Los arancini son uno de los aperitivos más famosos de Sicilia y una auténtica joya de la gastronomía italiana. Estas crujientes bolas de arroz rellenas suelen esconder en su interior un delicioso ragú, mozzarella fundida y guisantes, aunque existen muchas variantes según la región y la familia.
Su exterior dorado y crujiente contrasta con un interior cremoso y lleno de sabor, convirtiéndolos en una receta perfecta tanto para un aperitivo como para una comida informal.

El origen de los arancini
Los arancini nacieron en Sicilia hace más de mil años, durante la dominación árabe de la isla. Se cree que los árabes introdujeron el arroz y la costumbre de condimentarlo con especias y carne. Con el paso del tiempo, los cocineros sicilianos comenzaron a formar bolas de arroz rellenas que posteriormente rebozaban y freían.
Su nombre significa «pequeñas naranjas», debido a su forma redonda y a su característico color dorado después de la fritura.
Hoy son uno de los símbolos gastronómicos de Sicilia.
Ingredientes (12 arancini aproximadamente)
– Para el arroz
- 500 g de arroz Arborio o Carnaroli
- 1,2 litros de caldo de verduras
- 60 g de mantequilla
- 80 g de Parmigiano Reggiano rallado
- Sal
– Para el relleno
- 250 g de ragù alla bolognese (ver la receta del ragú)
- 150 g de mozzarella
- 80 g de guisantes cocidos
– Para el rebozado
- 150 g de harina
- 250 ml de agua
- Pan rallado
- Aceite para freír
Preparación
1. Cocina el arroz
Cuece el arroz en el caldo hasta que absorba prácticamente todo el líquido. Añade la mantequilla y el Parmigiano Reggiano. Remueve bien.
Extiende el arroz sobre una bandeja y deja que se enfríe completamente. Debe quedar compacto para poder formar las bolas.
2. Prepara el relleno
Corta la mozzarella en pequeños dados y mezcla el ragú con los guisantes.
Reserva.
3. Forma los arancini
Humedece ligeramente las manos y toma una porción de arroz. Haz una pequeña cavidad en el centro.
Introduce:
- Una cucharada de ragú.
- Algunos guisantes.
- Un dado de mozzarella.
Cubre con otra pequeña porción de arroz. Forma una bola compacta del tamaño de una naranja pequeña.
4. Prepara el rebozado
Mezcla la harina con el agua hasta obtener una masa ligera y sin grumos.
Pasa cada arancini por esta mezcla. Después cúbrelo completamente con pan rallado.
5. Fríe
Calienta abundante aceite a unos 170-175 °C y fríe los arancini durante unos cuatro o cinco minutos.
Deben quedar completamente dorados. Escúrrelos sobre papel absorbente.
6. Sirve
Déjalos reposar dos o tres minutos antes de servir. Así el queso estará fundido, pero no excesivamente caliente.
Consejos para unos arancini perfectos
- Deja enfriar completamente el arroz.
- Utiliza mozzarella bien escurrida.
- Compacta muy bien cada bola.
- Fríe a temperatura constante.
- No prepares arancini demasiado grandes.
Variantes tradicionales
En Sicilia existen muchas versiones diferentes.
Algunas de las más conocidas son:
- Con jamón y mozzarella.
- Con pistachos.
- Con espinacas y ricotta.
- Con setas.
- Con cuatro quesos.
- Con marisco.
Cada ciudad siciliana tiene sus propias especialidades.
¿Se pueden preparar con antelación?
Sí. Puedes formar los arancini varias horas antes y conservarlos en el frigorífico.
También admiten muy bien la congelación antes de freírlos. Solo tendrás que freírlos directamente congelados añadiendo un par de minutos más de cocción.
Errores habituales
Estos son algunos fallos muy frecuentes:
- Utilizar arroz demasiado húmedo.
- Formar bolas poco compactas.
- Poner demasiado relleno.
- Freír con el aceite poco caliente.
- No escurrir correctamente la mozzarella.
La clave está en conseguir un exterior muy crujiente y un interior cremoso.
¿Con qué acompañarlos?
Los arancini pueden servirse como:
- Aperitivo.
- Entrante.
- Plato principal acompañado de una ensalada.
- Comida informal.
- Picoteo para compartir.
También combinan muy bien con una sencilla salsa de tomate casera.
Los arancini sicilianos son una de las recetas más populares de la cocina italiana y una magnífica forma de disfrutar del arroz de una manera diferente. Su combinación de arroz cremoso, ragú, mozzarella fundida y un exterior perfectamente crujiente los convierte en un bocado irresistible.
Prepararlos en casa requiere un poco de tiempo, pero el resultado recuerda al de las mejores rosticcerie de Sicilia y es perfecto para sorprender a familiares y amigos.
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