Uno de los problemas más habituales entre los propietarios de perros es que los paseos terminan convirtiéndose en una competición de fuerza. El perro tira hacia delante, la persona intenta frenarlo y ambos acaban el recorrido frustrados.
La buena noticia es que ningún cachorro nace sabiendo caminar con una correa. Es una habilidad que debe aprender poco a poco. Con paciencia y constancia, cualquier paseo puede convertirse en un momento agradable para los dos.

¿Por qué los perros tiran de la correa?
La respuesta es muy sencilla: Porque les funciona. Si cada vez que tiran consiguen avanzar hacia donde quieren ir, aprenden rápidamente que esa es la forma de llegar antes a un árbol, a otro perro o a un olor interesante.
No lo hacen para desafiarte, simplemente han aprendido que tirar da resultado.
Empieza dentro de casa
Antes de salir a la calle, deja que el cachorro se acostumbre al arnés y a la correa dentro de casa. Permite que camine unos minutos con ella mientras juega o recibe premios. Así asociará la correa con una experiencia positiva.
Elige un arnés cómodo
Aunque existen diferentes opiniones, para la mayoría de los perros un arnés bien ajustado resulta más cómodo que un collar. Además, evita ejercer presión directamente sobre el cuello cuando el perro todavía está aprendiendo.
La importancia de los premios
Al principio conviene llevar pequeños premios que le gusten mucho. Cada vez que el perro camine a tu lado sin tensar la correa, felicítalo y recompénsalo. Poco a poco entenderá que caminar cerca de ti tiene recompensa.
No avances cuando tire
Este es probablemente el ejercicio más importante. Si el perro tira de la correa, simplemente deja de caminar. No tires tú también, no le grites, quédate quieto. Cuando afloje la tensión y vuelva a mirarte o regrese hacia ti, continúa el paseo.
Al principio tendrás que repetir este proceso muchas veces, pero el perro acabará entendiendo que solo puede avanzar cuando la correa está floja.
Cambia de dirección
Otra técnica muy útil consiste en cambiar de dirección cuando el perro empieza a tirar. Hazlo con tranquilidad, sin tirones. Cuando vea que debe prestar atención a tus movimientos, comenzará a caminar más pendiente de ti.
Haz paseos interesantes
Muchos propietarios intentan caminar deprisa mientras el perro solo quiere explorar. Recuerda que para un perro pasear no consiste únicamente en moverse, también necesita oler. Detenerse unos segundos para investigar un árbol o una farola forma parte de su bienestar.
Permitirle olfatear reduce el estrés y hace que el paseo sea mucho más enriquecedor.
Evita los tirones
Cuando el perro tira, la reacción natural suele ser responder con otro tirón. Sin embargo, esto solo genera más tensión y puede resultar incómodo o incluso doloroso. La educación funciona mucho mejor cuando enseñamos qué queremos que haga, en lugar de centrarnos únicamente en corregir lo que hace mal.
No hagas sesiones demasiado largas
Especialmente con los cachorros. Es preferible practicar diez minutos con calma que intentar enseñar durante una hora seguida. Aprender requiere concentración, y los cachorros se cansan rápidamente.
Sé constante
Todos los miembros de la familia deberían actuar de la misma forma. Si una persona permite tirar y otra no, el perro recibirá mensajes contradictorios y tardará mucho más en aprender. La coherencia es una de las claves del éxito.
Errores que conviene evitar
Algunos errores frecuentes son:
- Tirar constantemente de la correa.
- Cambiar de método cada pocos días.
- Gritar al perro.
- Esperar resultados inmediatos.
- Utilizar collares que provoquen dolor para corregir la conducta.
- No dejar que el perro olfatee nunca durante el paseo.
¿Cuánto tardará en aprender?
Depende de cada perro. Algunos cachorros mejoran en pocos días, otros necesitan varias semanas de práctica. Lo importante es no desesperarse. Cada paseo es una oportunidad para seguir aprendiendo.
Pasear sin tirar de la correa no es un talento con el que los perros nazcan, sino una habilidad que desarrollan gracias a la práctica y a la constancia. Con paciencia, refuerzo positivo y unas rutinas claras, los paseos dejarán de ser una lucha para convertirse en uno de los mejores momentos del día.
Y recuerda que un buen paseo no se mide por la distancia recorrida, sino por la calidad del tiempo que compartís juntos.
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