La secadora es uno de esos electrodomésticos que puede resultar comodísimo, especialmente en invierno, en pisos pequeños o cuando se acumulan varias lavadoras. Pero también consume bastante más energía que dejar que la ropa se seque por sí sola, por lo que nos interesa buscar un sistema para secar la ropa gastando menos energía.
Eso no significa que haya que renunciar a ella. En muchas casas tiene todo el sentido utilizarla cuando hace falta. La clave está en no depender de la secadora para cada colada si tenemos alternativas sencillas y suficientemente cómodas.
Con un buen tendedero, algo de ventilación y algunos pequeños cambios en la forma de lavar podemos reducir bastante el tiempo de secado sin complicarnos demasiado.

Cuanta menos agua salga de la lavadora, mejor
Antes de pensar en el tendedero, conviene empezar por la lavadora. Cuanta más agua quede retenida en la ropa al terminar el ciclo, más tiempo necesitará después para secarse. Por eso un buen centrifugado puede marcar mucha diferencia.
Para prendas resistentes, utilizar una velocidad de centrifugado relativamente alta puede ayudar a retirar más humedad. En cambio, tejidos delicados pueden necesitar velocidades menores para evitar deformaciones o arrugas. La idea no es seleccionar siempre el máximo, sino utilizar la velocidad adecuada para cada tipo de colada.
No llenes demasiado la lavadora
Cuando el tambor está excesivamente lleno, la ropa puede salir más apelmazada y retener humedad de manera irregular. Además, cuesta más que las prendas se separen correctamente durante el lavado y el centrifugado. Dejar algo de espacio permite que la ropa se mueva mejor y suele facilitar también el secado posterior.
Esto no significa hacer lavadoras medio vacías, sino evitar comprimir prendas hasta que prácticamente no puedan moverse.
Sacude la ropa antes de tenderla
Es un gesto sencillo que puede ahorrar bastante trabajo después. Antes de colocar cada prenda en el tendedero, sacúdela ligeramente.
Esto ayuda a:
- Separar tejidos.
- Reducir arrugas.
- Abrir mangas y perneras.
- Evitar que la ropa quede pegada sobre sí misma.
Una camiseta completamente doblada sobre la cuerda tardará bastante más en secarse que una bien extendida.
Deja espacio entre las prendas
Uno de los errores más habituales consiste en llenar tanto el tendedero que toda la ropa acaba tocándose, el aire necesita circular. Si las prendas quedan muy juntas, la humedad tarda más en evaporarse y algunas zonas pueden permanecer húmedas durante horas.
Siempre que puedas, deja unos centímetros entre cada pieza. También conviene evitar colocar varias capas de ropa directamente unas sobre otras.
Qué tendedero elegir
Existen muchos formatos y no todos funcionan igual de bien en cada vivienda. La elección depende sobre todo del espacio disponible.
– Tendedero de alas
Es probablemente el modelo doméstico más habitual. Tiene una zona central y dos alas laterales que permiten colgar prendas largas o aumentar bastante la superficie disponible.
Es una buena opción para:
- Salones.
- Terrazas.
- Habitaciones auxiliares.
- Lavaderos.
Su principal inconveniente es que ocupa bastante espacio cuando está abierto.
– Tendedero vertical
Los modelos verticales aprovechan la altura en lugar de extenderse tanto por el suelo, suelen tener varias bandejas o niveles. Son especialmente útiles en pisos pequeños porque permiten secar bastante ropa ocupando relativamente poca superficie.
Para camisetas, ropa interior, prendas infantiles y toallas pequeñas funcionan muy bien. Las sábanas y prendas muy largas pueden resultar algo más incómodas.
– Tendederos de techo
Si tienes un lavadero, balcón cubierto o baño con buena ventilación, pueden resultar muy prácticos. Quedan instalados permanentemente y permiten subir la ropa hacia el techo una vez tendida. Así aprovechamos un espacio que normalmente no utilizamos.
Los modelos con poleas permiten bajar las barras para colocar la ropa y subirlas después. Son una solución especialmente interesante en viviendas pequeñas.
– Tendederos de pared
Funcionan bien cuando no queremos tener un tendedero ocupando suelo. Existen modelos:
- Plegables.
- Extensibles.
- Retráctiles.
Cuando no los utilizamos, quedan prácticamente pegados a la pared. Pueden resultar muy prácticos en balcones, baños o pequeños lavaderos.
El tendedero exterior sigue siendo difícil de superar
Si dispones de terraza, patio o balcón adecuado, secar al exterior suele ser la opción más sencilla y económica. El movimiento del aire acelera bastante el secado.
En días soleados puede ser especialmente rápido, aunque conviene tener cuidado con determinadas prendas de color, ya que una exposición prolongada al sol intenso puede ir deteriorando algunos tejidos y colores. También hay que tener en cuenta polen, polvo o contaminación según la zona.
Ventilar es fundamental si secamos dentro de casa
La ropa mojada libera toda su humedad al ambiente. Si tendemos una lavadora completa en una habitación cerrada, esa agua terminará formando parte del aire interior, por eso conviene ventilar bien.
Abrir una ventana durante un rato puede ayudar a renovar el aire y reducir la acumulación de humedad. Si disponemos de ventilación mecánica, también puede ayudar. Este punto es especialmente importante en invierno, cuando tendemos dentro y mantenemos la vivienda cerrada durante muchas horas.
No seques ropa pegada al radiador
Colocar prendas directamente sobre radiadores puede parecer una forma rápida de secarlas, pero no suele ser la mejor idea. Además de dificultar que el calor se distribuya correctamente por la habitación, algunas prendas pueden deteriorarse por exceso de temperatura.
También estamos liberando mucha humedad muy cerca de una fuente de calor. Es preferible colocar el tendedero cerca, pero dejando suficiente distancia para que el aire circule.
Un ventilador puede ayudar bastante
Si el aire interior está quieto, colocar un ventilador orientado hacia el tendedero puede acelerar considerablemente el secado. No necesitamos utilizar aire caliente, el simple movimiento del aire facilita la evaporación. Además, un ventilador convencional suele consumir bastante menos electricidad que una secadora.
Puede ser una solución muy útil en días húmedos o cuando necesitamos que una colada esté seca algo antes.
¿Y un deshumidificador?
Aquí tenemos otra opción interesante. Cuando secamos ropa dentro de una habitación, un deshumidificador puede retirar parte del agua que las prendas liberan al ambiente. Esto puede acelerar el secado y, al mismo tiempo, evitar que aumente demasiado la humedad de la estancia. En viviendas donde ya existe un problema de humedad, puede resultar especialmente útil.
Eso sí, el deshumidificador también consume electricidad. Su ventaja frente a una secadora depende del aparato, del tiempo de funcionamiento y de las condiciones de la habitación.
No lo compraría únicamente para secar una camiseta de vez en cuando, pero si ya disponemos de uno puede convertirse en una buena ayuda durante el invierno.
Tendederos eléctricos: qué son
Los tendederos eléctricos parecen tendederos convencionales, pero sus barras se calientan ligeramente. La idea es proporcionar calor directamente cerca de las prendas para acelerar el secado. Suelen consumir menos que una secadora convencional, aunque evidentemente gastan más electricidad que un tendedero normal.
Pueden tener sentido en viviendas sin espacio exterior, especialmente durante meses fríos. Sin embargo, el resultado depende bastante del diseño.
Los tendederos eléctricos funcionan mejor con funda
Algunos modelos pueden utilizarse con una cubierta que crea una especie de pequeño espacio caliente alrededor de la ropa. Esto ayuda a concentrar el calor y acelerar el proceso. Sin funda, el efecto puede ser bastante más limitado.
Si estás pensando en comprar uno, comprobaría qué potencia tiene, cuánta ropa admite y si incluye algún sistema para cubrir las prendas.
Secadoras portátiles tipo armario
Otra alternativa son los pequeños secadores verticales donde colgamos la ropa dentro de una funda. En la parte inferior incorporan un sistema que impulsa aire caliente.
Son más compactos que una secadora de tambor y pueden resultar útiles para determinadas viviendas, aunque también consumen electricidad y tardan bastante más que una secadora convencional. Su principal ventaja es que las prendas permanecen colgadas durante el secado, lo que puede reducir arrugas.
Cuándo sigue teniendo sentido utilizar la secadora
Hay situaciones en las que la secadora es simplemente la opción más práctica. Por ejemplo, cuando necesitamos secar rápidamente una gran cantidad de ropa, vivimos en una vivienda sin espacio para tender o tenemos semanas enteras de humedad elevada. No hay ningún problema en utilizarla.
Podemos reducir su consumo reservándola para aquellas coladas donde realmente aporta valor. Toallas, sábanas y prendas gruesas suelen ser las candidatas más claras. La ropa ligera puede secarse perfectamente en tendedero.
Aprovecha programas eficientes
Las secadoras modernas pueden incluir sensores de humedad que detienen el ciclo cuando la ropa está seca. Eso evita mantener el aparato funcionando innecesariamente. También resulta útil limpiar regularmente filtros y mantener el equipo según las instrucciones del fabricante, ya que una mala circulación de aire puede reducir su eficiencia.
Si vas a comprar una nueva secadora, la etiqueta energética y el tipo de tecnología deberían formar parte de la decisión.
No seques más de lo necesario
Secar la ropa hasta dejarla extremadamente caliente no aporta demasiado, además de gastar más energía, algunos tejidos pueden sufrir más. Si vas a planchar determinadas prendas, incluso puede resultar útil retirarlas ligeramente húmedas.
Y si simplemente van a guardarse, basta con que estén completamente secas, no calientes.
Qué sistema elegiría según la vivienda
En una casa con terraza o patio, aprovecharía siempre que fuera posible el exterior. En un piso pequeño, un tendedero vertical o de techo puede ahorrar muchísimo espacio. Si secamos dentro durante el invierno, combinaría un tendedero convencional con buena ventilación y, cuando haga falta, un ventilador o deshumidificador, y solo recurriría a un tendedero eléctrico si realmente necesitamos acelerar el proceso con frecuencia. No existe una única solución perfecta.
Secar la ropa gastando menos es sobre todo cuestión de aire
Cuanto mejor centrifugada esté la ropa, más separadas estén las prendas y más aire pueda circular entre ellas, menos tardarán en secarse. No hace falta añadir calor siempre, muchas veces basta con mejorar la ventilación.
Por eso, antes de comprar otro aparato, vale la pena revisar cómo estamos tendiendo la ropa. Quizá el cambio más eficaz sea simplemente dejar un poco más de espacio entre las camisetas, abrir una ventana y permitir que el aire haga gratuitamente buena parte del trabajo.

