Lámparas de fototerapia: qué son, para qué sirven y cómo elegir una

A primera vista, una lámpara de fototerapia puede parecer simplemente una pantalla blanca muy brillante. De hecho, algunos modelos tienen prácticamente el aspecto de una tablet colocada sobre una mesa, pero su función es bastante diferente.

Estas lámparas están diseñadas para proporcionar una exposición intensa a luz visible y se utilizan principalmente durante épocas del año en las que recibimos poca luz natural, especialmente en otoño e invierno.Y antes de seguir, aclaramos una confusión bastante habitual: Una lámpara de fototerapia convencional no sirve para producir vitamina D.

Lámparas de fototerapia

Qué es una lámpara de fototerapia

También podemos encontrarlas con nombres como:

  • Lámpara de luz diurna.
  • Light therapy lamp.
  • SAD lamp.
  • Caja de luz.
  • Lámpara de 10.000 lux.

Su objetivo es proporcionar una luz mucho más intensa que la iluminación normal de una habitación. Mientras una lámpara doméstica simplemente nos permite ver, una lámpara de fototerapia busca que nuestros ojos reciban una determinada cantidad de luz durante un periodo concreto, no necesitamos mirarla directamente.

Normalmente se coloca cerca mientras desayunamos, leemos, trabajamos con el ordenador o hacemos cualquier otra actividad.

Para qué se utilizan

Su uso más conocido está relacionado con el trastorno afectivo estacional, conocido por las siglas SAD en inglés. Algunas personas experimentan durante los meses con menos horas de luz cambios importantes como:

  • Estado de ánimo bajo.
  • Falta de energía.
  • Somnolencia.
  • Dificultad para levantarse.
  • Mayor necesidad de dormir.
  • Alteraciones del ritmo diario.

La exposición a luz brillante por la mañana puede influir en nuestro reloj biológico y en los ritmos circadianos. Precisamente por eso estas lámparas suelen utilizarse al comienzo del día.

No es simplemente una lámpara potente

La iluminación habitual de una casa es mucho menos intensa, las lámparas de fototerapia suelen especificar la cantidad de luz que proporcionan mediante una unidad llamada lux. Uno de los valores más habituales es: 10.000 lux.

Pero hay un detalle importante: No basta con que en la caja ponga 10.000 lux. También debemos saber a qué distancia se consiguen. Una lámpara puede proporcionar esa intensidad a 20 centímetros, mientras otra puede hacerlo a 40 o 50 centímetros, eso cambia muchísimo la comodidad de uso.

Por qué importa la distancia

Imagina que compras una lámpara pequeña que anuncia 10.000 lux. Después descubres que para obtener esa cantidad tienes que tener la cara prácticamente pegada a la pantalla, probablemente dejarás de utilizarla.

Por eso, antes de comprar, revisaría siempre: “10.000 lux a XX centímetros”. Cuanto mayor sea la distancia útil, más fácil será colocarla sobre una mesa y continuar con nuestra rutina normal.

Cuándo suele utilizarse

Habitualmente se utiliza por la mañana.

Una rutina típica podría ser: Despertarse, encender la lámpara, desayunar o trabajar mientras está encendida. Después continuar con el día.

La duración de las sesiones depende de la intensidad y del dispositivo, pero alrededor de 20-30 minutos es una pauta habitual en muchos equipos de 10.000 lux. Eso no significa que todo el mundo deba utilizar exactamente ese tiempo. Conviene seguir las instrucciones del dispositivo y, si se utiliza para tratar síntomas importantes, hacerlo con orientación profesional.

No tienes que mirar directamente la luz

Este punto también genera confusión, no hay que sentarse mirando fijamente la lámpara durante media hora.

Normalmente se coloca:

  • Delante.
  • Algo desplazada hacia un lado.
  • Cerca del campo visual.

Puedes estar leyendo, desayunando o trabajando. La luz debe llegar a los ojos, pero no es necesario mirar directamente a los LED.

¿Sirve para producir vitamina D?

No, la producción de vitamina D en nuestra piel está relacionada principalmente con determinados tipos de radiación ultravioleta, especialmente UVB. Las lámparas de fototerapia domésticas destinadas al bienestar estacional utilizan luz visible y deberían filtrar o evitar la radiación ultravioleta.

Por tanto: Lámpara de fototerapia ≠ lámpara para producir vitamina D. Si existe una deficiencia de vitamina D, lo adecuado es valorar alimentación, suplementación o tratamiento con un profesional sanitario, no comprar una lámpara de fototerapia pensando que sustituirá todo eso.

Tampoco es una lámpara de bronceado

Otra diferencia importante. Las cabinas y lámparas de bronceado utilizan radiación ultravioleta. Una lámpara de fototerapia para uso estacional no debe utilizar ese tipo de radiación. Por eso, cuando compres una, busca expresamente que indique: UV free o UV filtered.

La luz puede ser muy intensa, pero no debería broncearte.

Qué significa 10.000 lux

Los lux miden la cantidad de luz que llega a una superficie. Una oficina puede tener unos pocos cientos de lux, un día exterior luminoso puede proporcionar decenas de miles. Por eso 10.000 lux, aunque parezca muchísimo dentro de casa, sigue siendo bastante menos que determinadas condiciones de luz natural exterior.

Esa intensidad permite realizar sesiones relativamente cortas. Los modelos de menor intensidad pueden necesitar tiempos de exposición mayores.

El tamaño de la pantalla importa

Las lámparas pequeñas son muy cómodas para guardar o viajar, pero una superficie luminosa grande tiene una ventaja: No necesitas mantener una posición tan precisa. Puedes moverte ligeramente mientras desayunas o trabajas y seguir recibiendo luz.

Por eso, para utilizarla todos los días sobre una mesa, puede compensar comprar una pantalla algo más grande.

Forma tablet o panel grande

Encontramos varios diseños.

– Formato compacto

Parece una tablet. Ventajas:

  • Ocupa poco.
  • Fácil de transportar.
  • Buena para escritorios pequeños.

– Panel mediano

Ofrece mayor superficie luminosa. Es probablemente el formato más equilibrado.

– Panel grande

Puede resultar más cómodo porque cubre un campo visual mayor, pero también ocupa bastante más espacio.

Regulación de intensidad

Es una función bastante útil. No necesariamente querremos utilizar siempre el máximo brillo.

Algunos modelos permiten seleccionar:

  • Intensidad baja.
  • Media.
  • Alta.

O regularla gradualmente. Esto también permite utilizar la lámpara como iluminación ambiental en determinados momentos.

Regulación del tono de luz

Algunos aparatos permiten cambiar la temperatura de color. Podemos encontrar una luz:

  • Más cálida.
  • Neutra.
  • Más fría.

Para fototerapia lo importante es seguir las especificaciones del dispositivo, pero esta función puede hacer que resulte más agradable para otros usos.

Temporizador

Yo valoraría bastante que incorporase uno, de esta manera podemos encenderla mientras desayunamos y olvidarnos del reloj. Cuando termina la sesión, se apaga automáticamente.

El soporte también importa

Una buena lámpara debería permitir orientarla. Según dónde estemos sentados podemos necesitar colocarla:

  • Vertical.
  • Horizontal.
  • Algo inclinada.

Algunos modelos tienen soporte integrado, otros utilizan una pequeña peana. Lo importante es que quede estable.

Qué mirar antes de comprar

Si tuviera que elegir una lámpara de fototerapia doméstica, revisaría especialmente:

  • 10.000 lux.
  • Distancia a la que proporciona esa intensidad.
  • Ausencia o filtrado de UV.
  • Tamaño de la superficie luminosa.
  • Intensidad regulable.
  • Temporizador.
  • Soporte estable.
  • Posibilidad de inclinación.
  • Tamaño y peso.
  • Certificaciones e instrucciones claras del fabricante.

No compraría únicamente por diseño.

Mejor una lámpara grande o una pequeña

Depende del uso.

– Para tener en el escritorio

Una mediana puede ser ideal.

– Para desayunar cada mañana

Puede resultar cómoda una pantalla grande.

– Para viajar

Un modelo compacto gana claramente. Si la vas a utilizar todos los días, priorizaría comodidad antes que tamaño mínimo.

Dónde colocarla

Un buen lugar puede ser:

  • Mesa del desayuno.
  • Escritorio.
  • Zona de lectura.
  • Mesa de trabajo.

La idea es incorporarla a una actividad que ya realizas, eso facilita muchísimo mantener la rutina. Si tienes que sacar la lámpara del armario, montar el soporte, enchufarla y sentarte exclusivamente delante de ella, es mucho más probable que termines abandonándola.

Posibles efectos secundarios

Aunque generalmente se consideran dispositivos bien tolerados, algunas personas pueden experimentar:

  • Molestias oculares.
  • Dolor de cabeza.
  • Agitación.
  • Náuseas.
  • Dificultad para dormir si se utiliza demasiado tarde.

Si aparecen molestias, conviene reducir la exposición y consultar con un profesional.

Algunas personas deberían consultar antes

Especialmente si existe:

  • Enfermedad ocular.
  • Cirugía ocular reciente.
  • Medicación que aumenta la sensibilidad a la luz.
  • Trastorno bipolar.
  • Problemas importantes del estado de ánimo.

En estos casos no trataría la lámpara simplemente como un gadget doméstico. Conviene consultar con un profesional sanitario antes de utilizarla como tratamiento.

No sustituye salir al exterior

Una lámpara puede ser útil cuando amanecemos de noche, trabajamos muchas horas en interiores o vivimos temporadas con muy poca luz, pero no sustituye otros hábitos importantes.

Siempre que sea posible, sigue siendo recomendable:

  • Salir al exterior.
  • Aprovechar la luz natural de la mañana.
  • Mantener horarios de sueño regulares.
  • Hacer actividad física.
  • Pasar tiempo al aire libre.

Incluso un día nublado puede proporcionar mucha más iluminación exterior que la mayoría de espacios interiores.

Qué modelo elegiría para casa

Para la mayoría de personas buscaría algo bastante sencillo:

10.000 lux. Sin UV. Pantalla de tamaño razonable. Brillo regulable. Temporizador. Soporte estable. Y que consiga los 10.000 lux a una distancia suficientemente cómoda.

No necesitamos Bluetooth, aplicaciones móviles ni veinte modos diferentes. Necesitamos una pantalla que podamos poner cada mañana sobre la mesa y utilizar sin pensar demasiado.

Entonces, ¿merecen la pena?

Para alguien que durante los meses oscuros pasa muchas horas en interiores o recibe muy poca luz por la mañana, puede ser un dispositivo interesante. También es uno de esos aparatos que tienen sentido precisamente porque pueden integrarse fácilmente en una rutina cotidiana.

La colocamos mientras desayunamos, leemos o empezamos a trabajar y seguimos con nuestro día. Eso sí: debemos comprarla sabiendo qué es y qué no es. Es una lámpara de luz intensa, no es una lámpara solar, no broncea. Y no sirve para fabricar vitamina D.

Pero utilizada correctamente puede ser una herramienta útil para aumentar nuestra exposición a luz brillante durante aquellas épocas del año en las que el sol parece haberse olvidado completamente de nosotros.

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