Cómo ayudar a los pájaros durante una ola de calor

Cuando llega una ola de calor, nosotros podemos bajar las persianas, encender un ventilador, beber agua fría o refugiarnos en casa durante las horas centrales del día. Las aves silvestres no tienen tantas opciones. Deben continuar buscando alimento, protegerse del sol y encontrar suficiente agua para mantenerse hidratadas mientras soportan temperaturas que pueden superar ampliamente los 35 o 40 °C.

En estas situaciones, un jardín, una terraza o incluso un pequeño balcón pueden convertirse en un refugio importante. Y ayudar a los pájaros durante una ola de calor es sorprendentemente sencillo: agua limpia, sombra, tranquilidad y algunas precauciones pueden marcar una gran diferencia. Vamos a aprender cómo ayudar a los pájaros durante una ola de calor.

Cómo ayudar a los pájaros durante una ola de calor

Cómo afecta el calor extremo a las aves

Las aves mantienen una temperatura corporal elevada y disponen de diferentes mecanismos para regularla, pero una temperatura ambiental extrema también supone un desafío para ellas. A diferencia de nosotros, no sudan.

Cuando tienen demasiado calor podemos observar comportamientos como respirar con el pico abierto o mantener las alas ligeramente separadas del cuerpo, también reducen su actividad durante las horas más calurosas y buscan lugares protegidos entre la vegetación. El problema aparece cuando las altas temperaturas se mantienen durante varios días y encontrar agua o sombra resulta cada vez más difícil.

El agua es probablemente la mejor ayuda que podemos ofrecer

Si solamente queremos hacer una cosa durante una ola de calor, pongamos agua. No necesitamos comprar una fuente sofisticada, un recipiente poco profundo colocado en un lugar seguro puede ser suficiente. Las aves podrán utilizarlo tanto para beber como para bañarse.

Durante los días extremadamente calurosos debemos comprobarlo varias veces, porque el agua puede evaporarse rápidamente o calentarse mucho.

Qué recipiente podemos utilizar

Prácticamente cualquier recipiente seguro puede servir:

  • Un plato grande de maceta.
  • Una bandeja poco profunda.
  • Un bebedero específico para aves.
  • Una bañera de jardín.
  • Un recipiente de terracota.
  • Un bebedero fijado a una barandilla.

Lo importante es que tenga poca profundidad y permita entrar y salir fácilmente. No necesitamos llenar un recipiente profundo hasta arriba, unos pocos centímetros de agua son suficientes.

Añade algunas piedras

Podemos colocar una o dos piedras dentro. Esto proporciona diferentes profundidades y puntos donde las aves pueden apoyarse, también puede beneficiar a insectos que se acerquen a beber, ya que dispondrán de una superficie desde la que acceder al agua sin riesgo de ahogarse. Una piedra que sobresalga ligeramente puede convertirse rápidamente en uno de los lugares favoritos para beber.

Pon el agua a la sombra

Durante una ola de calor, un recipiente expuesto al sol puede calentarse muchísimo, es preferible buscar sombra. Puede ser:

  • Bajo un árbol.
  • Bajo un porche.
  • Junto a una pared sombreada.
  • En una terraza protegida.
  • Debajo de un toldo.

Además de mantener el agua algo más fresca, reduciremos su evaporación.

Pero cuidado con los escondites de los gatos

Sombra no significa colocar el bebedero en mitad de un arbusto muy denso, las aves necesitan poder detectar posibles depredadores. Lo ideal es disponer de vegetación relativamente cerca para que puedan refugiarse rápidamente, pero mantener cierto espacio abierto alrededor del agua, especialmente si existen gatos en la zona. Un bebedero elevado también puede ser una buena opción.

Coloca más de un punto de agua

Durante episodios especialmente intensos podemos repartir varios recipientes. No necesitan ser grandes, podemos colocar uno en el jardín y otro en una terraza, por ejemplo. Esto distribuye la actividad y aumenta las posibilidades de que las aves encuentren agua, también evita que un único punto concentre demasiados animales.

Cambia el agua todos los días

Durante una ola de calor deberíamos renovar el agua como mínimo diariamente y siempre que veamos que está sucia. En un bebedero utilizado por muchas aves pueden acumularse:

  • Plumas.
  • Excrementos.
  • Tierra.
  • Hojas.
  • Restos de comida.

Con temperaturas elevadas debemos extremar la higiene. Vaciar, aclarar, cepillar cuando sea necesario y volver a llenar apenas lleva unos minutos.

Si el agua está muy caliente, cámbiala

Un recipiente situado en una terraza puede alcanzar temperaturas elevadas durante la tarde. Si comprobamos que el agua está muy caliente, simplemente la sustituimos, no hace falta añadir hielo. Agua limpia y fresca del grifo es suficiente.

No pongas hielo dentro del bebedero

Puede parecer una buena idea convertirlo en una pequeña piscina refrigerada, pero no es necesario. Nuestro objetivo es proporcionar agua disponible y segura, no mantenerla a una temperatura extremadamente baja.

La sombra y una renovación frecuente son mucho más útiles.

Una pequeña fuente también puede funcionar

Las fuentes con una circulación suave pueden resultar muy atractivas para las aves. El movimiento hace que el agua sea más fácil de detectar y evita que permanezca completamente estancada.

Existen pequeñas bombas solares que pueden utilizarse en recipientes y fuentes de jardín, sin embargo, durante una ola de calor debemos comprobar igualmente el nivel de agua. Una bomba funcionando con muy poca agua puede acabar dañándose.

Mantén los comederos limpios

Si tenemos comederos, también debemos prestar atención a su higiene. El calor puede acelerar el deterioro de determinados alimentos. Retira restos húmedos o en mal estado y evita acumulaciones bajo los comederos.

En verano, la alimentación natural disponible puede ser abundante para muchas especies, por lo que el agua puede tener bastante más importancia que llenar constantemente los comederos.

Evita colocar comida junto al agua

Separar comederos y bebederos facilita mantener el agua limpia. Las semillas, cáscaras y restos de alimento pueden acabar dentro del recipiente. Además, concentrar todo en un mismo punto genera mucha actividad.

Podemos crear diferentes zonas en el jardín. Una para beber, otra para alimentarse, y las cajas nido en lugares más tranquilos.

La vegetación es un refugio excelente contra el calor

Un jardín con árboles y arbustos ofrece algo que ninguna caja puede proporcionar por sí sola: microclimas. La sombra de un árbol puede reducir considerablemente la exposición directa al sol. Los arbustos densos permiten refugiarse durante las horas centrales, una terraza con plantas también puede ofrecer pequeños rincones protegidos. Por eso favorecer la naturaleza en el jardín no consiste únicamente en instalar accesorios, la vegetación es una parte fundamental.

Los árboles son nuestros mejores aliados

Si disponemos de espacio, conservar árboles maduros es una de las mejores medidas para ayudar a la fauna. Proporcionan:

  • Sombra.
  • Refugio.
  • Alimento.
  • Lugares de descanso.
  • Posibles cavidades.
  • Insectos.
  • Protección frente a depredadores.

Durante una ola de calor, una copa frondosa puede convertirse en un auténtico refugio climático.

No podes durante los días de calor extremo

Una poda importante puede eliminar precisamente la sombra y protección que las aves están utilizando. Además, durante primavera y verano podemos encontrar nidos activos.

Las grandes podas deberían planificarse teniendo en cuenta tanto la época reproductora como las condiciones meteorológicas. En plena ola de calor, mejor dejar las tijeras guardadas.

Cuidado con las cajas nido

Una caja nido mal colocada puede calentarse muchísimo. Durante una ola de calor debemos prestar atención especialmente a las cajas expuestas al sol directo durante muchas horas, pero si una caja está ocupada, no debemos abrirla, moverla ni manipularla para intentar solucionar el problema de forma improvisada.

La prevención es fundamental. Por eso debemos escoger correctamente la ubicación antes de la temporada reproductora.

La orientación de las cajas importa mucho

En climas mediterráneos debemos evitar especialmente ubicaciones donde el sol intenso de la tarde golpee directamente la caja durante horas. Una pared o árbol que parece perfecto en febrero puede convertirse en un lugar extremadamente caluroso en junio.

Cuando instalemos nuevas cajas, debemos imaginar cómo será ese mismo punto durante el día más cálido del verano.

¿Podemos poner sombra sobre una caja ocupada?

No deberíamos improvisar estructuras alrededor de un nido activo si para hacerlo tenemos que acercarnos o manipularlo. Una modificación aparentemente inocente puede alterar el acceso de los adultos o provocar molestias. Si hemos detectado que una ubicación recibe demasiado sol, podemos corregirla fuera de la temporada reproductora para el año siguiente.

Los polluelos son especialmente vulnerables

Los adultos pueden desplazarse buscando sombra o agua, los polluelos que todavía permanecen dentro del nido no pueden hacerlo. Esto hace especialmente importante que cajas nido y otros refugios estén bien diseñados y ubicados.

El aislamiento, la ventilación y la sombra adquieren todavía más importancia durante episodios extremos.

Qué hacer si encontramos un pájaro joven en el suelo

En primavera y verano es habitual encontrar volantones. Son jóvenes que ya han abandonado el nido pero todavía reciben alimento de sus padres. Encontrar uno en el suelo no significa necesariamente que esté abandonado, si está completamente emplumado, activo y no presenta lesiones evidentes, sus padres probablemente continúen cerca. No debemos llevárnoslo automáticamente a casa.

Y si encontramos un ave claramente afectada por el calor

La situación cambia si observamos un animal que parece incapaz de moverse, está herido o presenta un estado claramente anormal. En estos casos conviene evitar manipulaciones innecesarias y contactar con un centro de recuperación de fauna silvestre o con los servicios ambientales correspondientes de nuestra comunidad autónoma para recibir instrucciones.

No debemos intentar alimentarlo o administrarle agua directamente en el pico sin saber qué estamos haciendo.

Nunca fuerces a un pájaro a beber

Este punto es importante. Si encontramos un ave debilitada, introducir agua directamente en su pico puede provocar aspiración y empeorar la situación. Lo apropiado es buscar asesoramiento especializado, proporcionar agua en nuestro jardín es fantástico, forzar a beber a un animal debilitado es otra cuestión completamente diferente.

Reduce las molestias durante las horas centrales

Durante una ola de calor las aves intentan ahorrar energía. Si tenemos un jardín frecuentado por fauna, podemos proporcionar algunas zonas tranquilas. No necesitamos acercarnos continuamente al bebedero para comprobar si están bebiendo, podemos observar desde una ventana. Cuanto más predecible y tranquilo sea el entorno, más fácilmente utilizarán los recursos.

Evita pesticidas

Los insectos son una fuente fundamental de alimento para muchas aves, especialmente durante la reproducción. Aplicar insecticidas indiscriminadamente en el jardín reduce esta disponibilidad y puede afectar a otros animales.

Un jardín con mayor diversidad de plantas y pequeños invertebrados proporciona alimento de forma natural. Durante épocas difíciles, disponer de un ecosistema sano es probablemente más útil que cualquier accesorio.

También podemos ayudar desde un balcón

No necesitamos disponer de 500 metros cuadrados de jardín, en un balcón podemos colocar un pequeño recipiente con agua. Si tenemos algunas plantas, mejor.

Solo debemos asegurarnos de:

  • Mantener el agua limpia.
  • Evitar riesgos de caída.
  • Colocarlo en sombra cuando sea posible.
  • Elegir un recipiente poco profundo.
  • Evitar lugares accesibles para gatos.

Un pequeño balcón urbano también puede convertirse en una parada habitual.

Qué podemos preparar antes del próximo verano

La mejor ayuda contra una ola de calor empieza mucho antes de que llegue. Podemos preparar nuestro jardín instalando:

  • Árboles y arbustos que proporcionen sombra.
  • Plantas autóctonas.
  • Varios puntos de agua.
  • Bebederos fáciles de limpiar.
  • Zonas tranquilas.
  • Cajas nido correctamente orientadas.

Así, cuando lleguen los días extremos, no tendremos que improvisar.

Cinco cosas que podemos hacer hoy mismo

Si la ola de calor ya ha empezado, podemos actuar inmediatamente:

  • Colocar uno o varios recipientes con agua.
  • Situarlos en lugares sombreados y seguros.
  • Renovar el agua diariamente o cuando se caliente o ensucie.
  • Mantener zonas de vegetación donde puedan refugiarse.
  • Evitar podas, molestias y uso innecesario de pesticidas.

Son medidas muy sencillas, y no benefician únicamente a los pájaros.

Un pequeño oasis durante los días más difíciles

Durante una ola de calor podemos observar algo curioso. Colocamos un recipiente de agua en un rincón sombreado y durante un rato no ocurre nada, después llega un gorrión, bebe rápidamente y se marcha. Poco después aparecen otros, un mirlo decide bañarse, una abeja se posa sobre una piedra. Quizá un carbonero descubra el lugar desde las ramas cercanas. Sin haber construido un estanque ni realizado una gran intervención, acabamos de crear un pequeño punto de agua utilizado por buena parte de la fauna del jardín.

Y durante los días más calurosos del año, algo tan sencillo como mantener ese recipiente lleno, limpio y seguro puede ser una de las mejores formas de echarles una mano.

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