Se llamaba Gordon Shumway, procedía del planeta Melmac, tenía más de doscientos años, muchísimo pelo y una preocupante afición por los gatos. Pero todo el mundo lo conocía como ALF.
En 1986, una nave espacial se estrelló contra el garaje de una tranquila familia estadounidense y de ella salió uno de los personajes más peculiares de la televisión de los años 80. Sarcástico, ruidoso, egoísta y absolutamente incapaz de mantenerse alejado de los problemas, ALF convirtió una sitcom familiar bastante convencional en algo completamente diferente. Y todo prácticamente sin salir de casa.

Un extraterrestre en casa de los Tanner
Los Tanner llevaban una vida normal hasta que una noche una pequeña nave se estrelló contra su garaje. Dentro encontraron a Gordon Shumway, superviviente de la destrucción del planeta Melmac, al que terminaron llamando ALF, abreviatura de Alien Life Form.
Willie y Kate Tanner vivían con sus hijos Lynn y Brian y con Lucky, el gato familiar. Después de descubrir que las autoridades probablemente capturarían a ALF si conocían su existencia, decidieron esconderlo en casa. Parecía sencillo, hasta que conocías a ALF.
Era curioso, impulsivo, hablador y tenía una extraordinaria capacidad para desobedecer cualquier norma que Willie acabara de explicarle. Cada vecino que llamaba a la puerta podía provocar una emergencia y cualquier intento de ayudar a la familia tenía bastantes posibilidades de terminar causando un desastre todavía mayor.
Gordon Shumway y el planeta Melmac
ALF no era simplemente una criatura inventada para hacer bromas. La serie fue construyendo poco a poco toda una mitología alrededor de su planeta y sus costumbres.
Gordon Shumway había nacido en Melmac y consiguió escapar antes de que una catástrofe destruyera el planeta. Detrás de la comedia había, por tanto, una historia bastante triste: ALF había perdido su hogar y había quedado separado de su familia y sus amigos.
Las historias sobre Melmac permitían además crear todo tipo de bromas sobre las diferencias entre extraterrestres y humanos. Su anatomía era extraña, sus costumbres todavía más y algunas cosas completamente normales para nosotros le parecían absurdas. Y después estaban los gatos.
Lucky, el gato que vivía peligrosamente
Para los Tanner, Lucky era una mascota. Para ALF, inicialmente, era comida. En Melmac los gatos eran considerados un manjar y el extraterrestre no entendía demasiado bien por qué los humanos tenían la extraña costumbre de convivir con ellos en lugar de cocinarlos.
Sus intentos de atrapar a Lucky se convirtieron en uno de los grandes chistes recurrentes de la serie, aunque nunca llegó a comérselo y con el tiempo incluso desarrolló cierto afecto por él. Lucky, comprensiblemente, prefirió mantener las distancias.
Willie Tanner: paciencia infinita
Willie Tanner, interpretado por Max Wright, era prácticamente el personaje perfecto para sufrir la llegada de ALF. Responsable, racional, tranquilo y aficionado a la tecnología y la radioafición, intentaba mantener cierto orden en casa mientras el extraterrestre hacía todo lo posible por destruirlo.
La relación entre ambos era una de las claves de la serie. ALF se burlaba constantemente de Willie, ignoraba sus consejos y conseguía meterlo en situaciones absurdas, mientras Willie pasaba buena parte de los episodios intentando contener la desesperación, pero detrás de aquellas discusiones existía un cariño evidente. ALF podía volverlo loco, pero ya era uno de los Tanner.
Kate, Lynn y Brian
Kate Tanner, interpretada por Anne Schedeen, tenía todavía menos paciencia con ALF y no dudaba en enfrentarse a él cuando cruzaba determinados límites. Aun así, también terminó aceptándolo como parte de la familia.
Los hijos se adaptaron mucho más rápidamente. Lynn, interpretada por Andrea Elson, mantenía una relación cercana con ALF y recibía ocasionalmente sus consejos, aunque no siempre fueran especialmente recomendables. Brian, interpretado por Benji Gregory, era probablemente quien veía con mayor naturalidad la presencia de un extraterrestre en casa. Para él, ALF era simplemente ALF.
Los vecinos Ochmonek
Mantener oculto a un extraterrestre resultaba todavía más complicado teniendo al lado a Trevor y Raquel Ochmonek. Especialmente Raquel tenía una habilidad extraordinaria para presentarse en casa de los Tanner precisamente cuando ALF estaba haciendo algo que no debía.
Entonces comenzaba la operación habitual: esconderlo detrás de un sofá, meterlo en alguna habitación o conseguir que permaneciera en silencio durante unos minutos. Esto último acostumbraba a ser lo más difícil.
Los Ochmonek terminaron convirtiéndose en secundarios fundamentales y en una fuente constante de situaciones cómicas.

¿Cómo conseguían dar vida a ALF?
ALF era principalmente una compleja marioneta manipulada por varias personas. Paul Fusco, cocreador de la serie junto a Tom Patchett, proporcionaba además su voz y fue uno de sus principales titiriteros. Para determinadas escenas en las que aparecía caminando de cuerpo entero se utilizaba un traje interpretado por Mihaly “Michu” Meszaros.
El sistema complicaba enormemente el rodaje. Los decorados estaban preparados con trampillas y espacios para permitir trabajar a los titiriteros desde debajo, por lo que los actores debían moverse siguiendo recorridos muy concretos. Una sencilla conversación alrededor de una mesa podía requerir mucho más trabajo del que parecía en televisión.
El humor que convirtió a ALF en una estrella
ALF podía ser descarado, egoísta, sarcástico y tremendamente impertinente. Se burlaba de Willie, criticaba las costumbres humanas y parecía tener una opinión para cualquier situación.
Buena parte de ese humor funcionaba precisamente porque no era humano. Comentarios que habrían resultado antipáticos en otro personaje se convertían en parte del encanto de aquel extraterrestre peludo.
Debajo de todo aquello, sin embargo, ALF seguía siendo una sitcom familiar. Había problemas escolares, relaciones, trabajo, vecinos, dinero y discusiones domésticas. La diferencia era que en mitad del salón había un extraterrestre, y esa combinación resultó sorprendentemente efectiva.
Cuatro temporadas y un fenómeno enorme
ALF se estrenó en NBC en septiembre de 1986 y permaneció cuatro temporadas en antena, alcanzando 102 episodios antes de terminar en 1990. Su popularidad provocó una auténtica avalancha de merchandising: muñecos, peluches, camisetas, cromos, videojuegos, cómics y todo tipo de productos.
El personaje llegó incluso a protagonizar ALF: The Animated Series, que mostraba su vida en Melmac antes de llegar a la Tierra, y posteriormente ALF Tales. Durante unos años, Gordon Shumway parecía estar en todas partes.
El final que nadie esperaba
La serie terminó además de una manera especialmente cruel. ALF consigue contactar con otros supervivientes de Melmac y prepara su marcha de la Tierra. Una nave llega para recogerlo y parece que finalmente podrá reunirse con los suyos. Pero antes de conseguirlo aparece la Alien Task Force.
ALF es capturado.La nave se marcha, y el episodio termina anunciando que la historia continuará. El problema fue que NBC canceló la serie.
Durante seis años, el último recuerdo de una comedia familiar protagonizada por un extraterrestre divertido fue ALF capturado por una organización gubernamental que no parecía tener precisamente buenas intenciones.
Project: ALF
En 1996 llegó finalmente la película televisiva Project: ALF, que continuaba la historia después de su captura. Servía para resolver aquel enorme cliffhanger, pero tenía un problema importante: Willie, Kate, Lynn y Brian no aparecían.
La película explicaba su ausencia indicando que los Tanner habían entrado en un programa de protección de testigos, pero para muchos espectadores aquello impedía que funcionara como el verdadero final de la serie.
Después de todo, ALF era la estrella. Pero los Tanner eran su familia.
Un rodaje bastante menos divertido
Con los años también se supo que trabajar en ALF podía resultar agotador. La complejidad técnica de la marioneta hacía que las grabaciones fueran lentas y los actores tenían que trabajar continuamente alrededor de trampillas, mecanismos y titiriteros ocultos. Algunos miembros del reparto, especialmente Max Wright, hablaron posteriormente de las dificultades de aquella experiencia.
Era una curiosa contradicción: mientras millones de espectadores veían una de las comedias familiares más desenfadadas de los 80, detrás de las cámaras producir cada episodio podía resultar extraordinariamente complicado.
¿Ha envejecido bien ALF?
La estética pertenece completamente a los años 80: decorados, ropa, peinados, ritmo televisivo y risas enlatadas dejan bastante clara su época. Pero la idea principal continúa funcionando.
Una familia completamente normal intenta convivir en secreto con un extraterrestre que habla demasiado, rompe cosas, se mete donde nadie lo llama y considera al gato familiar una posible cena. No hacía falta mucho más.
ALF podía ser insoportable, egoísta y provocar que Willie envejeciera aproximadamente tres años por episodio, pero terminó convirtiéndose en uno de los Tanner. Y a los espectadores nos ocurrió algo parecido.
Décadas después basta ver aquella enorme nariz, el pelo marrón y esa sonrisa imposible para reconocer inmediatamente a Gordon Shumway. ALF.
El extraterrestre que perdió su planeta, se estrelló contra un garaje y terminó encontrando un nuevo hogar en el lugar más ochentero posible: una sitcom familiar.
Artículos relacionados
- Volver a la sección Maratón de series
- Personajes de ALF: Gordon Shumway, los Tanner y los vecinos que nunca debían descubrirlo
- Se ha escrito un crimen: Jessica Fletcher, Cabot Cove y el misterio más confortable de la televisión
- Cosas de casa: los Winslow, Steve Urkel y la sitcom que acabó conquistando el vecino
- Padres forzosos: la familia Tanner y la casa más llena de la televisión

