Instalamos un hotel de insectos en el jardín, esperamos unos días y empezamos a preguntarnos quién debería mudarse allí. ¿Abejas? ¿Mariquitas? ¿Mariposas? ¿Crisopas? La respuesta depende muchísimo del tipo de hotel.
Bajo el nombre de hotel de insectos encontramos estructuras muy diferentes, desde pequeños bloques de madera perforados destinados principalmente a abejas solitarias hasta grandes construcciones con cañas, troncos, cortezas, piñas y diferentes compartimentos. Y hay algo importante que debemos tener claro: no todos esos materiales son igualmente útiles y un hotel de insectos no atraerá automáticamente a todas las especies que aparecen dibujadas en su caja.
Veamos cuáles son los insectos que viven en un hotel de insectos.

Las abejas solitarias, las grandes protagonistas
Si hay un grupo especialmente relacionado con los hoteles de insectos son las abejas solitarias que nidifican en cavidades. A diferencia de la abeja de la miel, muchas especies no forman grandes colonias con una reina y miles de obreras.
Cada hembra prepara sus propios lugares de reproducción. Algunas aprovechan agujeros existentes en madera, tallos huecos y otras pequeñas cavidades. Precisamente eso es lo que intentan reproducir muchos hoteles mediante cañas, tubos de bambú o bloques perforados. Por este motivo, un hotel aparentemente muy sencillo compuesto únicamente por buenos tubos puede resultar extraordinariamente interesante.
¿Qué hacen las abejas dentro de los tubos?
No utilizan el hotel simplemente para dormir, la hembra entra en una cavidad adecuada y prepara diferentes celdas en su interior. En cada una deposita alimento —normalmente una mezcla relacionada con polen y néctar— y pone un huevo. Después separa las diferentes celdas utilizando materiales que dependen de la especie. Finalmente puede cerrar la entrada.
Por eso, cuando observamos un hotel y descubrimos que algunos agujeros que anteriormente estaban abiertos aparecen sellados, tenemos una buena pista de que están siendo utilizados. Lo mejor que podemos hacer entonces es dejarlos tranquilos.
No todas las abejas solitarias utilizarán el hotel
Este detalle es fundamental. Existen muchísimas especies de abejas solitarias y no todas nidifican en cavidades. Muchas construyen sus nidos en el suelo. Por tanto, instalar un hotel no significa que estemos proporcionando alojamiento para todas las abejas de nuestro jardín.
De hecho, conservar pequeñas zonas de suelo adecuadas y disponer de abundantes flores puede ser tan importante o más que colocar una estructura artificial.
Las avispas solitarias también pueden ocuparlo
Encontrar una avispa en nuestro hotel puede generar cierta preocupación, pero no debemos pensar automáticamente en las avispas sociales que construyen grandes nidos y defienden sus colonias. Existen numerosas avispas solitarias.
Algunas especies también utilizan pequeñas cavidades para reproducirse y pueden ocupar tubos similares a los utilizados por las abejas solitarias, muchas capturan pequeños invertebrados que sirven de alimento para sus larvas. Por tanto, su presencia forma parte perfectamente de la biodiversidad que intentamos favorecer.
¿Son peligrosas estas abejas y avispas?
Normalmente no representan el mismo problema que una colonia de insectos sociales instalada en un lugar conflictivo. Las especies solitarias no tienen miles de compañeras ni una gran colonia que defender. Eso no significa que debamos manipularlas con las manos, pero observar tranquilamente la actividad de un hotel desde cierta distancia suele ser perfectamente compatible con disfrutar del jardín.
Como con cualquier animal silvestre, lo mejor es mirar sin molestar.
Mariquitas: visitantes muy deseados
Las mariquitas son probablemente uno de los habitantes que todo propietario de un hotel espera encontrar, y no únicamente porque resulten simpáticas, muchas especies de mariquitas son depredadoras y pueden consumir pulgones y otros pequeños invertebrados. Determinados compartimentos protegidos pueden servir como refugio temporal y algunas especies pueden buscar lugares resguardados para pasar periodos desfavorables. Sin embargo, conviene mantener unas expectativas realistas, poner un compartimento lleno de piñas no garantiza que las mariquitas decidan instalarse allí.
Para tener mariquitas necesitas un jardín adecuado
Las mariquitas no aparecen porque hayamos comprado una casita con su dibujo, necesitan encontrar recursos. Si nuestro jardín alberga plantas, pequeños insectos de los que alimentarse y refugios naturales, aumentarán las posibilidades de encontrarlas.
En muchas ocasiones, dejar parte de la vegetación algo menos ordenada puede proporcionar mejores refugios que determinados compartimentos artificiales. El hotel debe entenderse siempre como un complemento.
Las crisopas también son interesantes
Las crisopas son otros insectos muy beneficiosos para el jardín. Sus larvas son conocidas por alimentarse de pulgones y otros pequeños invertebrados. Algunos hoteles incorporan compartimentos que pretenden proporcionarles refugio.
Podemos reconocer determinadas crisopas adultas por sus delicadas alas transparentes con una marcada red de nervios. Son otro buen ejemplo de insecto que interesa favorecer en un jardín diverso.
¿Las mariposas viven en hoteles de insectos?
Aquí conviene desmontar una idea bastante extendida, muchos grandes hoteles comerciales incluyen un compartimento cerrado con unas ranuras verticales y lo presentan como refugio para mariposas, eso no significa que vayamos a llenarlo de mariposas.
Algunas especies pueden utilizar lugares protegidos para refugiarse, pero si realmente queremos atraer mariposas al jardín, nuestra prioridad debería ser otra: las plantas. Las mariposas adultas necesitan fuentes de néctar y sus orugas necesitan plantas nutricias.
Un jardín diseñado pensando en ellas tendrá muchísimo más efecto que una pequeña caja con ranuras.
Otros pequeños artrópodos pueden utilizar la estructura
Un hotel de insectos instalado durante bastante tiempo puede acabar convirtiéndose en un pequeño ecosistema. Entre las grietas, cortezas y materiales pueden aparecer otros invertebrados.
Arañas, pequeños escarabajos y diferentes artrópodos pueden encontrar refugio o alimento alrededor de la estructura, algunos ni siquiera serán los huéspedes para los que diseñamos originalmente el hotel, pero la naturaleza funciona así. Cuando creamos refugios, no podemos decidir exactamente quién tiene derecho a utilizarlos.
También aparecerán depredadores
Si concentramos insectos en un punto concreto, otros animales pueden descubrirlo. Las arañas pueden construir telas alrededor de la estructura, algunos insectos pueden depredar sobre otros, incluso determinadas aves pueden aprender que alrededor de los tubos existe alimento. Esto no significa necesariamente que el hotel esté funcionando mal, depredadores y presas forman parte del ecosistema.
Y también pueden aparecer parásitos
Este es uno de los motivos por los que un hotel no debería instalarse y olvidarse para siempre. Las cavidades utilizadas repetidamente pueden favorecer la presencia de parásitos y otros organismos asociados a sus ocupantes. En grandes concentraciones de tubos, este problema puede resultar especialmente relevante. Por eso el diseño y el mantenimiento son importantes.
Más agujeros no siempre significa un hotel mejor.
¿Qué significan los diferentes cierres de los tubos?
Esta es una de las partes más entretenidas de observar un hotel ocupado. Podemos encontrar cavidades selladas con materiales diferentes, barro, fragmentos vegetales y otras sustancias pueden indicarnos que distintos insectos han utilizado las cavidades. No deberíamos abrirlas para comprobar qué hay dentro.
Precisamente el cierre protege las celdas que el insecto ha preparado. Podemos fotografiar las entradas y observar cómo evolucionan con el paso del tiempo.
¿Qué pasa si todos los tubos siguen abiertos?
Paciencia. Un hotel puede tardar en ser descubierto, también puede ocurrir que no existan suficientes especies adecuadas cerca, que la época no sea la correcta o que la ubicación no resulte atractiva. Si después de mucho tiempo continúa completamente vacío, conviene revisar algunos aspectos:
- ¿Recibe algo de sol?
- ¿Está protegido de la lluvia?
- ¿Los tubos tienen una profundidad adecuada?
- ¿Las entradas están libres de astillas?
- ¿Está firmemente sujeto?
- ¿Hay suficientes flores cerca?
- ¿Se utilizan pesticidas en el entorno?
Muchas veces el problema no está en los insectos, sino en el alojamiento que les estamos ofreciendo.
No todos los compartimentos tienen que estar ocupados
Especialmente en los grandes hoteles, es perfectamente normal que unas zonas tengan mucha actividad y otras ninguna. Puede ocurrir que los tubos sean utilizados mientras que los compartimentos de piñas permanezcan exactamente igual durante años.
Esto nos proporciona una información interesante, nos permite descubrir qué refugios tienen realmente utilidad en nuestro jardín. Si algún día sustituimos el hotel, podemos priorizar precisamente esos elementos.
Los insectos cambiarán según el lugar
No encontraremos los mismos huéspedes en todas partes. Un jardín rural rodeado de campos y vegetación natural tendrá una comunidad de insectos diferente de una terraza situada en el centro de una gran ciudad.
El clima, las plantas disponibles y los hábitats cercanos influyen muchísimo. Por eso parte de la diversión consiste precisamente en observar qué aparece en nuestro caso.
Podemos convertirlo en un pequeño proyecto de observación
Si tienes niños en casa, un hotel de insectos puede convertirse en una herramienta fantástica para descubrir naturaleza. Podéis revisar periódicamente la estructura sin tocarla y apuntar:
- Cuántos tubos están cerrados.
- Qué materiales se han utilizado para cerrarlos.
- Qué insectos aparecen.
- En qué meses existe mayor actividad.
- Qué flores cercanas reciben más visitas.
Incluso podemos realizar fotografías desde el mismo lugar a lo largo del año. De repente, una pequeña caja de madera se convierte en una ventana a comportamientos que normalmente pasarían completamente desapercibidos.
No intentes llenar todas las habitaciones
El objetivo de un hotel de insectos no debería ser conseguir la máxima ocupación posible, queremos proporcionar buenos refugios dentro de un jardín saludable. Algunos serán utilizados y otros no. Aparecerán huéspedes que esperábamos y otros que probablemente ni siquiera conocíamos, y precisamente ahí reside buena parte de su interés.
Porque cuando empezamos a observar quién vive en nuestro hotel de insectos descubrimos algo mucho más importante: nuestro jardín estaba lleno de pequeños habitantes mucho antes de que empezáramos a prestarles atención.

