Estás fregando los platos y, de repente, el agua deja de bajar.
En pocos segundos el fregadero empieza a llenarse y aparece una sensación de desesperación. Es uno de los problemas domésticos más habituales y, por suerte, muchas veces tiene una solución sencilla.
Antes de llamar a un fontanero, existen varios métodos que puedes probar en casa para eliminar el atasco y evitar que vuelva a producirse.
Te explicamos cuáles son los más eficaces.

¿Por qué se atasca el fregadero?
La mayoría de los atascos no aparecen de un día para otro. Se forman poco a poco por la acumulación de grasa, restos de comida, aceite, jabón y pequeños residuos que quedan adheridos a las paredes de las tuberías.
Con el tiempo, estos restos reducen el paso del agua hasta que el atasco termina siendo evidente.
Las causas más habituales son:
- Grasa y aceite de cocinar.
- Restos de alimentos.
- Posos de café.
- Harina o masas.
- Jabón y detergentes que se mezclan con la grasa.
- Pequeños objetos que caen accidentalmente por el desagüe.
Lo primero que debes hacer
Si el agua todavía baja lentamente, evita seguir utilizando el fregadero. Cuanta más agua añadas, mayor será el problema y más difícil resultará trabajar sobre el atasco.
Retira toda el agua acumulada con un recipiente o una esponja para poder acceder cómodamente al desagüe.
Prueba con agua muy caliente
Cuando el atasco está provocado por grasa, el agua muy caliente puede ayudar a disolver parte de los residuos.
Hierve varios litros de agua y viértelos lentamente en el desagüe.
En ocasiones basta este sencillo paso para recuperar un buen drenaje.
No conviene utilizar agua hirviendo si las tuberías son muy antiguas o están fabricadas con materiales sensibles al calor.
Bicarbonato y vinagre
Es uno de los remedios caseros más populares.
Vierte media taza de bicarbonato de sodio. Después añade un vaso de vinagre blanco.
La mezcla producirá una reacción efervescente que ayuda a desprender parte de la suciedad adherida.
Espera unos 30 minutos y termina aclarando con abundante agua caliente.
Utiliza un desatascador de ventosa
El clásico desatascador de goma sigue siendo una de las herramientas más eficaces.
Colócalo cubriendo completamente el desagüe y realiza varias presiones firmes hacia arriba y hacia abajo.
La presión puede desplazar el atasco y permitir que vuelva a circular el agua.
Limpia el sifón
Si el atasco continúa, probablemente haya llegado el momento de revisar el sifón. Coloca un cubo debajo para recoger el agua.
Desmonta el sifón cuidadosamente y elimina toda la suciedad acumulada en su interior.
En muchas cocinas, buena parte de los atascos se concentran precisamente en esta pieza.
¿Conviene usar productos químicos?
Los desatascadores químicos pueden funcionar en determinados casos, pero no deberían convertirse en la primera opción.
Su uso frecuente puede deteriorar algunas tuberías, afectar a las juntas e incluso dificultar el trabajo del fontanero si finalmente hay que desmontar la instalación.
Siempre es preferible intentar primero métodos mecánicos o soluciones más suaves.
¿Cómo evitar futuros atascos?
La mejor reparación es la que nunca hace falta.
Para reducir al máximo las posibilidades de que el fregadero vuelva a atascarse, conviene adoptar algunos hábitos sencillos:
- Nunca tires aceite usado por el fregadero.
- Retira los restos de comida antes de lavar los platos.
- Utiliza un colador en el desagüe para retener residuos.
- Vierte agua caliente una vez por semana para ayudar a eliminar la grasa acumulada.
- Limpia periódicamente el sifón.
¿Cuándo hay que llamar a un fontanero?
Si después de probar estas soluciones el agua sigue sin evacuar correctamente, es posible que el atasco se encuentre más profundo en la instalación.
También conviene pedir ayuda profesional si:
- El fregadero se atasca con frecuencia.
- El agua vuelve a subir por otros desagües.
- Aparecen malos olores persistentes.
- Escuchas ruidos de burbujeo en las tuberías.
- Hay fugas de agua bajo el fregadero.
En estos casos, un profesional podrá localizar el problema y solucionarlo sin dañar la instalación.

