Después de varias semanas de vacaciones es completamente normal que los niños se acuesten más tarde, se levanten sin despertador y disfruten de horarios mucho más flexibles. El problema aparece cuando el colegio está a la vuelta de la esquina y, de un día para otro, toca volver a madrugar.
Intentar cambiar los horarios de golpe suele provocar noches difíciles, despertares complicados y mucho cansancio durante los primeros días de clase. La buena noticia es que recuperar la rutina de sueño es más sencillo si se hace de forma progresiva.

No esperes al último día
Uno de los errores más frecuentes es intentar acostar a los niños dos o tres horas antes de lo habitual la noche anterior al inicio del curso. Lo más probable es que no consigan dormirse y que el cambio resulte frustrante.
Lo ideal es comenzar aproximadamente una semana antes.
Adelanta el horario poco a poco
No hace falta hacer grandes cambios de un día para otro. Puedes adelantar la hora de acostarse entre quince y veinte minutos cada noche. Haz lo mismo con la hora de levantarse.
Este pequeño ajuste diario suele ser suficiente para que el organismo se adapte sin demasiado esfuerzo.
Aprovecha la luz natural
La exposición a la luz durante la mañana ayuda a regular el reloj biológico. Si es posible, abre las persianas nada más levantarse o salid a dar un paseo después del desayuno. La luz natural envía al cerebro la señal de que ha comenzado el día.
Reduce las pantallas por la noche
Tabletas, móviles, televisores y videoconsolas pueden dificultar que aparezca el sueño. Durante la última hora antes de acostarse es preferible sustituir las pantallas por actividades tranquilas como leer un cuento, dibujar o conversar en familia.
Recupera una rutina relajante
Los niños descansan mejor cuando cada noche siguen un orden parecido. Una rutina sencilla puede incluir:
- Ducharse.
- Ponerse el pijama.
- Preparar la ropa del día siguiente.
- Cepillarse los dientes.
- Leer un cuento.
- Dar un abrazo de buenas noches.
Cuando estas actividades se repiten cada día, el cuerpo entiende que se acerca el momento de dormir.
Evita cenas demasiado pesadas
Una cena ligera y equilibrada suele favorecer un mejor descanso. También conviene cenar con tiempo suficiente para que la digestión no coincida con el momento de acostarse.
Mantén la habitación preparada para dormir
El dormitorio también influye. Procura que esté:
- Bien ventilado.
- Ordenado.
- Con una temperatura agradable.
- Poco iluminado.
- Libre de ruidos siempre que sea posible.
Un ambiente tranquilo facilita conciliar el sueño.
Mucha paciencia los primeros días
Es normal que los primeros intentos no salgan perfectos. Algunos niños tardarán unos días en adaptarse de nuevo a los horarios escolares. Lo importante es mantener la constancia y no volver inmediatamente a los horarios de vacaciones.
Los adultos también pueden ayudar
Los niños imitan muchas de las costumbres de los mayores. Si toda la familia empieza a acostarse antes y reduce el uso de pantallas durante la noche, la adaptación será mucho más sencilla para todos.
Dormir bien mejora mucho más que el descanso
Un buen sueño no solo evita el cansancio. También favorece:
- La concentración.
- La memoria.
- El aprendizaje.
- El estado de ánimo.
- El crecimiento.
- La capacidad para afrontar el nuevo curso con energía.
Por eso merece la pena dedicar unos días a recuperar la rutina antes del inicio de las clases.
Volver a los horarios escolares no tiene por qué convertirse en una batalla. Con pequeños cambios diarios, una rutina tranquila y un poco de paciencia, los niños llegarán al primer día de colegio mucho más descansados y preparados para afrontar el nuevo curso.
Empezar con buen pie es mucho más fácil cuando el descanso acompaña.

