Una puerta que roza con el suelo puede parecer una avería pequeña, pero acaba resultando bastante molesta. Hace ruido, cuesta abrirla, puede marcar el pavimento y, si seguimos forzándola durante meses, incluso puede terminar dañando las bisagras.
La buena noticia es que muchas veces el problema se puede solucionar sin desmontar media puerta ni llamar a un profesional. Lo primero es descubrir por qué roza.

Comprueba exactamente dónde toca
Abre y cierra la puerta lentamente. Observa si roza:
- En una esquina.
- En toda la parte inferior.
- Cerca de las bisagras.
- En el lado de la manilla.
- Solo en determinados puntos del recorrido.
También puedes pasar una hoja de papel por debajo para localizar dónde queda atrapada. Saber exactamente dónde toca nos ayuda a encontrar la causa.
Revisa primero las bisagras
Antes de lijar o cortar nada, comprueba los tornillos de las bisagras. Con el uso pueden aflojarse ligeramente y hacer que la puerta se descuelgue unos milímetros. A veces eso es suficiente para que empiece a tocar el suelo.
Utiliza un destornillador y aprieta los tornillos de:
- Bisagra superior.
- Bisagra central.
- Bisagra inferior.
Hazlo sin aplicar una fuerza excesiva. Después prueba de nuevo la puerta. En muchos casos, el problema queda solucionado aquí.
Si los tornillos giran pero no aprietan
Puede ocurrir que alguno haya perdido agarre en la madera. En ese caso, apretarlo una y otra vez no servirá de mucho. Una solución puede ser sustituirlo por un tornillo ligeramente más largo que pueda agarrarse en madera sana. Si el agujero está muy deteriorado, puede ser necesario repararlo antes de volver a colocar el tornillo.
Especialmente importante suele ser la bisagra superior, porque ayuda a mantener correctamente alineada la puerta.
Comprueba si la puerta se ha descolgado
Si la puerta roza principalmente en la esquina inferior del lado de la manilla, es bastante probable que se haya descolgado ligeramente. Esto suele estar relacionado con las bisagras. Mira también la separación entre la puerta y el marco.
Si en la parte superior ves que el espacio cambia claramente de un lado al otro, puede haber un problema de alineación. Ajustar correctamente las bisagras puede devolver la puerta a su posición.
El suelo también puede ser el problema
No siempre es culpa de la puerta. Quizá has instalado recientemente:
- Parquet.
- Suelo laminado.
- Una alfombra.
- Una moqueta.
- Un nuevo pavimento.
En estos casos puede haberse reducido el espacio disponible debajo. También es posible que el suelo haya levantado ligeramente en alguna zona por humedad o dilatación. Antes de modificar la puerta, comprueba que el pavimento no tenga ningún problema.
Cuidado con la humedad
Las puertas de madera pueden cambiar ligeramente de tamaño según la humedad ambiental. En épocas húmedas pueden hincharse y empezar a rozar aunque durante el resto del año funcionen perfectamente. Si el problema aparece únicamente durante determinadas épocas, observa si existe:
- Humedad elevada.
- Condensación.
- Filtraciones.
- Problemas de ventilación.
Un higrómetro puede ayudarte a comprobar la humedad ambiental. Si la puerta vuelve a funcionar cuando el ambiente se seca, quizá no sea necesario eliminar demasiada madera.
Marca la zona que roza
Si después de ajustar las bisagras la puerta continúa tocando el suelo, marca exactamente la zona problemática. Puedes utilizar lápiz o cinta de carrocero. Una técnica sencilla consiste en colocar un poco de tiza en la parte inferior de la puerta y moverla varias veces.
La zona donde desaparezca la marca indicará aproximadamente dónde existe contacto.
Lijar la parte inferior
Cuando el roce es muy pequeño, lijar puede ser suficiente. Utiliza una lija adecuada para madera. Trabaja únicamente sobre la zona que realmente toca. Es mejor retirar poco material y probar varias veces que lijar demasiado de golpe.
Puedes empezar con un grano medio y terminar con uno más fino para suavizar el acabado.
¿Hay que desmontar la puerta?
Dependerá de dónde esté el roce. Si puedes acceder fácilmente a la zona inferior, quizá puedas hacer una pequeña corrección sin desmontarla. Pero para lijar o rebajar correctamente toda la parte inferior suele ser más cómodo sacar la puerta de las bisagras. Antes de hacerlo, conviene contar con otra persona si la puerta es pesada.
Las puertas macizas pueden pesar bastante más de lo que parecen.
Cómo desmontar una puerta
El sistema depende del tipo de bisagra. En muchas puertas interiores tradicionales puede ser suficiente con levantarla una vez abierta. En otras tendrás que retirar pasadores o tornillos.
Antes de desmontarla:
- Abre la puerta.
- Coloca una cuña debajo para soportar el peso.
- Comprueba cómo están montadas las bisagras.
- Trabaja con ayuda si es pesada.
Nunca dejes que todo el peso de la puerta recaiga de forma brusca sobre una sola bisagra.
Cuando hay que rebajar más madera
Si el roce es considerable, una simple lija puede tardar demasiado. En ese caso puede utilizarse:
- Cepillo manual.
- Cepillo eléctrico.
- Sierra, en determinados trabajos.
Para un pequeño ajuste, un cepillo de carpintero permite retirar capas finas de madera de forma progresiva. El cepillo eléctrico es mucho más rápido, pero también resulta más fácil pasarse. Si no tienes experiencia, ve con mucha precaución.
Retira siempre menos de lo que crees necesario
Este es probablemente el consejo más importante, es fácil quitar madera. Volver a ponerla es bastante más complicado. Haz una primera pasada pequeña. Coloca nuevamente la puerta y comprueba. Si sigue rozando, retira un poco más.
Repetir el proceso varias veces puede parecer más lento, pero evita terminar con una separación enorme bajo la puerta.
Protege la madera después de rebajarla
Si has lijado o cortado una puerta de madera, habrás dejado parte del material interior sin protección. Conviene aplicar un acabado compatible con la puerta.
Puede ser:
- Pintura.
- Barniz.
- Sellador.
- Producto protector para madera.
Especialmente importante es proteger la parte inferior si existe humedad frecuente.
¿Cuánto espacio debería quedar debajo?
No existe una medida universal. Depende de:
- Tipo de suelo.
- Sistema de ventilación.
- Grosor de alfombras.
- Tipo de puerta.
- Diseño de la vivienda.
Lo importante es dejar espacio suficiente para que pueda abrir y cerrar libremente sin crear una separación innecesariamente grande.
Qué hacer si roza contra el marco y no contra el suelo
A veces parece que el problema está abajo, pero realmente la puerta toca también lateralmente. En ese caso conviene revisar:
- Bisagras.
- Marco.
- Tornillos.
- Hinchazón de la madera.
Si el problema afecta a diferentes puntos, quizá sea necesario ajustar toda la puerta antes de empezar a rebajarla.
Errores frecuentes
Evita especialmente:
- Lijar antes de comprobar las bisagras.
- Rebajar toda la puerta cuando solo roza en una esquina.
- Quitar demasiada madera de una vez.
- Utilizar herramientas eléctricas sin controlar la profundidad.
- Ignorar problemas de humedad.
- No proteger la madera después de cortarla.
- Forzar continuamente la puerta mientras roza.
- Trabajar solo con una puerta especialmente pesada.
Qué herramientas pueden resultar útiles
Para solucionar este problema puedes necesitar:
- Destornillador.
- Nivel.
- Cuñas.
- Cinta métrica.
- Lápiz o cinta de carrocero.
- Lija para madera.
- Taco de lijado.
- Cepillo manual.
- Cepillo eléctrico para trabajos mayores.
- Tornillos de diferentes longitudes.
No necesitarás todas estas herramientas en cada caso. Muchas puertas que rozan vuelven a funcionar correctamente simplemente apretando una bisagra. Por eso conviene empezar siempre por la solución más sencilla y avanzar solo si el problema continúa.
Una puerta que roza unos pocos milímetros no necesita necesariamente una gran reparación. Primero comprueba bisagras, alineación, suelo y humedad; después, si realmente sobra madera, retírala poco a poco. En bricolaje doméstico, quitar medio milímetro dos veces suele ser mucho mejor idea que quitar cinco milímetros de golpe.

