Cómo crear un rincón de relajación en casa

No hace falta tener una habitación vacía, una terraza enorme ni un presupuesto especial para crear un rincón de relajación en casa. A veces basta con una esquina bien elegida, una luz agradable y algunos pequeños detalles que nos ayuden a desconectar durante unos minutos.

La idea no es montar un spa. Es tener un lugar que nuestro cerebro termine asociando con algo muy sencillo: aquí bajo el ritmo.

Cómo crear un rincón de relajación en casa

Elige un lugar que ya sea tranquilo

El mejor rincón no tiene por qué ser el más bonito de la casa, tiene que ser el que realmente puedas utilizar. Puede estar:

  • Junto a una ventana.
  • En una esquina del dormitorio.
  • Al lado del sofá.
  • En una zona poco utilizada del salón.
  • En una terraza cubierta.
  • Incluso en un rincón amplio de un pasillo.

Lo importante es que no esté justo en medio del movimiento habitual de la casa. Si cada dos minutos pasa alguien por delante, probablemente no será demasiado relajante.

No necesitas mucho espacio

Un metro cuadrado puede ser suficiente, de hecho, los rincones pequeños suelen resultar acogedores porque permiten concentrar fácilmente todos los elementos. Con una butaca, una lámpara y una pequeña mesa ya podemos tener prácticamente todo lo necesario.

No hace falta llenar la zona. En este caso, menos suele funcionar mejor.

Empieza por un asiento cómodo

Es probablemente el elemento más importante. Puede ser:

  • Una butaca.
  • Un sillón pequeño.
  • Una silla cómoda.
  • Un cojín grande en el suelo.
  • Un banco acolchado.
  • Una tumbona compacta.

No tiene que ser un asiento específicamente diseñado para relajación, simplemente tiene que resultar cómodo durante al menos 15 o 20 minutos. Si puedes apoyar bien la espalda, mejor.

Añade un cojín

Un buen cojín puede cambiar completamente una silla normal. Puede servir para:

  • Apoyar la zona lumbar.
  • Sujetar el cuello.
  • Mejorar la postura.
  • Simplemente hacer el rincón más agradable.

Si tienes espacio, también puedes añadir uno para los pies.

Una manta suma mucho

Especialmente durante otoño e invierno. Una manta suave da una sensación de confort inmediata y además tiene una utilidad real.

Puedes dejarla:

  • Sobre el respaldo.
  • Dentro de una cesta.
  • En un pequeño reposapiés.

No hace falta que combine perfectamente con la decoración, lo importante es que apetezca utilizarla.

La iluminación cambia completamente el ambiente

Una luz general muy fuerte puede arruinar bastante la sensación de calma, para este rincón funcionan mejor fuentes de luz suaves. Por ejemplo:

  • Lámpara de pie.
  • Lámpara de mesa.
  • Luz indirecta.
  • Bombilla regulable.
  • Guirnalda discreta.

La luz cálida suele generar una sensación más acogedora durante la tarde o la noche. No necesitamos dejar la habitación prácticamente a oscuras, solo evitar una iluminación excesivamente intensa.

Aprovecha la luz natural

Si puedes colocar el rincón cerca de una ventana, mejor. Durante el día tendrás:

  • Luz natural.
  • Vista exterior.
  • Sensación de mayor amplitud.

Y si la ventana da a árboles, cielo o vegetación, todavía mejor. No hace falta tener unas vistas espectaculares, a veces simplemente mirar las nubes durante cinco minutos ya ayuda a cambiar el ritmo mental.

Una pequeña mesa es muy útil

No necesitas una mesa grande, una mesita auxiliar permite dejar:

  • Una taza.
  • Un libro.
  • Gafas.
  • Auriculares.
  • Una vela.
  • Una botella de agua.

Cuanto más cómoda sea la zona, menos razones tendremos para levantarnos continuamente.

Pon algo de naturaleza

Las plantas funcionan muy bien en estos espacios, no necesitas crear una pequeña selva. Una sola planta puede aportar:

  • Color.
  • Textura.
  • Sensación de calma.
  • Un elemento visual natural.

Si la zona tiene poca luz, simplemente escoge una especie adecuada. También puede servir un pequeño ramo de flores secas.

Qué hacer con el móvil

Aquí tenemos probablemente al mayor enemigo del rincón de relajación, podemos dejarlo fuera. Pero sabemos que eso no siempre va a ocurrir. Una solución bastante realista es tener un lugar concreto donde dejarlo:

  • Una pequeña bandeja.
  • Una cesta.
  • Un cajón.
  • Un soporte alejado del asiento.

Así evitamos tenerlo permanentemente en la mano.

El rincón no tiene que ser completamente silencioso

Algunas personas prefieren silencio, otras se relajan mejor con sonido. Puedes utilizar:

  • Música tranquila.
  • Sonidos de naturaleza.
  • Radio suave.
  • Un audiolibro.
  • Un podcast relajado.

Un pequeño altavoz puede resultar práctico, pero también unos auriculares.

Aromas: menos es más

Un aroma agradable puede ayudar a crear ambiente. Podemos utilizar:

  • Una vela perfumada.
  • Un difusor.
  • Flores.
  • Un ambientador suave.

Pero no hace falta que toda la habitación huela intensamente, los aromas demasiado fuertes pueden resultar cansados. Además, si convives con mascotas, niños o personas sensibles, conviene tener precaución con determinados aceites esenciales o productos perfumados.

No necesitas hacer meditación

Un rincón de relajación no tiene por qué convertirse en un espacio de meditación. Puedes utilizarlo para:

  • Leer.
  • Tomar un café.
  • Escuchar música.
  • Dibujar.
  • Hacer punto.
  • Escribir.
  • Mirar por la ventana.
  • No hacer absolutamente nada.

Esa última opción también es perfectamente válida.

Puedes establecer una pequeña rutina

El espacio funciona mejor cuando empezamos a utilizarlo regularmente.

Por ejemplo: Al llegar del trabajo, o después de cenar, o antes de ir a dormir, o durante diez minutos después de comer. No hace falta permanecer una hora. Incluso 10 o 15 minutos pueden convertirse en una pequeña transición entre actividades.

Evita convertirlo en otro lugar de trabajo

Este punto es importante. Si empiezas a llevarte el portátil al rincón para terminar informes, responder correos o revisar documentos, perderá parte de su función. El objetivo es crear una separación.

Mesa de trabajo: Trabajo. Rincón de relajación: Descanso.

Nuestro cerebro aprende bastante rápido este tipo de asociaciones.

Tampoco lo conviertas en almacén

Es muy fácil que una silla bonita termine llena de ropa, y que una cesta pensada para una manta acabe acumulando cosas pendientes de guardar. Intenta mantener la zona despejada, no hace falta que esté perfectamente ordenada, simplemente que podamos utilizarla sin tener que retirar diez objetos cada vez.

Si tienes niños

También puedes crear un rincón de relajación familiar. Por ejemplo:

  • Cojines.
  • Libros.
  • Una lámpara suave.
  • Material para dibujar.
  • Peluches.

Puede convertirse en un espacio para bajar revoluciones antes de dormir.

Si tienes poco espacio

En pisos pequeños podemos simplificar todavía más.

Puede ser simplemente: Una esquina del sofá, una manta, una lámpara cercana, una pequeña cesta con un libro y auriculares. No necesitamos crear físicamente una nueva zona. Podemos crear una función dentro de un espacio que ya existe.

Productos que pueden resultar útiles

Si quieres mejorar el rincón poco a poco, algunas categorías con sentido serían:

  • Lámparas de luz cálida.
  • Bombillas regulables.
  • Cojines lumbares.
  • Mantas suaves.
  • Reposapiés.
  • Mesas auxiliares pequeñas.
  • Difusores de aromas.
  • Altavoces compactos.
  • Cestas de almacenaje.
  • Antifaces para descansar.

No hace falta comprarlos todos, empieza utilizando lo que ya tienes en casa. Después podrás ver qué echas realmente de menos.

Un pequeño rincón puede cambiar bastante una casa

A veces pensamos en mejorar el bienestar buscando soluciones complicadas, pero tener un lugar donde poder sentarnos unos minutos sin trabajar, ordenar, limpiar o mirar constantemente el móvil puede ser sorprendentemente útil.

Una silla cómoda, una luz agradable, una manta, quizá un libro. Y un poco de tranquilidad. No hace falta mucho más para crear un espacio que nos recuerde que en casa también podemos parar un rato.

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