Cómo arreglar una puerta que chirría

Una puerta que chirría cada vez que se abre o se cierra puede acabar siendo bastante irritante, especialmente durante la noche. En la mayoría de los casos el problema está en las bisagras. El roce entre las piezas metálicas, la acumulación de suciedad o la falta de lubricación pueden producir ese característico ruido.

La buena noticia es que suele ser una de las reparaciones domésticas más sencillas.

Comprueba de dónde viene el ruido

Antes de aplicar ningún producto, abre y cierra la puerta lentamente varias veces. Intenta localizar qué bisagra produce el chirrido. Una puerta interior suele tener dos o tres bisagras y no necesariamente todas estarán causando el problema. También conviene comprobar si el ruido procede realmente de:

  • Las bisagras.
  • El roce de la puerta contra el marco.
  • La manilla.
  • Alguna pieza metálica del mecanismo.

Si la puerta además roza con el suelo o el marco, puede existir un problema de alineación y no únicamente de lubricación.

Limpia primero las bisagras

Con el tiempo pueden acumular:

  • Polvo.
  • Suciedad.
  • Restos de grasa antigua.
  • Pequeñas partículas.

Pasa un paño por la zona exterior. Para espacios estrechos puedes utilizar un cepillo pequeño. No hace falta desmontar la bisagra para una primera limpieza. Muchas veces retirar la suciedad visible antes de lubricar mejora bastante el resultado.

Aplica lubricante

Una vez limpia la bisagra, aplica una pequeña cantidad de lubricante en la zona donde gira el pasador, no necesitas empapar toda la puerta. Aplica unas gotas y abre y cierra varias veces para ayudar a distribuir el producto. Después elimina el exceso con un paño.

Si el ruido desaparece, el problema estaba simplemente en la falta de lubricación.

Qué lubricante utilizar

Existen varias opciones.

Aceite lubricante

Los aceites específicos para mecanismos y bisagras funcionan muy bien. Suelen incorporar una boquilla fina que permite aplicar el producto exactamente donde se necesita.

Lubricante de silicona

También puede ser una buena opción. Es especialmente útil para determinados mecanismos y suele dejar menos residuo pegajoso que algunos aceites.

Lubricante seco con PTFE

Los lubricantes secos pueden resultar interesantes en lugares donde queremos evitar que el polvo se adhiera fácilmente. Después de aplicarlos, dejan una capa lubricante relativamente seca.

¿Sirve el WD-40?

El WD-40 Multi-Use puede ayudar a desplazar humedad, aflojar mecanismos y eliminar algunos chirridos, pero no siempre es la mejor opción como lubricante permanente. Para un mantenimiento más duradero puede ser preferible utilizar después un lubricante específicamente diseñado para mecanismos.

La propia marca dispone de productos específicos dentro de su gama para distintos tipos de lubricación.

Productos caseros: mejor con cuidado

Existen muchos trucos caseros para puertas que chirrían. Algunas personas utilizan:

  • Aceite de cocina.
  • Vaselina.
  • Jabón.
  • Cera.

Algunos pueden reducir temporalmente el ruido, pero no siempre son la mejor solución. El aceite de cocina, por ejemplo, puede volverse pegajoso con el tiempo y acumular suciedad. Para una reparación sencilla y limpia suele ser preferible utilizar un lubricante específico.

Si sigue chirriando, revisa el pasador

Cuando aplicar lubricante desde fuera no funciona, puede ser necesario retirar el pasador de la bisagra. No todas las bisagras permiten hacerlo fácilmente, así que primero observa cómo está construida. Si tiene un pasador desmontable:

  • Abre parcialmente la puerta.
  • Sujeta su peso si es necesario.
  • Extrae cuidadosamente el pasador.
  • Límpialo.
  • Aplica una pequeña cantidad de lubricante.
  • Vuelve a colocarlo.

Después abre y cierra la puerta varias veces.

Cómo sacar el pasador

Dependiendo de la bisagra, puede ser necesario empujarlo desde abajo. Puedes utilizar:

  • Un pequeño punzón.
  • Un destornillador adecuado.
  • Un martillo pequeño.

Trabaja con cuidado, no golpees directamente la puerta ni deformes el pasador. Si la bisagra no está diseñada para desmontarse de esta manera, no la fuerces.

Limpia un pasador oxidado

Si al retirarlo descubres algo de óxido superficial, puedes limpiarlo antes de volver a colocarlo. Utiliza un producto apropiado para metal o una lija muy fina. Después elimina completamente los residuos y aplica lubricante. Si el pasador o la bisagra presentan corrosión importante, quizá sea mejor sustituir la pieza.

Revisa los tornillos de las bisagras

Una bisagra ligeramente suelta también puede generar ruidos. Comprueba los tornillos que la fijan tanto a:

  • La puerta.
  • El marco.

Apriétalos con un destornillador adecuado, no los fuerces excesivamente. Si alguno gira sin llegar a apretar, probablemente el agujero haya perdido agarre. En ese caso puede ser necesario reparar la fijación o utilizar un tornillo adecuado de mayor longitud.

Comprueba si la bisagra está desalineada

A veces el chirrido aparece porque las diferentes partes de la bisagra no están perfectamente alineadas. Puede ocurrir después de:

  • Un golpe.
  • Un desplazamiento de la puerta.
  • Tornillos flojos.
  • Años de uso.

Mira la puerta desde diferentes ángulos y comprueba si las bisagras parecen trabajar forzadas. Si la hoja está descolgada, primero habrá que corregir ese problema. Lubricar una bisagra torcida puede eliminar el ruido temporalmente, pero probablemente volverá.

¿Hay que desmontar la puerta?

Normalmente no. Para un chirrido sencillo bastará con limpiar y lubricar.

Desmontar la puerta solo suele ser necesario cuando:

  • Los pasadores no pueden retirarse correctamente.
  • Hay que sustituir las bisagras.
  • Existe una desalineación importante.
  • La puerta necesita otra reparación.

Si es una puerta pesada, es recomendable trabajar con ayuda.

Bisagras antiguas

En puertas antiguas podemos encontrar bisagras con muchos años de uso. Si incluso después de limpiar y lubricar siguen haciendo ruido, comprueba si presentan:

  • Holgura.
  • Deformación.
  • Óxido.
  • Desgaste excesivo.

En algunos casos resulta más práctico cambiar la bisagra que seguir intentando recuperarla.

Qué hacer si el ruido vuelve rápidamente

Si el chirrido desaparece pero vuelve pocos días después, puede existir algo más que falta de lubricación.

Revisa:

  • Alineación de la puerta.
  • Estado del pasador.
  • Tornillos.
  • Desgaste de la bisagra.
  • Presencia de óxido.

También puede ser que hayas utilizado un producto que limpia o desplaza humedad, pero no proporciona suficiente lubricación a largo plazo.

Cuidado con el exceso de producto

Más lubricante no significa mejor resultado. Si aplicas demasiado:

  • Puede gotear por la puerta.
  • Mancha el marco.
  • Atrapa polvo.
  • Puede llegar al suelo.

Aplica poca cantidad. Después mueve la puerta varias veces y añade algo más únicamente si es necesario.

Protege el suelo y la pintura

Antes de aplicar lubricante coloca un paño o papel absorbente debajo de la bisagra. Así evitarás manchas si cae alguna gota. También puedes proteger la zona de la puerta alrededor de la bisagra, especialmente si está pintada de un color claro.

Errores frecuentes

Evita:

  • Aplicar grandes cantidades de aceite.
  • Utilizar aceite de cocina como solución permanente.
  • Lubricar sin limpiar antes.
  • Ignorar tornillos flojos.
  • Forzar un pasador que no quiere salir.
  • Golpear directamente la bisagra con fuerza.
  • Lubricar una puerta claramente desalineada sin corregir la causa.
  • Dejar restos de lubricante escurriendo por la puerta.

Qué necesitas

Para solucionar la mayoría de puertas que chirrían bastará con:

  • Paño.
  • Destornillador.
  • Lubricante adecuado.
  • Cepillo pequeño.
  • Papel absorbente.

Si necesitas retirar el pasador, también pueden ser útiles:

  • Martillo pequeño.
  • Punzón.
  • Alicates.
  • Lija fina.

En la mayoría de los casos, limpiar la bisagra, aplicar unas gotas de lubricante y mover la puerta varias veces será suficiente para recuperar el silencio.

Si el chirrido vuelve enseguida, entonces merece la pena revisar tornillos, pasadores y alineación. Una puerta que chirría suele estar avisando de algo pequeño, y solucionarlo a tiempo evita que ese pequeño ruido termine convirtiéndose en un problema mayor.

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