El lenguaje de los perros. Las señales de calma: el libro que cambió la forma de entender a los perros

Si existe un libro que ha marcado un antes y un después en la educación canina moderna, ese es «El lenguaje de los perros. Las señales de calma», de la adiestradora noruega Turid Rugaas.

A pesar de su reducido número de páginas, se ha convertido en una obra de referencia para propietarios, educadores y veterinarios de todo el mundo. Su principal aportación fue demostrar que los perros se comunican constantemente mediante un lenguaje corporal muy sutil que la mayoría de las personas pasa por alto.

Comprender esas señales puede mejorar enormemente la convivencia y evitar muchos problemas de comportamiento.

El lenguaje de los perros. Las señales de calma

¿Quién es Turid Rugaas?

Turid Rugaas es una educadora canina noruega con décadas de experiencia trabajando con perros de todo tipo. Durante años observó detenidamente cómo interactuaban entre ellos y descubrió que utilizaban una serie de comportamientos para evitar conflictos, reducir la tensión y comunicarse de forma pacífica.

A estos comportamientos los denominó «señales de calma», un concepto que hoy forma parte del vocabulario habitual de muchos profesionales del comportamiento canino.

¿De qué trata el libro?

La idea principal es muy sencilla. Los perros no intentan resolver los conflictos mediante la agresividad siempre que pueden evitarlo. Antes de llegar a un enfrentamiento utilizan numerosas señales destinadas a tranquilizar al otro perro o incluso a las personas que les rodean.

El problema es que la mayoría de nosotros no sabemos interpretarlas. Como consecuencia, muchas veces seguimos presionando al perro cuando ya nos está diciendo claramente que se siente incómodo.

¿Qué son las señales de calma?

El libro explica decenas de comportamientos que los perros utilizan de forma natural. Entre los más conocidos se encuentran:

  • Girar la cabeza.
  • Desviar la mirada.
  • Lamerse la nariz.
  • Bostezar.
  • Olfatear el suelo.
  • Parpadear lentamente.
  • Caminar despacio.
  • Sentarse.
  • Dar la espalda.
  • Hacer una curva en lugar de acercarse directamente.

Muchos propietarios interpretan estas conductas como distracciones o desobediencia, cuando en realidad forman parte del lenguaje natural del perro.

Ejemplos cotidianos

Uno de los grandes aciertos del libro es que muestra situaciones muy fáciles de reconocer. Por ejemplo, cuando una persona se inclina directamente sobre un perro para acariciarlo, es frecuente que el animal gire la cabeza o desvíe la mirada. No está siendo maleducado, simplemente está intentando reducir la tensión.

Otro ejemplo muy habitual ocurre cuando un perro bosteza mientras lo estamos regañando. Muchas personas creen que «le da igual», cuando probablemente está intentando calmar una situación que le resulta incómoda.

¿Por qué es tan importante entenderlas?

Aprender a reconocer estas señales permite:

  • Detectar el estrés antes de que aparezcan problemas.
  • Evitar situaciones de miedo.
  • Mejorar la comunicación con el perro.
  • Reducir conflictos entre perros.
  • Favorecer una educación basada en el respeto.

En muchos casos basta con dar un poco más de espacio al perro para que vuelva a sentirse tranquilo.

Una nueva forma de educar

Este libro también supuso un cambio importante en la forma de entender la educación canina. En lugar de centrarse en corregir conductas mediante castigos, propone observar primero qué está intentando comunicar el perro. Muchas veces un supuesto problema de comportamiento no es más que un animal intentando gestionar una situación que le genera inseguridad.

Este enfoque ha influido enormemente en el desarrollo de la educación canina basada en el refuerzo positivo.

¿Tiene alguna limitación?

Como ocurre con cualquier obra influyente, también ha recibido algunas críticas. Algunos especialistas consideran que determinadas conductas descritas por Turid Rugaas pueden tener diferentes significados dependiendo del contexto y que no siempre deben interpretarse exclusivamente como señales de calma.

Hoy sabemos que el lenguaje corporal canino es muy complejo y que una misma conducta puede responder a distintas emociones. Aun así, prácticamente todos los profesionales coinciden en que observar cuidadosamente el lenguaje corporal del perro es fundamental para comprenderlo mejor.

¿Para quién está recomendado?

Es un libro ideal para:

  • Personas que acaban de adoptar un perro.
  • Propietarios que desean comprender mejor a su mascota.
  • Educadores caninos.
  • Auxiliares veterinarios.
  • Voluntarios de protectoras.
  • Cualquier persona interesada en el comportamiento animal.

No es un manual de adiestramiento con ejercicios, sino una guía para aprender a observar.

Nuestra opinión

«El lenguaje de los perros. Las señales de calma» es uno de esos libros que cambia la forma de mirar a los perros. Después de leerlo, es difícil volver a pasear con un perro sin fijarse en pequeños gestos que antes pasaban completamente desapercibidos.

Aunque algunas de sus interpretaciones se han ido ampliando con investigaciones posteriores, sigue siendo una lectura muy recomendable para cualquier persona que quiera comprender mejor el lenguaje corporal canino. Debería ser de obligada lectura para todas las personas que convivan con perros.

Los perros llevan miles de años comunicándose entre ellos mediante un lenguaje silencioso lleno de pequeños gestos. Aprender a reconocer esas señales nos permite respetar mejor sus emociones, anticiparnos a posibles conflictos y construir una relación basada en la confianza. Por eso, más de veinte años después de su publicación, «El lenguaje de los perros. Las señales de calma» continúa siendo una de las obras más recomendables para cualquier amante de los perros que quiera entender de verdad lo que su compañero intenta decirle.

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