El congelador es uno de esos electrodomésticos que trabajan las 24 horas del día sin llamar la atención. Hasta que deja de enfriar, aparece una gruesa capa de hielo o descubres que los alimentos ya no se conservan como antes.
La buena noticia es que, con unos pocos hábitos sencillos, puedes mantener tu congelador funcionando como el primer día durante muchos años. Además, ahorrarás electricidad y conservarás mejor los alimentos.

Mantén la temperatura adecuada
La temperatura recomendada para un congelador doméstico es de -18 °C. A esa temperatura los alimentos se conservan correctamente durante largos periodos y el aparato trabaja de forma eficiente.
No es necesario bajar mucho más la temperatura, ya que solo conseguirás aumentar el consumo eléctrico.
Evita que se acumule demasiado hielo
Si tu congelador no dispone de tecnología No Frost, es normal que con el tiempo aparezca hielo en las paredes. Sin embargo, cuando la capa supera aproximadamente medio centímetro de grosor, empieza a reducir la eficiencia del aparato.
Además de ocupar espacio, obliga al motor a trabajar más. Descongelarlo periódicamente ayudará a reducir el consumo y prolongará su vida útil.
No introduzcas alimentos calientes
Es un error bastante frecuente. Cuando colocas una olla o un recipiente todavía caliente dentro del congelador, el aparato necesita trabajar mucho más para recuperar la temperatura.
Además, aumenta la humedad interior y favorece la formación de hielo.
Lo mejor es dejar que los alimentos se enfríen completamente antes de congelarlos.
Organiza bien los alimentos
Un congelador ordenado no solo resulta más cómodo. También ayuda a mantener mejor el frío.
Agrupa los alimentos por categorías y procura etiquetar los recipientes con la fecha de congelación.
Así evitarás olvidarte de productos durante meses.
No bloquees las salidas de aire
En los modelos No Frost existen conductos por donde circula el aire frío. Si se bloquean completamente con cajas o bolsas, la distribución del frío será menos uniforme.
Deja siempre un pequeño espacio para que el aire pueda circular correctamente.
Revisa las gomas de la puerta
Las juntas de goma son fundamentales para mantener el frío en el interior. Si están sucias, deformadas o deterioradas, el congelador perderá frío constantemente.
Puedes limpiarlas con un paño húmedo y comprobar de vez en cuando que la puerta cierra perfectamente.
Una junta en mal estado puede aumentar considerablemente el consumo eléctrico.
Limpia el interior de vez en cuando
Aunque el congelador permanezca a baja temperatura, conviene limpiarlo periódicamente. Una mezcla de agua templada con un poco de bicarbonato suele ser suficiente para eliminar restos de suciedad y malos olores.
Evita utilizar productos muy agresivos que puedan dañar las superficies interiores.
No lo llenes completamente
Aunque parezca una buena idea aprovechar hasta el último rincón, un congelador excesivamente lleno dificulta la circulación del aire frío.
Lo ideal es mantenerlo bastante lleno, pero sin impedir que el aire se distribuya correctamente.
Abre la puerta solo el tiempo necesario
Cada vez que abres el congelador entra aire caliente y húmedo. Después, el aparato necesita volver a bajar la temperatura.
Si sabes lo que vas a sacar antes de abrir la puerta, reducirás esas pérdidas de frío.
Comprueba que la puerta queda bien cerrada
A veces una bolsa mal colocada o un envase demasiado grande impiden que la puerta cierre completamente.
Puede parecer un detalle sin importancia, pero unas pocas horas con la puerta mal cerrada pueden provocar escarcha, aumentar el consumo e incluso estropear parte de los alimentos.
¿Cada cuánto conviene hacer una limpieza general?
No existe una norma fija. En un congelador No Frost suele ser suficiente realizar una limpieza completa una o dos veces al año.
En modelos convencionales, además de la limpieza, conviene aprovechar el momento de eliminar el hielo acumulado.
Es una buena ocasión para revisar los alimentos y deshacerse de aquellos que lleven demasiado tiempo congelados.

