Tom Bombadil: el personaje más misterioso de El Señor de los Anillos

Si existe un personaje capaz de desconcertar tanto a los lectores como a los mayores expertos en la obra de J. R. R. Tolkien, ese es Tom Bombadil. Aparece durante unas pocas páginas de La Comunidad del Anillo, no participa en las grandes batallas y, sin embargo, ha generado más teorías que muchos de los protagonistas principales de la saga.

Su forma de hablar, sus canciones, su absoluta despreocupación por el poder y la sorprendente influencia que ejerce sobre el Anillo Único han convertido a Bombadil en uno de los mayores enigmas de la literatura fantástica.

¿Quién es realmente? ¿Es un dios? ¿Un espíritu? ¿La personificación de la naturaleza? Tolkien nunca dio una respuesta definitiva, y probablemente esa era precisamente su intención.

Tom Bombadil

¿Quién es Tom Bombadil?

Tom Bombadil vive junto a su esposa, Baya de Oro (Goldberry), en una pequeña casa situada en el Bosque Viejo, al este de la Comarca. Su hogar parece un lugar completamente apartado del resto del mundo, donde el tiempo transcurre de una manera distinta y las preocupaciones del exterior apenas tienen importancia.

Los hobbits conocen historias sobre él desde hace generaciones, aunque casi nadie parece comprender quién es realmente. Tanto elfos como hombres lo consideran una figura antiquísima, presente incluso antes de la llegada de muchos pueblos a la Tierra Media.

Cuando Frodo, Sam, Merry y Pippin atraviesan el Bosque Viejo, son salvados por Bombadil en varias ocasiones, primero del Viejo Hombre Sauce y más tarde de los Tumularios, demostrando que posee un poder extraordinario sobre las criaturas y los espíritus que habitan la región. Aunque su participación en la historia es breve, deja una impresión imborrable.

Su historia

Tom Bombadil parece existir desde tiempos inmemoriales. Según las propias palabras de Gandalf y del Consejo de Elrond, ya estaba en la Tierra Media antes de que existieran los primeros reinos conocidos. Él mismo afirma haber visto llegar a los primeros habitantes, crecer los bosques y cambiar el mundo a su alrededor.

A diferencia del resto de personajes, no parece formar parte de las luchas entre el bien y el mal. Mientras Sauron intenta dominar toda la Tierra Media, Bombadil vive completamente ajeno a esos conflictos. Cuando los hobbits llegan a su casa, los recibe con hospitalidad, les ofrece comida, refugio y canciones, y les ayuda a continuar su viaje.

Más adelante, durante el Consejo de Elrond, alguien propone entregar el Anillo Único a Bombadil para que lo custodie. Sin embargo, Gandalf explica que esa idea no funcionaría, ya que Bombadil no comprende la importancia del Anillo y probablemente acabaría olvidándolo o perdiéndolo.

Su historia termina prácticamente ahí. No vuelve a intervenir en la Guerra del Anillo, reforzando todavía más el misterio que rodea al personaje.

Personalidad

Tom Bombadil rompe completamente con el perfil habitual de los héroes de fantasía. Es alegre, despreocupado y optimista incluso cuando el mundo parece acercarse al desastre. Nunca parece tener prisa.

Habla constantemente mediante canciones, versos y rimas, como si la música formara parte natural de su forma de comunicarse. No siente deseo alguno de poseer riquezas, poder o fama, y tampoco muestra miedo.

Todo en él transmite una sensación de calma absoluta, como si nada pudiera alterar el equilibrio del pequeño rincón donde vive. Precisamente esa ausencia total de ambición es una de las claves que hacen del personaje una figura única dentro de la obra de Tolkien.

Habilidades y puntos fuertes

Aunque nunca se le ve luchar en una gran batalla, Tom Bombadil demuestra poseer capacidades extraordinarias. Su principal habilidad parece ser el dominio absoluto sobre todo aquello que pertenece a su territorio. Con unas simples palabras consigue liberar a los hobbits del Viejo Hombre Sauce.

También derrota sin esfuerzo al Tumulario mediante un antiguo canto. Pero lo más sorprendente ocurre cuando Frodo le entrega el Anillo Único. Bombadil se lo coloca… y no desaparece. Después hace desaparecer el Anillo de forma aparentemente mágica y lo devuelve tranquilamente a Frodo. En ningún momento parece sentir la más mínima tentación de quedarse con él.

Es el único personaje de toda la historia que muestra una indiferencia casi absoluta hacia el objeto más poderoso de la Tierra Media.

Curiosidades

Uno de los mayores misterios de la obra de Tolkien es la verdadera identidad de Tom Bombadil. Durante décadas se han propuesto teorías de todo tipo. Algunos creen que representa a Eru Ilúvatar, el creador del universo, otros piensan que es uno de los Ainur.

También existe la teoría de que simboliza la propia naturaleza, completamente independiente de la lucha entre el bien y el mal. Sin embargo, Tolkien rechazó explicar quién era realmente.

En varias cartas afirmó que Bombadil debía seguir siendo un enigma y que no todas las preguntas necesitan una respuesta.

Otro dato curioso es que Peter Jackson eliminó completamente al personaje de la trilogía cinematográfica. Aunque muchos lectores echaron de menos su aparición, su episodio apenas influye en la trama principal y habría alargado considerablemente la primera película.

Bombadil apareció por primera vez incluso antes de El Señor de los Anillos. Tolkien ya había escrito un poema protagonizado por él años antes de comenzar la famosa novela, lo que demuestra el cariño especial que sentía por este personaje.

¿Por qué sigue siendo un personaje inolvidable?

Tom Bombadil demuestra que no todos los personajes importantes necesitan grandes batallas ni largas apariciones para dejar huella.

Su presencia recuerda que la Tierra Media es mucho más grande que la lucha contra Sauron y que existen seres cuya naturaleza escapa incluso al entendimiento de los sabios. Más de setenta años después de la publicación de La Comunidad del Anillo, los lectores siguen debatiendo quién era realmente.

Y quizá ahí resida precisamente la magia del personaje.

En un universo lleno de respuestas, genealogías y mapas detallados, Tom Bombadil continúa siendo un misterio imposible de resolver… y probablemente Tolkien siempre quiso que así fuera.

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