Las tarjetas de memoria son uno de los accesorios más importantes de cualquier equipo fotográfico. Sin embargo, también son uno de los más desconocidos.
Muchos fotógrafos compran la tarjeta más barata que encuentran sin fijarse en aspectos como la velocidad de escritura, la capacidad o la compatibilidad con su cámara. Una mala elección puede provocar que la cámara tarde en vaciar el búfer, que el vídeo se detenga o incluso que no aproveches todo el rendimiento de tu equipo.

¿Qué hace una tarjeta SD?
La tarjeta de memoria almacena todas las fotografías y vídeos que realiza la cámara. Cuanto más rápida sea, más deprisa podrá guardar los archivos. Esto resulta especialmente importante cuando:
- Disparas en ráfaga.
- Grabas vídeo en alta resolución.
- Fotografías en formato RAW.
- Utilizas cámaras de muchos megapíxeles.
Tipos de tarjetas SD
Aunque todas se parecen, existen varias generaciones.
SD
Son las más antiguas. Su capacidad máxima es de 2 GB. Actualmente apenas se utilizan.
SDHC
Permiten almacenar entre 4 y 32 GB. Todavía pueden encontrarse en cámaras antiguas.
SDXC
Son las más habituales hoy en día. Su capacidad va desde 64 GB hasta 2 TB. Son la mejor opción para la mayoría de cámaras modernas.
SDUC
Representan la generación más reciente y permiten capacidades muy superiores. Todavía son poco habituales.
¿Qué capacidad necesitas?
Depende del tipo de fotografía.
32 GB
Adecuada para:
- Fotografía ocasional.
- Archivos JPEG.
64 GB
Una de las capacidades más equilibradas. Permite miles de fotografías JPEG y una gran cantidad de archivos RAW. Es una excelente elección para la mayoría de aficionados.
128 GB
Muy recomendable para:
- RAW.
- Viajes.
- Fotografía de naturaleza.
- Vídeo 4K.
256 GB o más
Indicada para:
- Profesionales.
- Vídeo de alta resolución.
- Grandes sesiones fotográficas.
La velocidad es muy importante
Aquí es donde aparecen la mayoría de dudas. Una tarjeta rápida no hace que la cámara enfoque mejor ni que las fotografías tengan más calidad. Lo que consigue es guardar los archivos mucho más deprisa.
Esto significa que podrás volver a disparar antes cuando llenes el búfer de la cámara.
Clases de velocidad
En las tarjetas encontrarás distintos símbolos.
Clase 10
Garantiza una velocidad mínima de 10 MB/s. Actualmente es el mínimo recomendable.
UHS-I
Es el estándar más utilizado. Resulta suficiente para la mayoría de fotógrafos aficionados.
UHS-II
Dispone de una segunda fila de contactos. Permite velocidades muy superiores. Es muy recomendable para:
- Ráfagas largas.
- Vídeo 4K.
- Cámaras profesionales.
Eso sí, tu cámara también debe ser compatible con UHS-II para aprovechar toda su velocidad.
Velocidad V
En vídeo aparecen otras clasificaciones:
- V30.
- V60.
- V90.
Cuanto mayor sea el número, mayor velocidad mínima garantiza durante la grabación. Para la mayoría de usuarios, una tarjeta V30 es más que suficiente.
¿Cuántas fotografías caben?
Depende de la resolución de la cámara y del formato utilizado. Como orientación aproximada:
En una tarjeta de 128 GB pueden almacenarse:
- Miles de fotografías JPEG.
- Entre 2.000 y 4.000 archivos RAW, según la cámara.
- Varias horas de vídeo Full HD.
- Una cantidad considerable de vídeo 4K.
¿Una tarjeta grande o varias pequeñas?
Muchos fotógrafos prefieren llevar varias tarjetas. Si una se estropea o se pierde, no desaparecerán todas las fotografías del viaje. Además, resulta más fácil organizar el trabajo.
Por ejemplo:
- Una tarjeta para cada día.
- Una para fotografía.
- Otra para vídeo.
¿Hace falta la tarjeta más rápida?
No siempre. Si haces paisajes o retratos, probablemente apenas notarás la diferencia. En cambio, si fotografías aves, deportes o acción utilizando ráfagas largas, una tarjeta rápida puede mejorar mucho la experiencia.
¿Qué marcas son las más recomendables?
Las más conocidas suelen ofrecer una excelente fiabilidad. Entre ellas destacan:
- SanDisk.
- Lexar.
- Kingston.
- Samsung.
- Sony.
- ProGrade Digital.
- Delkin.
Es preferible comprar una tarjeta de una marca reconocida que una muy barata de origen desconocido.
¿Conviene formatear la tarjeta?
Sí. Lo recomendable es formatearla desde la propia cámara una vez hayas realizado la copia de seguridad de las fotografías. Esto reduce la posibilidad de errores y mantiene la tarjeta funcionando correctamente.
Consejos para cuidar una tarjeta SD
- Guárdala en una funda protectora.
- Evita doblarla.
- No la expongas a temperaturas extremas.
- No la extraigas mientras la cámara está escribiendo datos.
- Haz siempre una copia de seguridad de tus fotografías.
Aunque son bastante resistentes, ninguna tarjeta es infalible.
Errores habituales
- Comprar la tarjeta más barata.
- Utilizar una tarjeta demasiado lenta para vídeo.
- Llenarla completamente antes de descargar las fotografías.
- No hacer copias de seguridad.
- No formatearla periódicamente desde la cámara.
¿Qué recomendamos?
Para la mayoría de fotógrafos aficionados:
- Tarjeta SDXC.
- Capacidad de 128 GB.
- UHS-I.
- Clase V30.
- De una marca reconocida.
Si practicas fotografía de acción, aves o grabas mucho vídeo, merece la pena dar el salto a una tarjeta UHS-II compatible con tu cámara.
Elegir una buena tarjeta SD es mucho más importante de lo que parece. Una tarjeta fiable y suficientemente rápida evitará esperas, reducirá el riesgo de errores y permitirá aprovechar todo el rendimiento de tu cámara. No es necesario comprar el modelo más caro del mercado, pero sí uno que se adapte al tipo de fotografía que realizas. Una buena tarjeta de memoria es una inversión pequeña comparada con el valor de las imágenes que puede llegar a guardar.
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