Cuál es la mejor hora para observar aves

Puedes observar aves prácticamente a cualquier hora, pero si quieres encontrar más especies y disfrutar de una mayor actividad, elegir bien el momento del día puede marcar una gran diferencia.

En general, las primeras horas de la mañana son el mejor momento para observar aves. Muchas especies están especialmente activas, buscan alimento, cantan y se desplazan por sus territorios.

Sin embargo, no siempre hay que madrugar. La época del año, la temperatura, el hábitat e incluso el tipo de aves que queremos observar pueden hacer que otros momentos sean igualmente interesantes. Vamos a mirar en detalle cuál es la mejor hora para observar aves.

Cuál es la mejor hora para observar aves
Mirlo acuático, a primera hora de la mañana

El amanecer: normalmente, el mejor momento

Si tu objetivo es encontrar muchas aves diferentes, intenta salir desde poco antes del amanecer hasta aproximadamente dos o tres horas después de la salida del sol, es uno de los momentos de mayor actividad. Después de pasar la noche sin alimentarse, muchas aves comienzan rápidamente a buscar comida.

Durante la primavera, además, se suma una intensa actividad territorial y reproductora. Es entonces cuando podemos escuchar el famoso coro del amanecer.

¿Por qué cantan tanto al amanecer?

Durante la época reproductora, numerosos pájaros comienzan a cantar incluso antes de que salga el sol. Los machos utilizan el canto principalmente para defender su territorio y atraer pareja. En algunos lugares pueden escucharse tantas especies simultáneamente que resulta difícil distinguirlas.

Precisamente por eso, para alguien que está empezando a reconocer aves por sus cantos, puede resultar interesante llegar un poco después del inicio del coro. Habrá mucha actividad, pero quizá sea algo más sencillo separar unos sonidos de otros.

Las primeras horas de la mañana

Una vez ha salido el sol continúa siendo un momento excelente. Las aves empiezan a desplazarse buscando alimento y resultan relativamente fáciles de detectar. Podemos encontrar pequeños pájaros buscando insectos entre las hojas, mirlos alimentándose en el suelo, rapaces comenzando su actividad o grupos de aves desplazándose entre árboles y arbustos. Además, especialmente durante los meses cálidos, las temperaturas todavía son agradables.

Para una salida de iniciación, probablemente sea la franja más recomendable.

¿Y a media mañana?

No significa que de repente desaparezcan todas las aves, continúan activas, aunque progresivamente algunas especies pueden reducir sus movimientos. Durante los meses fríos, la media mañana puede ser incluso muy interesante.

El aumento de la temperatura activa insectos y otros pequeños animales, y algunas aves pueden incrementar entonces su actividad. También empieza a producirse otro fenómeno especialmente interesante para observar rapaces: las corrientes térmicas.

Las horas centrales del día

En verano suelen ser las horas menos favorables. Cuando hace mucho calor, numerosas aves reducen su actividad y buscan lugares protegidos entre la vegetación, esto hace que sean más difíciles de localizar. Además, para nosotros tampoco suele ser el momento más cómodo para caminar por espacios abiertos, pero hay excepciones.

El mediodía puede ser bueno para observar rapaces

Las rapaces planeadoras pueden beneficiarse de las corrientes de aire caliente que ascienden desde el suelo. Cuando el sol calienta la superficie, se forman térmicas que permiten ganar altura sin gastar demasiada energía batiendo las alas, por eso, si buscamos buitres, águilas y otras grandes rapaces planeadoras, las horas centrales pueden resultar mucho más interesantes que el amanecer. En este caso debemos mirar hacia arriba. Muy arriba.

Unos buenos prismáticos pueden ayudarnos, pero un telescopio terrestre puede ser especialmente útil cuando las aves se encuentran a gran distancia.

La tarde vuelve a ganar interés

Cuando empieza a disminuir el calor, aumenta nuevamente la actividad, muchas aves aprovechan las últimas horas de luz para alimentarse antes de pasar la noche. En parques y jardines podemos volver a observar movimiento entre árboles, arbustos y zonas de césped.

Durante el verano, la tarde puede ser considerablemente más cómoda que las horas centrales.

Las últimas horas antes de ponerse el sol

El atardecer es otro momento excelente, además de las aves diurnas que realizan sus últimas actividades, empiezan a aparecer especies asociadas al crepúsculo. En primavera y verano podemos observar vencejos y golondrinas capturando insectos mientras todavía queda luz. También es el momento en el que algunas aves empiezan a desplazarse hacia sus dormideros.

En determinados lugares podemos contemplar grandes concentraciones entrando conjuntamente a descansar.

Cuando llega la noche aparecen otras aves

La observación no termina cuando se pone el sol, entonces comienza el turno de las aves nocturnas. Búhos, mochuelos, autillos y lechuzas desarrollan buena parte de su actividad durante la noche o el crepúsculo. En estos casos, muchas veces será más fácil detectarlas por el oído que visualmente.

Es importante evitar utilizar luces intensas directamente sobre los animales o acercarnos demasiado, especialmente durante la reproducción.

La estación del año también importa

La mejor hora para observar aves cambia a lo largo del año.

– Primavera

Es probablemente la estación más agradecida para salir temprano. Hay mucha actividad territorial, cantos, formación de parejas y reproducción. Además, muchas especies migratorias regresan a sus zonas de cría.

– Verano

Conviene aprovechar especialmente las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde. Durante las horas centrales, el calor puede reducir mucho la actividad. Solemos salir a pajarear muy muy pronto.

– Otoño

Las migraciones vuelven a proporcionar grandes oportunidades. En determinados lugares podemos observar grupos desplazándose durante buena parte del día.

– Invierno

No es imprescindible madrugar tanto, el sol sale más tarde y hace más frío. Con temperaturas muy bajas, algunas aves pueden esperar a que el ambiente se caliente ligeramente antes de aumentar su actividad.

El hábitat también cambia el horario

No existe una única regla válida para todos los lugares. En un bosque, las primeras horas pueden ser extraordinarias para escuchar cantos, en un humedal puede haber actividad durante gran parte del día. En una zona de montaña, las rapaces pueden aparecer cuando empiezan a formarse buenas corrientes térmicas, en un parque urbano, primera hora y última hora suelen ofrecer además otra ventaja: hay menos personas y ruido.

Si quieres fotografiar aves, la luz también importa

Para la fotografía, las primeras y últimas horas del día presentan otra ventaja, la luz suele ser más suave y cálida. El sol bajo produce menos sombras duras y puede ofrecer fotografías mucho más agradables que la luz intensa del mediodía. Además, coincide precisamente con dos de los periodos de mayor actividad de muchas aves.

¿Qué pasa si solo puedo salir a mediodía?

Sal igualmente. Es mejor observar aves a una hora supuestamente poco favorable que no hacerlo, simplemente adapta tus expectativas y busca los lugares adecuados. Las zonas con agua, vegetación densa y sombra pueden mantener actividad incluso durante las horas cálidas, y cualquier salida puede proporcionar una sorpresa.

¿Cuánto tiempo hace falta?

No necesitas dedicar toda la mañana, una salida de una hora puede ser suficiente. De hecho, para empezar puede resultar más productivo visitar frecuentemente un parque cercano durante una hora que realizar una salida de cinco horas una vez cada varios meses.

La repetición permite descubrir cómo cambia la actividad dependiendo del horario, la meteorología y la estación.

Una buena rutina para empezar

Si estás iniciándote en la observación de aves, prueba algo muy sencillo. Elige un parque, un camino rural o un espacio natural cercano, visítalo aproximadamente una hora después de salir el sol. Camina despacio y realiza algunas paradas de cinco o diez minutos. Escucha antes de buscar.

Muchas veces las aves te indicarán dónde están antes de que consigas verlas, y vuelve otro día. Poco a poco descubrirás que el mismo lugar puede parecer completamente diferente dependiendo de la hora.

Como regla general, la mañana gana, especialmente durante la primavera. Pero observar aves consiste precisamente en descubrir cuándo y dónde se mueve cada especie. Y algunas de las observaciones más interesantes aparecen cuando aparentemente no era el mejor momento para encontrarlas.

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