso.

Las mariquitas son grandes consumidoras de pulgones

Las mariquitas son probablemente el ejemplo clásico de control biológico. Tanto adultos como larvas de muchas especies depredadoras pueden alimentarse de pulgones, y las larvas merecen especial atención. Su aspecto es completamente diferente al de la típica mariquita roja y negra que todos conocemos, por lo que algunas personas pueden confundirlas con insectos perjudiciales.

Sin embargo, encontrarlas recorriendo una planta llena de pulgones suele ser una excelente noticia. Están allí precisamente porque han encontrado alimento.

Las crisopas también son grandes aliadas

Las crisopas adultas son unos delicados insectos, a menudo verdosos, con grandes alas transparentes atravesadas por una fina red de nervios, pero sus larvas son depredadoras muy activas, pueden alimentarse de pulgones y otros pequeños invertebrados. Por esta razón, favorecer la presencia de crisopas puede contribuir al equilibrio del jardín.

Algunos hoteles incluyen compartimentos destinados a proporcionarles refugio, aunque, una vez más, el simple hecho de disponer de ese compartimento no garantiza que vaya a ser ocupado.

¿Pueden ayudar contra las cochinillas?

Algunos insectos depredadores también consumen determinadas cochinillas y otros pequeños organismos asociados a las plantas. Sin embargo, no debemos esperar que un hotel de insectos solucione por sí mismo una infestación importante.

Las cochinillas pueden resultar difíciles de controlar dependiendo de la especie y de la planta afectada. Favorecer depredadores naturales forma parte de una estrategia de jardín equilibrado, pero puede ser necesario combinarla con otras medidas.

¿Y contra los ácaros?

Algunos pequeños artrópodos depredadores pueden alimentarse de ácaros. Sin embargo, aquí la relación con el hotel de insectos es todavía más indirecta. No deberíamos comprar un hotel pensando específicamente que solucionará una plaga de araña roja.

Lo que sí podemos hacer es crear un entorno donde exista una comunidad diversa de pequeños depredadores. Cuanto más simplificado esté nuestro jardín, menos posibilidades tendrán de establecerse.

Las avispas solitarias también pueden ayudar

Cuando pensamos en avispas solemos imaginar los conocidos insectos sociales que construyen nidos y pueden defenderlos agresivamente, pero existen muchísimas avispas solitarias. Algunas utilizan cavidades para reproducirse y pueden instalarse en los tubos de determinados hoteles, muchas cazan pequeños invertebrados que posteriormente utilizan como alimento para sus larvas.

Dependiendo de la especie pueden capturar orugas, pulgones y otros pequeños animales. Por tanto, encontrar una avispa solitaria inspeccionando nuestro hotel no tiene por qué ser una mala noticia.

¿Un hotel de insectos puede ayudar contra las orugas?

Indirectamente, sí puede favorecer la presencia de algunos depredadores o parasitoides que atacan determinadas orugas, pero debemos evitar generalizaciones. No todas las orugas son una plaga, muchas son simplemente las fases larvarias de mariposas y polillas que forman parte natural del ecosistema. Antes de intentar eliminarlas conviene identificar qué especie está utilizando nuestra planta y valorar si realmente está provocando daños importantes.

¿Sirve contra mosquitos?

No sería una buena razón para instalar un hotel de insectos. Aunque algunos de sus habitantes puedan depredar sobre pequeños insectos, un hotel no constituye un sistema efectivo de control de mosquitos. Para reducirlos resulta mucho más importante evitar pequeños recipientes con agua estancada donde puedan reproducirse.

Podemos tener un jardín favorable para los insectos beneficiosos sin proporcionar criaderos a los mosquitos.

¿Y contra hormigas?

Tampoco debemos esperar que un hotel controle las hormigas. De hecho, las hormigas forman parte habitual de muchos jardines y cumplen numerosas funciones ecológicas.

Pueden convertirse en un problema en determinadas situaciones, pero un hotel de insectos no es una herramienta específica para combatirlas. Además, algunas hormigas mantienen una relación muy interesante con los pulgones.

Hormigas y pulgones: una curiosa alianza

Los pulgones producen sustancias azucaradas que algunas hormigas aprovechan como alimento, a cambio, las hormigas pueden protegerlos frente a sus depredadores. Por eso en una planta infestada de pulgones es frecuente encontrar también hormigas recorriendo los tallos. Esto puede dificultar el trabajo de mariquitas y otros depredadores.

Observar estas relaciones nos permite comprender que el control natural de plagas es bastante más complejo que simplemente introducir un animal que se coma a otro.

El hotel no es lo más importante

Si nuestro objetivo es favorecer insectos beneficiosos, deberíamos pensar primero en el jardín y después en el hotel. Necesitamos proporcionar:

  • Plantas diversas.
  • Flores durante diferentes épocas del año.
  • Vegetación autóctona cuando sea posible.
  • Pequeños refugios naturales.
  • Zonas algo menos intervenidas.
  • Agua en condiciones adecuadas.
  • Ausencia de tratamientos químicos innecesarios.

Después podemos añadir hoteles y refugios artificiales.

Las flores son fundamentales

Muchos insectos depredadores no se alimentan exclusivamente de presas durante toda su vida. Los adultos de determinadas especies necesitan polen o néctar. Por eso disponer de flores puede ayudar a mantener poblaciones de insectos beneficiosos incluso cuando hay pocas plagas.

Si eliminamos todas las flores y únicamente esperamos que aparezcan cuando tenemos pulgones, estaremos ofreciendo recursos durante un periodo demasiado corto.

No elimines inmediatamente todos los pulgones

Esto puede parecer contradictorio, naturalmente, si una planta está sufriendo una infestación grave tendremos que actuar. Pero encontrar unos pocos pulgones no debería provocar automáticamente una fumigación.

Si dejamos pequeñas poblaciones, los depredadores pueden encontrarlas. Una mariquita necesita pulgones, una larva de crisopa necesita pequeñas presas, un jardín completamente esterilizado tampoco puede mantener a sus depredadores naturales.

Cuidado con los insecticidas

Aquí encontramos una de las grandes contradicciones de algunos jardines. Instalamos un hotel para atraer insectos beneficiosos y después aplicamos un insecticida de amplio espectro sobre las plantas. Ese tratamiento puede afectar también a los animales que intentamos favorecer.

Si necesitamos intervenir contra una plaga, conviene buscar métodos lo más específicos posible y valorar primero soluciones físicas, culturales o tratamientos selectivos apropiados para el problema concreto.

Un jardín diverso suele ser más resistente

La biodiversidad no garantiza que nunca aparezcan plagas. Los pulgones seguirán llegando, también las orugas, cochinillas y muchos otros pequeños animales. La diferencia está en que un jardín diverso puede albergar también a sus enemigos naturales.

Cuando aparecen las presas, algunos depredadores encuentran alimento y pueden aumentar su actividad. Es un equilibrio dinámico, no una ausencia total de insectos.

Qué plagas puede ayudar a mantener bajo control

Por tanto, un jardín que favorezca insectos beneficiosos puede contribuir principalmente frente a problemas relacionados con:

  • Pulgones.
  • Determinadas cochinillas.
  • Algunos ácaros.
  • Pequeñas larvas e insectos de cuerpo blando.
  • Algunas orugas, dependiendo de los depredadores presentes.

Pero sería incorrecto afirmar que instalar un hotel eliminará cualquiera de estas plagas, el hotel únicamente proporciona una parte del hábitat necesario para algunos de sus enemigos naturales.

No queremos un jardín sin insectos

Este cambio de perspectiva es importante. El objetivo no debería ser eliminar todos los insectos que aparecen sobre nuestras plantas, un jardín sano contiene insectos, muchísimos. Algunos comen hojas, otros polinizan flores, algunos cazan pulgones y otros sirven de alimento a pájaros, lagartijas y otros animales.

Incluso especies que ocasionalmente dañan alguna planta forman parte de esas relaciones.

El mejor control es el equilibrio

Un hotel de insectos tiene sentido precisamente dentro de esta filosofía, no actúa como una trampa ni como un pesticida. Proporciona refugios a algunos pequeños habitantes y nos ayuda a crear un jardín donde exista mayor diversidad.

Si además plantamos flores, reducimos los pesticidas, conservamos pequeños refugios naturales y aprendemos a tolerar cierta presencia de insectos, estaremos creando un ecosistema mucho más interesante. Y quizá descubramos algo curioso, cuando dejamos de intentar eliminar inmediatamente cualquier pequeño animal que aparece en nuestras plantas, empiezan a llegar otros que se encargan de mantener a raya a los primeros.

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