Cómo reducir los plásticos de un solo uso en casa sin cambiar toda tu vida

Reducir el plástico de un solo uso en casa suena muy bien hasta que alguien propone sustituir de golpe bolsas, envases, film, botellas, cápsulas, pajitas, esponjas, recipientes y media cocina. Entonces una idea sencilla se convierte en un proyecto enorme y, como suele pasar, dura poco.

Si quieres saber como reducir los plásticos de un solo uso en casa, debes empezar por detectar qué plásticos desechables utilizamos más, sustituir primero esos y olvidarnos del resto hasta que el cambio ya esté integrado en nuestra rutina.

No se trata de conseguir una casa sin plástico. Se trata de utilizar menos plástico cuando existe una alternativa cómoda, razonable y que realmente vayamos a reutilizar.

Cómo reducir los plásticos de un solo uso

Empieza por mirar tu basura

Antes de comprar nada, observa durante unos días qué es lo que más tiras. En muchas casas aparecen una y otra vez las mismas cosas: bolsas pequeñas, botellas de agua, film transparente, envases individuales, bolsas para congelar, cápsulas, envoltorios de comida o productos de higiene. Ahí está la pista.

Si un tipo de residuo aparece constantemente, sustituirlo tendrá mucho más impacto que comprar un producto reutilizable para algo que apenas utilizamos.

Las bolsas de la compra son el cambio más fácil

Probablemente ya utilices alguna bolsa reutilizable, pero el problema suele ser acordarse de llevarla. La solución más sencilla no es comprar una bolsa mejor, sino repartir varias en lugares estratégicos: una en el coche, otra en la mochila, otra cerca de la puerta o dentro del bolso.

También pueden resultar útiles las bolsas plegables que ocupan muy poco. Para fruta y verdura, las bolsas de malla reutilizables permiten reducir muchas de esas pequeñas bolsas finas que utilizamos durante apenas unos minutos.

No necesitas comprar veinte bolsas reutilizables

Este es un error bastante frecuente. La idea es sustituir productos desechables, no acumular una nueva colección de productos “eco”. Con unas pocas bolsas resistentes suele bastar.

Si una bolsa reutilizable dura años y la utilizamos cientos de veces, tiene sentido. Si compramos diez y dejamos ocho guardadas en un cajón, bastante menos.

El agua embotellada puede reducirse mucho

Si el agua del grifo de tu zona es adecuada para beber y su sabor te resulta aceptable, utilizar una botella reutilizable puede reducir una cantidad considerable de plástico. En casa también podemos utilizar una jarra y enfriar el agua en la nevera.

Si el sabor del agua es el problema, algunas personas prefieren utilizar sistemas de filtrado, aunque conviene recordar que los filtros también generan consumibles y necesitan mantenimiento. El objetivo debería ser encontrar una solución que realmente sustituya las botellas, no añadir otro aparato que después no utilizaremos.

El film transparente tiene muchas alternativas

El film de cocina es práctico porque se adapta a prácticamente cualquier cosa, pero suele utilizarse una sola vez. Podemos sustituir muchos de sus usos con recipientes con tapa.

Para guardar media cebolla, un trozo de queso, restos de comida o un plato preparado, un recipiente reutilizable suele funcionar perfectamente. También existen tapas flexibles de silicona, bolsas reutilizables y envoltorios de cera de abeja, de los que ya hablamos en otro artículo.

No hace falta elegir una única alternativa. Cada sistema funciona mejor para unos alimentos que para otros.

Los recipientes siguen siendo una de las mejores soluciones

Antes de comprar productos específicos para sustituir cada plástico, revisa los recipientes que ya tienes.

Un buen conjunto de recipientes con tapa permite guardar:

  • Sobras.
  • Fruta cortada.
  • Queso.
  • Embutido.
  • Comida preparada.
  • Alimentos para congelar.

Además, son fáciles de apilar y reutilizar. Los modelos de vidrio tienen la ventaja de que no absorben fácilmente olores o colores, mientras que los de plástico reutilizable suelen ser más ligeros.

No es necesario tirar los recipientes de plástico que ya tenemos en buen estado únicamente para comprar otros “más sostenibles”. Aprovechar lo que ya existe suele tener más sentido.

Compra formatos grandes cuando realmente los consumas

Los envases individuales generan mucho material en relación con la cantidad de producto. En determinados alimentos puede tener sentido comprar un formato mayor y dividir después las raciones en casa. Por ejemplo, yogur, frutos secos, cereales o determinados productos de limpieza.

Pero aquí también conviene evitar exagerar. Comprar un envase enorme de algo que después termina caducando no es especialmente sostenible. El mejor tamaño sigue siendo el que somos capaces de consumir.

Los productos a granel pueden ayudar

Cuando tenemos acceso a tiendas o supermercados con venta a granel, podemos reducir parte de los envases. Suelen encontrarse productos como:

  • Legumbres.
  • Arroz.
  • Pasta.
  • Frutos secos.
  • Cereales.
  • Especias.
  • Detergentes.

Podemos llevar nuestras propias bolsas o recipientes si el establecimiento lo permite. No hace falta hacer toda la compra de esta manera. Con elegir algunos productos que compramos frecuentemente ya podemos reducir bastantes envases.

Mira también el baño

La cocina concentra mucho plástico, pero el baño tampoco se queda corto. Champú, gel, acondicionador, jabón de manos, pasta dental y productos cosméticos suelen venir en envases individuales. Una opción sencilla es buscar formatos de recarga cuando estén disponibles.

Por ejemplo, comprar una bolsa grande de jabón de manos y rellenar el dispensador puede reducir el número de botellas rígidas que utilizamos. También existen champús sólidos, jabones en pastilla y otros productos sin envase plástico, aunque no hace falta sustituir todo si no nos resultan cómodos.

Las recargas son una opción bastante sensata

En productos de limpieza y cuidado personal cada vez encontramos más sistemas de recarga. La ventaja es que conservamos el envase principal y únicamente sustituimos el contenido. Eso suele reducir la cantidad de plástico utilizado por cada compra.

Además, no cambia demasiado nuestra forma de utilizar el producto, que es precisamente lo que hace que este tipo de soluciones tengan más posibilidades de mantenerse.

No tires productos solo porque están hechos de plástico

Este punto es fundamental. Si tienes una botella reutilizable de plástico que funciona perfectamente, no necesitas sustituirla por una metálica para ser más sostenible. Si tienes recipientes de plástico en buen estado, sigue utilizándolos.

Si una bolsa resistente puede durar años, aprovéchala. Reducir plástico de un solo uso no significa eliminar todos los objetos de plástico que ya tenemos. La reutilización es precisamente parte de la solución.

Cuidado con sustituir un desechable por otro

Algunas alternativas parecen sostenibles porque están fabricadas con papel, bambú o materiales “naturales”, pero siguen siendo productos de usar y tirar. Puede que tengan ventajas en determinados casos, pero si existe una opción reutilizable cómoda, normalmente tendrá más sentido utilizarla muchas veces.

Por ejemplo, una botella reutilizable suele ser una solución más interesante que comprar continuamente botellas desechables de otro material.

Las pajitas son un ejemplo perfecto

Para muchas personas, la mejor alternativa a una pajita de plástico es simplemente no utilizar pajita. Si la necesitas o te gusta utilizarlas, existen opciones reutilizables de acero, silicona o vidrio. Pero comprar un paquete enorme de accesorios reutilizables que apenas utilizaremos tampoco aporta demasiado.

A veces la sustitución más sencilla es eliminar directamente el producto desechable.

Cápsulas y monodosis

Café, detergentes, salsas y otros productos pueden generar muchos envases pequeños. En algunos casos podemos escoger formatos mayores o sistemas reutilizables. Por ejemplo, cafeteras que utilizan café molido en lugar de cápsulas individuales.

Eso no significa que debamos tirar una cafetera que ya tenemos. Podemos aprovecharla mientras funcione y valorar otra opción cuando llegue el momento de sustituirla.

También podemos reducir plástico al pedir comida

La comida para llevar puede generar bastantes envases. Podemos reducir parte de ellos evitando cubiertos, servilletas o salsas individuales cuando vamos a comer en casa y ya tenemos todo eso. Algunas aplicaciones permiten indicar que no necesitamos cubiertos.

Es un cambio mínimo que no modifica prácticamente nada nuestra experiencia.

Productos reutilizables que sí pueden resultar útiles

Si queremos introducir algunas compras, escogería productos que sustituyan algo que utilizamos continuamente. Por ejemplo:

  • Botellas reutilizables.
  • Bolsas plegables.
  • Bolsas de malla.
  • Recipientes herméticos.
  • Bolsas de silicona.
  • Tapas reutilizables.
  • Envoltorios de cera.
  • Dispensadores rellenables.
  • Vasos reutilizables para café.

Pero no necesitamos comprarlos todos. La pregunta debería ser siempre la misma: ¿qué producto desechable voy a dejar de utilizar gracias a esto? Si no tenemos una respuesta clara, probablemente no necesitamos comprarlo.

Haz un cambio cada vez

Podemos empezar una semana dejando las bolsas de malla dentro de la bolsa de la compra, después sustituir las botellas de agua. Más adelante utilizar recipientes en lugar de film. Cuando estos cambios ya son automáticos, añadimos otro.

Esta estrategia tiene una ventaja enorme: no exige fuerza de voluntad constante. Simplemente vamos modificando poco a poco lo que ya hacemos.

No busques la perfección

Habrá productos que seguirán llegando en plástico. Habrá días en los que olvidaremos la bolsa reutilizable, y probablemente seguiremos utilizando algún producto desechable porque resulta práctico. No pasa nada, reducir es diferente de eliminar. Si antes utilizábamos diez productos de plástico de un solo uso y ahora utilizamos seis, ya existe una mejora.

Y si millones de hogares hacen pequeñas reducciones de este tipo, el resultado acumulado es mucho mayor que el de unas pocas casas intentando alcanzar una perfección prácticamente imposible.

Una casa más sostenible no tiene que parecer diferente

La base de reducir los plásticos de un solo uso en casa es hacernos la vida más fácil y sostenible a la vez. La mejor señal de que lo estamos haciendo bien es que la casa parezca la misma. Seguimos comprando, cocinando, limpiando y viviendo prácticamente igual, pero algunas cosas han cambiado casi sin darnos cuenta, llevamos una bolsa, rellenamos una botella, guardamos la comida en un recipiente, compramos alguna recarga, utilizamos la misma bolsa de silicona una y otra vez.

No hace falta transformar toda la casa para reducir bastante los plásticos de un solo uso. Basta con detectar cuáles aparecen constantemente en nuestra basura y sustituir primero aquellos para los que ya existe una alternativa sencilla.

La sostenibilidad funciona mucho mejor cuando deja de sentirse como un esfuerzo y se convierte simplemente en nuestra forma normal de hacer las cosas.

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