Caminar: el ejercicio más infravalorado para la salud

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Cuando pensamos en hacer ejercicio, muchas veces imaginamos gimnasios, máquinas sofisticadas, zapatillas técnicas o entrenamientos intensos. Sin embargo, existe una actividad física sencilla, gratuita y al alcance de casi todo el mundo que puede aportar enormes beneficios para la salud: caminar.

A pesar de su sencillez, caminar es una de las formas más eficaces para que nos podamos mantener activos. No requiere experiencia previa, podemos practicarlo en cualquier lugar y en cualquier momento del día, y se adapta a personas de todas las edades.
Quizá por eso muchos especialistas consideran que es uno de los ejercicios más infravalorados que existen, y la propia experiencia nos confirma que es muy recomendable.

Caminar por la playa

¿Por qué caminar es tan beneficioso?

El cuerpo humano está diseñado para moverse, sin embargo, la vida moderna nos obliga a pasar muchas horas sentados frente al ordenador, en el coche o en el sofá. Caminar ayuda a combatir este sedentarismo y permite que numerosos sistemas del organismo funcionen mejor.

  • Beneficios para el corazón

Caminar regularmente contribuye a mejorar la circulación sanguínea, controlar la presión arterial y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Diversos estudios han demostrado que las personas físicamente activas suelen presentar una mejor salud cardíaca que aquellas que llevan una vida sedentaria.

Caminar por el parque
  • Ayuda a controlar el peso

Aunque no quema tantas calorías como correr o practicar deportes intensos, caminar de forma constante ayuda a aumentar el gasto energético diario y facilita el mantenimiento de un peso saludable. Y tenemos una gran ventaja: podemos adaptar el ritmo a nuestro estado de salud o a nuestra edad. Caminar con paso calmado es muy útil y ayuda a que el organismo funcione bien. Si estamos más en forma, podemos optar por caminar rápido. Si os pasa como a mí y tenéis problemas de rodillas, correr está contraindicado, pero caminar es muy recomendable, ya que no hay el mismo impacto.

  • Fortalece músculos y huesos

Cada paso implica el trabajo de piernas, glúteos, abdomen y espalda. Además, al tratarse de una actividad con impacto moderado, contribuye a mantener la densidad ósea.

  • Mejora el estado de ánimo

Muchas personas afirman sentirse mejor después de un paseo.La actividad física favorece la liberación de sustancias relacionadas con el bienestar y ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. Si podéis, todavía es mejor caminar por un entorno natural, el verde de las plantas y los árboles ayuda a relajarse, el olor del musgo o de las flores nos reactiva, y fijarnos en las aves que tenemos alrededor hace que nos olvidemos de los problemas del día a día.

  • Beneficia al cerebro

Caminar estimula la circulación sanguínea, incluida la que llega al cerebro. Algunos estudios sugieren que la actividad física regular puede ayudar a preservar las funciones cognitivas con el paso de los años.

  • Contribuye a conseguir vuestro peso óptimo

Hacer ejercicio de forma habitual ayuda a quemar las calorías que ingerimos, evitando así que se conviertan en grasa. Por lo tanto, si combinamos una dieta saludable con ejercicio, nos permitirá mantenernos en nuestro peso ideal.

¿Hay que caminar mucho para notar beneficios?

Personalmente, siempre pienso lo mismo: todo suma. Aunque los famosos 10.000 pasos diarios pueden ser una referencia útil, cualquier incremento de actividad resulta positivo. Si hay días que tenemos poco tiempo y sólo podemos caminar 20 o 30 minutos, puede aportarnos beneficios importantes para la salud. Lo más importante es la constancia, e intentar salir a caminar varias veces a la semana, aunque sea en intervalos reducidos de tiempo.

Caminar en familia

Consejos importantes para empezar

  • Utiliza un calzado cómodo.
  • Comienza con distancias cortas si llevas tiempo sin hacer ejercicio.
  • Mantén una postura erguida.
  • Intenta mover los brazos de forma natural.
  • Aumenta progresivamente la duración de los paseos.
  • Si es posible, busca parques, paseos marítimos o entornos agradables.

Salir a caminar en familia o con amigos es muy reconfortante, y nos ayuda a distraernos mientras hacemos ejercicio, pero también podemos salir a caminar solos, a nuestro propio ritmo, y aprovechar para relajar nuestra mente y aprender a desconectar del día a día.

Vuestros músculos, corazón, sistema circulatorio, cerebro o incluso el sistema digestivo os lo agradecerán, puesto que el ser humano, evolutivamente, está preparado para tener actividad física a lo largo del día, y aunque puede ser que debido al trabajo, tareas del hogar o estudio, lo hayamos olvidado, nuestro cuerpo sigue necesitando esa actividad física diaria.

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