La lasaña es uno de los platos más famosos de la gastronomía italiana y un auténtico símbolo de la cocina familiar. Aunque existen muchas versiones, la receta tradicional de la región de Emilia-Romaña combina un buen ragú, una suave salsa bechamel, pasta fresca y abundante queso parmesano.
Prepararla lleva algo de tiempo, pero el resultado merece la pena. Es un plato perfecto para reuniones familiares, celebraciones o simplemente para disfrutar de una comida casera llena de sabor.

El origen de la lasaña
Aunque ya existían recetas similares en la Antigua Roma, la lasaña tal y como la conocemos hoy nació en la región de Emilia-Romaña, especialmente en la ciudad de Bolonia.
La receta tradicional utiliza láminas de pasta fresca, ragú alla bolognese, salsa bechamel y queso Parmigiano Reggiano.
Con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los platos italianos más conocidos en todo el mundo.
Ingredientes (6 personas)
– Para el ragú
- 700 g de ragú alla bolognese casero. (ver la receta del ragú)
– Para la bechamel
- 75 g de mantequilla.
- 75 g de harina de trigo.
- 1 litro de leche entera.
- Sal.
- Pimienta blanca.
- Una pizca de nuez moscada.
– Además
- 12 láminas de lasaña.
- 150 g de queso Parmigiano Reggiano rallado.
- Mantequilla para engrasar la fuente.
Cómo preparar la bechamel
1. Derrite la mantequilla
Pon la mantequilla en una cazuela a fuego medio. Cuando se derrita añade la harina.
Remueve durante uno o dos minutos.
2. Incorpora la leche
Añade la leche poco a poco sin dejar de remover, así evitarás que aparezcan grumos.
Continúa cocinando hasta obtener una salsa suave y ligeramente espesa.
3. Condimenta
Añade:
- Sal.
- Pimienta blanca.
- Nuez moscada.
Reserva la salsa.
Preparación de la lasaña
1. Cocina la pasta
Si utilizas pasta que requiere cocción previa, hiérvela siguiendo las instrucciones del fabricante. Escúrrela y colócala sobre un paño limpio para evitar que se pegue. Si utilizas pasta fresca o precocida, sigue las indicaciones del envase.
2. Prepara la fuente
Unta ligeramente una fuente apta para horno con mantequilla. Extiende una fina capa de bechamel en el fondo.
3. Coloca la primera capa
Añade una capa de pasta.
Después incorpora:
- Ragú.
- Bechamel.
- Parmigiano Reggiano rallado.
4. Repite el proceso
Continúa formando capas en el mismo orden:
- Pasta.
- Ragú.
- Bechamel.
- Parmigiano.
Lo habitual es preparar entre cuatro y cinco capas.
5. Termina la superficie
La última capa debe llevar abundante bechamel y una generosa cantidad de queso Parmigiano Reggiano. Será la encargada de formar la deliciosa costra dorada.
Horneado
Precalienta el horno a 180 °C. Hornea durante unos 35 o 40 minutos.
Si deseas un gratinado más intenso, activa el grill durante los últimos tres o cuatro minutos.
Vigila para que no se queme.
Deja reposar
Uno de los secretos de una buena lasaña consiste en dejarla reposar unos diez o quince minutos antes de servir. Así las capas se estabilizan y resulta mucho más fácil cortarla.
Consejos para una lasaña perfecta
- Prepara el ragú el día anterior.
- Utiliza Parmigiano Reggiano auténtico.
- No hagas las capas demasiado gruesas.
- No escatimes en bechamel.
- Respeta el tiempo de reposo antes de servir.
Variantes
Aunque la versión boloñesa es la más conocida, existen muchas otras recetas tradicionales italianas:
- Lasaña de verduras.
- Lasaña de espinacas y ricotta.
- Lasaña de setas.
- Lasaña con marisco.
- Lasaña de pesto.
Cada región italiana tiene sus propias especialidades.
Errores habituales
Estos son algunos fallos muy frecuentes:
- Utilizar un ragú demasiado líquido.
- Preparar una bechamel demasiado espesa.
- Poner poco queso.
- No dejar reposar la lasaña.
- Hornearla durante demasiado tiempo y secarla.
La clave está en conseguir un buen equilibrio entre todas las capas.
¿Se puede congelar?
Sí. La lasaña puede congelarse tanto antes como después del horneado. Basta con dejarla descongelar lentamente en el frigorífico y calentarla en el horno antes de servir.
Es una receta ideal para preparar con antelación.
La lasaña tradicional italiana es uno de esos platos que nunca pasan de moda. Su combinación de pasta fresca, ragú cocinado lentamente, cremosa bechamel y queso Parmigiano Reggiano crea un conjunto lleno de sabor que conquista a toda la familia.
Prepararla requiere algo de tiempo, pero el resultado es una auténtica celebración de la cocina italiana y una receta que merece un lugar fijo en cualquier recetario casero.
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