Los errores más comunes de los dueños primerizos (y cómo evitarlos)

La llegada de un perro a casa suele estar llena de ilusión. Queremos hacerlo todo bien, comprar los mejores accesorios y ofrecerle la mejor vida posible.

Sin embargo, es normal cometer errores durante las primeras semanas. La mayoría no se deben a la falta de cariño, sino a la falta de experiencia. Conocerlos de antemano puede ayudarte a evitarlos y hacer que la convivencia sea mucho más sencilla.

Los errores más comunes de los dueños primerizos

Elegir un perro solo por su aspecto

Es uno de los errores más frecuentes. Muchas personas se enamoran de una raza porque la han visto en una película o porque les parece especialmente bonita. Pero un perro no es un objeto de decoración.

Cada raza tiene un nivel de actividad, unas necesidades y un carácter diferente. Elegir un perro que no encaja con tu estilo de vida puede acabar provocando frustración tanto para ti como para él.

No informarse antes de que llegue a casa

Comprar una cama y unos juguetes no es suficiente. Antes de adoptar o comprar un perro conviene conocer aspectos básicos sobre alimentación, educación, socialización, vacunas, paseos y cuidados.

Cuanto más preparado estés, más fácil será su adaptación.

Querer enseñarle demasiadas cosas el primer día

Es normal querer que aprenda rápidamente. Pero un cachorro acaba de llegar a un lugar completamente desconocido. Durante los primeros días necesita sentirse seguro antes de empezar a aprender normas. Ve poco a poco.

La paciencia siempre da mejores resultados que las prisas.

Cambiar continuamente las normas

Hoy puede subir al sofá. Mañana ya no.
Hoy duerme en la cama. La semana que viene está prohibido.

Los perros necesitan reglas claras y constantes. Si todos los miembros de la familia actúan de forma diferente, el perro no sabrá qué se espera de él.

Utilizar castigos

Gritar, asustar o castigar físicamente a un perro solo consigue generar miedo y desconfianza. La educación moderna se basa en reforzar los comportamientos correctos y enseñar con paciencia.

Premiar cuando hace las cosas bien suele ser mucho más eficaz que castigar cuando se equivoca.

No socializarlo correctamente

Los primeros meses son fundamentales. Conocer personas, otros perros, distintos sonidos y diferentes entornos ayudará a que se convierta en un adulto equilibrado. Eso sí, siempre respetando el calendario de vacunación indicado por el veterinario.

Pasearlo demasiado poco

Muchos propietarios creen que un paseo corto para que haga sus necesidades es suficiente. Pero un perro necesita mucho más. Los paseos son ejercicio, exploración, aprendizaje y estimulación mental.

Un perro que apenas sale de casa tiene muchas más posibilidades de desarrollar problemas de comportamiento.

Dejarlo solo demasiadas horas

Todos los perros necesitan aprender a quedarse solos, pero este aprendizaje debe hacerse de forma gradual. Pasar muchas horas solo desde el primer día puede favorecer la aparición de ansiedad por separación. Lo ideal es acostumbrarlo poco a poco.

Darle comida de la mesa

Puede parecer un gesto de cariño. Sin embargo, además de favorecer malos hábitos, algunos alimentos humanos pueden resultar peligrosos para los perros. Es mejor mantener una alimentación equilibrada y reservar los premios para momentos concretos.

Comprar demasiados accesorios

Es fácil dejarse llevar por la emoción y terminar comprando decenas de juguetes, camas, collares y accesorios. La realidad es que un perro necesita muy pocas cosas para ser feliz. Es preferible invertir en un buen pienso, atención veterinaria y tiempo de calidad que llenar la casa de objetos que quizá nunca utilice.

Pensar que aprenderá solo

Algunos propietarios creen que el perro acabará entendiendo las normas sin necesidad de enseñárselas. Pero los perros no nacen sabiendo cómo queremos que se comporten. Necesitan que les expliquemos, con paciencia y constancia, qué esperamos de ellos.

No acudir al veterinario hasta que aparece un problema

Las revisiones periódicas son fundamentales. Vacunas, desparasitaciones y controles preventivos ayudan a detectar problemas antes de que se conviertan en algo serio. Esperar a que el perro enferme nunca es la mejor estrategia.

Comparar a tu perro con otros

Cada perro aprende a su ritmo, algunos tardan pocos días en adaptarse. Otros necesitan varias semanas o incluso meses.

Compararlo constantemente con el perro del vecino solo genera frustración. Lo importante es avanzar poco a poco.

Humanizar al perro

Querer mucho a un perro no significa tratarlo como si fuera una persona. Los perros tienen necesidades diferentes. Necesitan ejercicio, rutinas, normas claras, tiempo para explorar y comportarse como lo que son: perros.

Respetar su naturaleza es una de las mejores formas de cuidar su bienestar.

Todos los propietarios primerizos cometen algún error. Es completamente normal. Lo importante es estar dispuesto a aprender, observar a tu perro y adaptar tus hábitos para ofrecerle una vida sana y equilibrada. No existe el dueño perfecto, pero sí existen propietarios que mejoran cada día. Y eso es exactamente lo que cualquier perro necesita: una persona que quiera aprender junto a él.

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