Una mujer encantadora llega a tu pueblo, visita a unos viejos amigos, hace unas cuantas preguntas y, antes de terminar el día, alguien aparece asesinado. Después de doce temporadas quizá habría sido razonable empezar a sospechar de ella.
Jessica Fletcher fue una de las grandes detectives de la televisión sin ser policía ni investigadora privada. Era una profesora jubilada convertida en escritora de éxito que resolvía asesinatos observando, escuchando y detectando pequeños detalles que los demás pasaban por alto.
Angela Lansbury consiguió así convertir Se ha escrito un crimen en uno de los grandes clásicos televisivos de los años 80 y 90 y demostrar que para atrapar a un asesino no siempre hacía falta una pistola. A veces bastaba con hacer la pregunta adecuada.

Una escritora con demasiado talento para encontrar cadáveres
Jessica Beatrice Fletcher era una profesora de inglés jubilada que vivía en Cabot Cove, una pequeña localidad costera ficticia de Maine. Después de enviudar comenzó a escribir novelas de misterio y una de ellas terminó convirtiéndose en un gran éxito, iniciando una nueva carrera como escritora.
Aquello le permitió viajar, participar en congresos, visitar editoriales, conocer actores, asistir a bodas y reencontrarse con familiares y antiguos amigos. El problema era que prácticamente todas esas actividades acababan igual: con un asesinato.
Jessica tenía una capacidad estadísticamente extraordinaria para encontrarse cerca de un crimen, pero también poseía el talento necesario para resolverlo.
Jessica Fletcher: Angela Lansbury
Angela Lansbury tenía casi sesenta años cuando comenzó a interpretar a Jessica Fletcher en 1984, algo poco habitual para la protagonista absoluta de una gran serie estadounidense. Y precisamente ahí estaba parte de su atractivo.
Jessica no necesitaba perseguir delincuentes ni intimidar sospechosos. Su principal habilidad consistía en comprender a las personas. Escuchaba conversaciones, hacía preguntas aparentemente inocentes y detectaba contradicciones que nadie más había observado.
Además sabía aprovechar perfectamente su imagen de mujer educada e inofensiva. Los sospechosos se relajaban hablando con ella y muchas veces terminaban proporcionando justamente la información que necesitaba. Cuando Jessica levantaba ligeramente una ceja porque algo no terminaba de encajar, alguien podía empezar a preocuparse.
Cabot Cove: un pueblo precioso para visitar con ciertas precauciones
Cabot Cove parecía el lugar perfecto para jubilarse. Puerto, barcos, casas encantadoras, calles tranquilas y vecinos que se conocían desde siempre. El único inconveniente era la cantidad absolutamente disparatada de asesinatos.
Con los años, la supuesta tasa de homicidios de Cabot Cove se convirtió en una de las bromas favoritas de los aficionados. Las cifras varían dependiendo de cómo se hagan los cálculos, pero la conclusión siempre es la misma: vivir cerca de Jessica Fletcher parecía tener ciertos riesgos. Afortunadamente, Jessica viajaba muchísimo y repartía los cadáveres por medio mundo.
Probablemente los habitantes de Cabot Cove deberían haber pagado encantados sus vacaciones.
Amos Tupper, Mort Metzger y Seth Hazlitt
Jessica tenía varios compañeros habituales en Cabot Cove. Durante las primeras temporadas, Tom Bosley interpretó al sheriff Amos Tupper, un hombre amable que aprendió rápidamente que cuando Jessica decía que algo no encajaba era mejor escucharla.
Posteriormente llegó Mort Metzger, interpretado por Ron Masak, un antiguo policía de Nueva York que se había trasladado a Cabot Cove buscando una vida más tranquila. Evidentemente, nadie le había enseñado las estadísticas criminales antes de aceptar el trabajo.
El doctor Seth Hazlitt, interpretado por William Windom, era además uno de los mejores amigos de Jessica. Gruñón, directo y tremendamente leal, mantenía con ella una relación magnífica que nunca necesitó convertirse en romance. Los dos podían discutir, comer juntos y preocuparse sinceramente el uno por el otro. Y, naturalmente, terminar ocasionalmente involucrados en otro asesinato.
Una familia sospechosamente extensa
Jessica parecía conocer gente en todas partes.
Tenía sobrinos, primos, antiguos alumnos, amigos, editores y conocidos repartidos por medio planeta. Esta enorme red social era una herramienta narrativa perfecta porque permitía sacar a la protagonista de Cabot Cove y colocarla en prácticamente cualquier escenario.
Uno de sus familiares más recurrentes era Grady Fletcher, interpretado por Michael Horton, un sobrino simpático con una capacidad bastante preocupante para terminar relacionado también con asesinatos.
Con el tiempo Jessica comenzó además a pasar más tiempo en Nueva York, donde tuvo un apartamento y dio clases de criminología, ampliando considerablemente las posibilidades de la serie. Y reduciendo temporalmente la mortalidad de Cabot Cove.

La escritora que terminó publicando libros reales
La carrera literaria de Jessica era fundamental dentro de la serie. Participaba en presentaciones, convenciones, entrevistas y adaptaciones de sus novelas, situaciones que servían para introducir nuevos personajes y escenarios. Pero ocurrió algo todavía más curioso.
Con el tiempo comenzaron a publicarse novelas reales acreditadas a Jessica Fletcher junto con otros autores. De esta manera, una escritora ficticia terminó teniendo una auténtica bibliografía fuera de la televisión. Pocas carreras literarias comienzan de una forma tan peculiar.
La fórmula perfecta
Buena parte de Se ha escrito un crimen seguía una estructura reconocible que funcionó durante años. Aparecía un cadáver, la policía encontraba rápidamente un sospechoso bastante evidente y Jessica descubría algún detalle que no terminaba de encajar. Normalmente conocía al acusado o tenía alguna razón para creer que era inocente, así que empezaba a investigar mientras algún policía intentaba convencerla de que dejara trabajar a los profesionales.
Jessica continuaba haciendo preguntas, descubría secretos, encontraba contradicciones, y al final demostraba que los profesionales habían detenido a la persona equivocada. Otra vez.
La violencia gráfica era mínima y el verdadero entretenimiento consistía en intentar descubrir al culpable antes que ella. Era lo que actualmente llamaríamos un cozy mystery: asesinatos, sí, pero rodeados de pueblos bonitos, mansiones, hoteles, personajes excéntricos, herencias, celos y secretos familiares.
Doce temporadas y 264 episodios
Se ha escrito un crimen se estrenó en CBS en septiembre de 1984 y permaneció doce temporadas en antena hasta 1996, alcanzando 264 episodios. Angela Lansbury fue nominada al Emmy como mejor actriz protagonista de drama durante las doce temporadas consecutivas, aunque sorprendentemente nunca ganó por Jessica Fletcher. En los Globos de Oro tuvo más suerte y recibió varios premios por el personaje.
Durante las últimas temporadas, la actriz quiso reducir parcialmente su enorme carga de trabajo y aparecieron algunos capítulos en los que Jessica simplemente presentaba historias protagonizadas por otros personajes. La solución permitía mantener la producción, pero los espectadores querían a Jessica.
Una colección impresionante de estrellas invitadas
La estructura de la serie permitía introducir prácticamente un reparto nuevo cada semana y, después de doce temporadas, la lista de actores invitados resulta enorme.
Algunos ya eran veteranos de Hollywood y otros todavía estaban comenzando sus carreras. Por la serie pasaron intérpretes que posteriormente serían enormemente conocidos, como George Clooney, Courteney Cox, Bryan Cranston, Joaquin Phoenix, Neil Patrick Harris, Marcia Cross o Megan Mullally.
Recuperar actualmente determinados episodios puede convertirse así en un pequeño juego de reconocer caras conocidas. “Espera… ¿ese no es…?” Probablemente sí.
Jessica Fletcher conoció a Magnum
Se ha escrito un crimen llegó incluso a cruzarse con otra de las grandes series de la época: Magnum P.I.
Jessica viajó a Hawái y terminó colaborando con Thomas Magnum en una historia que comenzó en un episodio de Magnum P.I. y continuó en Murder, She Wrote. La combinación era fantástica porque representaban dos maneras completamente diferentes de investigar.
Magnum tenía un Ferrari, camisas hawaianas y experiencia militar. Jessica tenía una bicicleta, una máquina de escribir y una extraordinaria habilidad para saber cuándo alguien mentía. Naturalmente, funcionaron perfectamente juntos.
¿Era Jessica Fletcher una asesina en serie?
No, pero internet lleva años divirtiéndose con la teoría.
Jessica llega a un lugar, alguien muere, Jessica investiga, encuentra al culpable. Se marcha.
Visita a otro amigo, otra persona muere, después vuelve a Cabot Cove. Nuevo asesinato.
La teoría humorística sostiene que Jessica sería en realidad responsable de los crímenes y utilizaría su inteligencia para incriminar a otras personas. No existe absolutamente nada en la serie que apoye esa interpretación. Pero después de 264 episodios, la estadística da suficiente material para la broma.
Por eso, si Jessica Fletcher llamara diciendo que hace mucho tiempo que no nos vemos y le gustaría pasar el fin de semana en casa, quizá sería prudente proponer una videollamada.
El misterio que ha envejecido sorprendentemente bien
Los coches, teléfonos, ordenadores y ropa dejan claro cuándo se rodó Se ha escrito un crimen, pero el mecanismo de sus historias continúa funcionando perfectamente. No dependía de tecnología espectacular ni de escenas de acción. Dependía de personajes, secretos, conversaciones, pistas y pequeñas contradicciones. Y sobre todo dependía de Angela Lansbury.
La actriz consiguió que Jessica fuera inteligente sin resultar arrogante, curiosa sin ser desagradable e independiente sin necesidad de convertirla en una heroína de acción. Podía sentarse delante de un asesino, sonreír amablemente y comenzar a desmontar toda su historia con una frase aparentemente inocente:
“Hay una pequeña cosa que no termino de entender…” En ese momento el culpable podía darse por perdido, porque quizá había engañado a la policía, fabricado una coartada perfecta y escondido todas las pruebas. Pero había cometido un error mucho más grave. Jessica Fletcher estaba investigando el caso.

