Regalar algo a una persona que disfruta cocinando suele ser bastante agradecido. Siempre hay un utensilio que le falta, un pequeño aparato que puede hacerle la vida más fácil o ese gadget que probablemente no compraría para sí misma, pero que acaba utilizando muchísimo.
Para este especial de Navidad hemos seleccionado diez ideas pensadas para perfiles distintos: desde quien cocina cada día hasta quien disfruta experimentando con recetas nuevas los fines de semana.

1. Termómetro digital de cocina
Uno de esos gadgets que parecen prescindibles hasta que se prueban. Un buen termómetro digital permite controlar con precisión la temperatura de carnes, pescados, panes, chocolate, aceite o caramelo. Resulta especialmente útil para barbacoas y asados, donde unos pocos grados pueden separar una carne perfectamente cocinada de otra demasiado hecha.
Conviene buscar uno con lectura rápida, pantalla fácil de ver y una sonda suficientemente larga.
Ideal para: amantes de la carne, la repostería y quienes quieren cocinar con más precisión.
2. Espumador de leche eléctrico
Pequeño, económico y sorprendentemente útil. Un espumador eléctrico permite preparar espuma para cappuccinos, cafés latte, chocolate caliente y otras bebidas en pocos segundos.
Los modelos de mano ocupan muy poco espacio y suelen funcionar con pilas o batería recargable. Si queremos hacer un regalo algo más completo, también existen espumadores automáticos capaces de calentar y espumar la leche.
Ideal para: cafeteros y aficionados a preparar desayunos especiales.
3. Mandolina ajustable
Cortar verduras perfectamente iguales a mano requiere tiempo y bastante habilidad. Una mandolina permite preparar rodajas, juliana y diferentes tipos de corte con rapidez, algo especialmente práctico para patatas, calabacín, zanahoria, cebolla o pepino. Aquí merece la pena elegir un modelo sólido, regulable y, sobre todo, que incluya protector para los dedos.
Las yemas de los dedos también forman parte de la receta y preferimos que sigan donde estaban.
Ideal para: personas que cocinan muchas verduras y aficionados a presentaciones cuidadas.
4. Picador eléctrico compacto
Un pequeño picador puede ahorrar muchísimo tiempo en la cocina. Sirve para picar cebolla, ajo, frutos secos, hierbas aromáticas y otros ingredientes sin tener que utilizar un robot de cocina grande. Los modelos compactos son además fáciles de guardar y resultan especialmente interesantes para cocinas pequeñas.
Ideal para: quienes cocinan diariamente y buscan ahorrar tiempo.
5. Soplete de cocina
Probablemente uno de los regalos con mayor efecto “chef profesional” por euro gastado. El soplete permite caramelizar azúcar, terminar una crema catalana, dorar merengues, gratinar determinados platos o dar el toque final a algunas carnes.
Es importante escoger un modelo diseñado específicamente para cocina y seguir siempre las instrucciones de seguridad del fabricante.
Ideal para: aficionados a la repostería y cocineros experimentadores.
6. Báscula digital de precisión
En algunas recetas podemos permitirnos aquello de “un poquito de esto”, en repostería, bastante menos. Una buena báscula digital permite pesar los ingredientes con precisión y repetir recetas con resultados mucho más constantes.
Conviene buscar modelos con función tara, posibilidad de cambiar unidades y una pantalla claramente visible.
Ideal para: aficionados al pan, repostería y cocina de precisión.
7. Molinillo eléctrico para sal, pimienta y especias
Puede parecer un pequeño capricho hasta que empezamos a utilizarlo. Los molinillos eléctricos permiten sazonar utilizando una sola mano, algo particularmente práctico cuando estamos removiendo una sartén o manipulando alimentos.
Algunos modelos incluyen diferentes niveles de molienda y luz integrada.
Ideal para: amantes de las especias y pequeños gadgets de cocina.
8. Máquina para hacer palomitas
No es imprescindible, precisamente por eso puede ser un regalo divertido. Las máquinas domésticas de palomitas permiten preparar rápidamente una buena cantidad para una tarde de cine en casa. Algunos modelos funcionan mediante aire caliente, evitando tener que añadir aceite durante la preparación.
Además, es uno de esos aparatos que suelen terminar utilizando también el resto de la familia.
Ideal para: cinéfilos, familias y amantes de las noches de sofá y película.
9. Selladora de bolsas portátil
Uno de esos gadgets pequeños que solucionan un problema muy concreto. Permite volver a cerrar bolsas de patatas, frutos secos, cereales y otros alimentos después de abrirlas, ayudando a conservarlos mejor y evitando llenar la despensa de pinzas.
Hay modelos muy compactos, algunos incluso recargables mediante USB.
Ideal para: personas prácticas, cocinas pequeñas y amantes del orden.
10. Kit de utensilios de cocina de silicona
Quizá no sea el gadget más espectacular de la lista, pero probablemente sea uno de los que más se utilizarán. Un buen juego puede incluir espátulas, cucharones, pinzas, pinceles y otros utensilios resistentes al calor.
La silicona tiene además la ventaja de ser adecuada para sartenes y cazuelas con revestimientos antiadherentes porque no los raya con tanta facilidad como los utensilios metálicos.
Ideal para: personas que estrenan cocina, aficionados a cocinar y quienes todavía conservan aquella espátula de madera que claramente debería haberse jubilado hace años.
¿Qué gadget de cocina regalar?
Dependerá mucho de cómo cocine esa persona. Para alguien que disfruta preparando carne y asados, elegiríamos un termómetro digital. Para quien hace repostería, una báscula de precisión o un soplete pueden ser regalos excelentes. Si es muy cafetero, el espumador de leche probablemente tendrá muchísimo uso. Y para las personas que cocinan prácticamente todos los días, suelen funcionar mejor los regalos menos espectaculares pero más prácticos: un buen picador, una mandolina o unos utensilios de calidad.
También merece la pena pensar en el espacio disponible. Un gadget fantástico deja de serlo si termina viviendo permanentemente dentro de una caja porque no cabe en ningún armario.
El mejor regalo para alguien que ama cocinar no tiene por qué ser el aparato más caro ni el más sofisticado. Muchas veces basta con encontrar ese pequeño utensilio que consigue que una tarea cotidiana resulte más rápida, cómoda o divertida, y si además consigue que nos inviten a probar el resultado, mejor todavía.

