Antes de las redes sociales, los influencers y los dramas adolescentes explicados minuto a minuto, hubo cinco números capaces de representar todo un universo juvenil: 90210.
Sensación de vivir nos llevó hasta Beverly Hills para seguir a un grupo de adolescentes rodeados de casas espectaculares, coches, fiestas y el eterno sol de California. Pero detrás de aquella imagen privilegiada había relaciones complicadas, problemas familiares, drogas, alcohol, sexo, enfermedades, accidentes y suficientes cambios de pareja como para necesitar una pizarra.
Estrenada en 1990, Beverly Hills, 90210 terminó convirtiéndose en uno de los grandes fenómenos juveniles de la década y lanzó a la fama a Jason Priestley, Shannen Doherty, Luke Perry, Jennie Garth y buena parte de su reparto.

De Minnesota a Beverly Hills
La historia comienza cuando la familia Walsh abandona Minnesota y se traslada a California por el trabajo del padre, Jim. Junto a su esposa Cindy llegan sus hijos gemelos, Brandon y Brenda, que de repente pasan a estudiar en el exclusivo West Beverly Hills High School.
Los Walsh eran inicialmente nuestros ojos dentro de aquel mundo. A través de ellos conocíamos Beverly Hills y a quienes terminarían formando uno de los grupos de amigos más famosos de la televisión de los 90: Dylan, Kelly, Donna, Steve, Andrea y David.
Brandon era responsable, idealista y trabajador, mientras Brenda resultaba mucho más impulsiva y emocional. Pero muy pronto el protagonismo empezó a repartirse entre todo el grupo.
El instituto más famoso de los 90
Las primeras temporadas transcurrían principalmente alrededor del West Beverly Hills High, un instituto ficticio que para millones de espectadores terminó pareciendo completamente real.
Allí estudiaban, se enamoraban, discutían, organizaban fiestas y empezaban a enfrentarse a problemas bastante más serios de lo que sugerían inicialmente las piscinas y mansiones de Beverly Hills.
Otro escenario imprescindible era el Peach Pit, el restaurante de Nat Bussichio donde trabajaba Brandon y se reunía todo el grupo. Terminó convirtiéndose en algo parecido a su segunda casa y en uno de los lugares más reconocibles de la serie.
Brenda, Dylan y Kelly
Si hubo una historia capaz de dividir a los seguidores fue el triángulo formado por Brenda Walsh, Dylan McKay y Kelly Taylor. Brenda y Dylan protagonizaron uno de los grandes romances juveniles de principios de los 90. Ella era la recién llegada de Minnesota y él, interpretado por Luke Perry, el chico rebelde, misterioso y con una complicada historia familiar. Pero Brenda se marchó temporalmente a París y Dylan empezó a acercarse a Kelly.
A partir de ahí nació una de esas discusiones televisivas que sobreviven muchos años después de terminar la serie: ¿Dylan debía estar con Brenda o con Kelly?
Luke Perry se convirtió además en un auténtico ídolo adolescente. Dylan tenía prácticamente todos los ingredientes necesarios: moto, dinero, problemas familiares, aire rebelde y una mirada permanentemente atormentada.
Mucho más que adolescentes ricos
Sensación de vivir podía parecer inicialmente una fantasía sobre jóvenes privilegiados, pero muy pronto empezó a tratar asuntos bastante serios.
Alcoholismo, drogadicción, sexo, racismo, homofobia, violencia, embarazos, trastornos alimentarios, enfermedades y conflictos familiares aparecieron a lo largo de sus temporadas. Algunos tratamientos han envejecido mejor que otros, pero para una serie juvenil de principios de los 90 resultaba bastante ambiciosa.
Kelly Taylor fue probablemente quien sufrió la mayor concentración de desgracias. A lo largo de la serie tuvo problemas familiares y sentimentales, pasó por adicciones, un incendio, una secta y numerosas situaciones traumáticas. Sobrevivir diez temporadas en Beverly Hills tenía bastante mérito.
“Donna Martin graduates!”
Donna Martin, interpretada por Tori Spelling, empezó como amiga de Kelly y fue ganando protagonismo hasta convertirse en uno de los personajes fundamentales. Una de sus historias produjo además una de las frases más recordadas de la serie.
Después de beber durante el baile de graduación, Donna es sancionada y corre el riesgo de no graduarse. Sus compañeros organizan una protesta y empiezan a gritar: “Donna Martin graduates!” La escena terminó convertida en uno de los momentos emblemáticos de Sensación de vivir.
Tori Spelling era además hija de Aaron Spelling, uno de los grandes productores televisivos estadounidenses y productor de la propia serie, algo que inevitablemente generó numerosos comentarios alrededor de su elección para el reparto.

David, Steve y Andrea
David Silver comienza siendo más joven y está desesperado por formar parte del grupo de los populares. Poco a poco consigue integrarse y su relación con Donna se convierte en una de las más importantes de toda la serie.
Steve Sanders representa inicialmente al típico chico rico, inmaduro y bastante irresponsable, pero también protagoniza una de las evoluciones más claras. Con los años empieza a trabajar, madura y termina construyendo una familia.
Andrea Zuckerman es diferente al resto: brillante, ambiciosa y muy implicada en el periódico del instituto. Además, técnicamente ni siquiera vive en Beverly Hills y utiliza la dirección de su abuela para poder estudiar en West Beverly.
Y aquí aparece una de las curiosidades clásicas de la serie: Gabrielle Carteris tenía 29 años cuando empezó a interpretar a Andrea adolescente. Algunos alumnos de West Beverly parecían estar más cerca de solicitar una hipoteca que de preocuparse por los exámenes finales.
Del instituto a la universidad
Sensación de vivir tuvo que enfrentarse a un problema inevitable: sus protagonistas crecían. En lugar de terminar la serie, los guionistas decidieron crecer con ellos. Después del instituto llegó California University. Los personajes empezaron a tener mayor independencia y las historias se hicieron progresivamente más adultas. Más adelante terminaron también la universidad, comenzaron a trabajar y tuvieron que enfrentarse a relaciones y responsabilidades diferentes.
La serie pasó así de hablar de adolescentes a seguir a un grupo de jóvenes adultos. Eso explica en buena parte que consiguiera mantenerse durante diez temporadas.
La marcha de Brenda
Uno de los grandes cambios llegó después de la cuarta temporada, cuando Shannen Doherty abandonó la serie. Dentro de la historia, Brenda se marchaba a Londres para estudiar interpretación.
Su ausencia era importante porque había sido una de las protagonistas originales y buena parte de las primeras temporadas habían girado alrededor de ella y de su relación con Dylan. Pero la serie encontró rápidamente un nuevo personaje capaz de alterar el equilibrio del grupo.
Valerie Malone
En la quinta temporada llegó Valerie Malone, interpretada por Tiffani Thiessen. Para muchos espectadores fue una sorpresa enorme porque Thiessen era conocida por interpretar a Kelly Kapowski en Salvados por la campana, uno de los personajes más dulces de aquella serie. Valerie era exactamente lo contrario.
Manipuladora, seductora, problemática y llena de secretos, aportó una energía completamente diferente y demostró que Sensación de vivir podía sobrevivir sin Brenda.
También se marcharon Brandon y Dylan
Luke Perry abandonó la serie después de la sexta temporada, aunque regresó más adelante. Jason Priestley, por su parte, se marchó durante la novena. Era especialmente significativo porque Sensación de vivir había comenzado precisamente siguiendo a Brandon y Brenda Walsh.
Poco a poco la familia que nos había introducido en Beverly Hills desapareció de su propia serie. Sin embargo, personajes como Kelly, Donna, David y Steve habían ganado suficiente importancia como para mantenerla en funcionamiento.
Diez temporadas y 293 episodios
Beverly Hills, 90210 comenzó en octubre de 1990 y terminó en mayo de 2000. Fueron diez temporadas y 293 episodios, suficientes para convertirla también en una fantástica cápsula estética de los años 90.
Los peinados, la ropa y la decoración fueron cambiando con la década. Basta comparar las primeras temporadas con las últimas para contemplar una pequeña historia de la moda noventera.
Curiosamente, la serie no fue un éxito enorme desde el primer momento. Uno de los movimientos decisivos de Fox fue emitir episodios nuevos durante el verano de 1991, mientras muchas otras cadenas ofrecían reposiciones. Los jóvenes encontraron la serie y las audiencias comenzaron a crecer. Poco después, sus protagonistas estaban en revistas, pósteres y carpetas escolares de medio mundo.
El fenómeno Luke Perry
Entre todos ellos, Luke Perry alcanzó un nivel extraordinario de popularidad. Dylan McKay se convirtió en uno de los grandes ídolos juveniles de principios de los 90. Frente a él estaba Brandon, que representaba prácticamente el modelo contrario: responsable, educado, trabajador y bastante más recomendable para presentar a los padres.
La combinación funcionaba perfectamente. Dylan era el rebelde, Brandon, el chico perfecto. Y Sensación de vivir tenía espacio para los dos.
¿Quién salió con quién?
Después de diez temporadas, responder a esta pregunta resulta complicado.
Brenda estuvo con Dylan, Dylan con Kelly, Kelly con Brandon, Donna con David, David con Valerie, Valerie con Dylan y también con Steve, mientras Steve y Kelly ya habían tenido una historia antes del comienzo de la serie. Y esto es solo una parte.
El verdadero misterio de Beverly Hills, 90210 quizá no sea quién acabó con quién, sino cómo consiguieron continuar siendo amigos después de tantas combinaciones sentimentales.
El título que conocimos en España
El título original era Beverly Hills, 90210, pero en España se convirtió en Sensación de vivir. No era una traducción especialmente literal, pero funcionó extraordinariamente bien y terminó siendo inseparable de la serie. Además, millones de espectadores aprendieron que 90210 era uno de los códigos postales de Beverly Hills.
Probablemente pocas series hayan conseguido que tanta gente memorice un código postal extranjero sin ninguna necesidad práctica.
El final de Sensación de vivir
Después de una década, la serie terminó en 2000 con la boda de Donna y David. El acontecimiento permitió reunir nuevamente a varios personajes conocidos, entre ellos Andrea y Valerie, y funcionaba perfectamente como cierre: aquella historia que había comenzado siguiendo a unos adolescentes en el instituto terminaba con sus protagonistas entrando definitivamente en la vida adulta.
Brenda no regresó para el episodio final y Brandon tampoco tuvo el gran retorno que muchos seguidores habrían esperado. La época de los Walsh ya pertenecía al pasado.
90210 continuó
La franquicia no desapareció con el final de la serie. Melrose Place había nacido como spin-off y en 2008 llegó 90210, una nueva producción ambientada nuevamente en Beverly Hills en la que reaparecieron personajes como Kelly y Brenda.
En 2019 llegó incluso BH90210, una propuesta mucho más extraña en la que varios miembros del reparto interpretaban versiones ficticias de sí mismos intentando organizar un regreso de la serie.
La nostalgia por 90210 seguía funcionando casi treinta años después.
Una serie marcada también por las pérdidas
El paso del tiempo ha dado además un significado diferente a algunas imágenes de la serie.
Luke Perry falleció en 2019 a los 52 años después de sufrir un derrame cerebral. Para millones de espectadores continuaba siendo inevitablemente Dylan McKay.
Shannen Doherty murió en 2024, a los 53 años, después de años de tratamiento contra el cáncer.
Brenda y Dylan, dos de los personajes que habían definido las primeras temporadas, se convirtieron así también en símbolos de una época televisiva que cada vez queda más lejos.
Por qué seguimos recordando Sensación de vivir
Sensación de vivir vendía inicialmente una fantasía irresistible: Beverly Hills, piscinas, coches, fiestas, casas enormes y un instituto lleno de gente atractiva. Pero lo que consiguió mantenerla durante diez temporadas fueron problemas mucho más universales.
Querer encajar, enamorarse, equivocarse, discutir con los padres, perder amigos, cambiar de grupo, elegir qué hacer con tu vida. Sus personajes dejaron el instituto, fueron a la universidad, empezaron a trabajar y se hicieron adultos mientras también crecía buena parte del público que los veía.
Por eso hoy basta recordar el Peach Pit, una moto, las playas de California o aquellos peinados imposibles para regresar inmediatamente a los años 90. O quizá ni siquiera haga falta tanto, basta con cinco números: 90210

