Cuando las temperaturas suben, el cuerpo pierde más agua y sales minerales a través del sudor. Por eso, mantenerse bien hidratado es una de las mejores formas de prevenir el agotamiento, la deshidratación y los golpes de calor.
Sin embargo, no todas las bebidas hidratan de la misma manera. Algunas son excelentes para el organismo y otras conviene reservarlas para ocasiones puntuales.

El agua sigue siendo la mejor opción
Aunque existen muchas bebidas refrescantes, el agua continúa siendo la forma más saludable de hidratarse. No contiene azúcar ni calorías y permite reponer los líquidos que el cuerpo pierde durante el día. Lo ideal es beber pequeñas cantidades de agua con frecuencia, sin esperar a tener sed.
Agua fría… pero no helada
En verano apetece beber agua muy fría. No hay ningún problema en hacerlo si resulta agradable para ti, sin embargo, algunas personas toleran mejor el agua fresca que el agua con hielo, especialmente después de hacer ejercicio intenso.
Lo importante es beber suficiente cantidad.
Agua con gas
El agua con gas hidrata igual que el agua sin gas. Puede ser una buena alternativa para quienes buscan una bebida más refrescante. Eso sí, algunas personas notan sensación de hinchazón o molestias digestivas al consumirla.
Agua con frutas
Una forma sencilla de dar sabor al agua sin añadir azúcar consiste en incorporar:
- Rodajas de limón.
- Naranja.
- Pepino.
- Fresas.
- Menta.
- Hierbabuena.
Estas bebidas resultan muy agradables durante los días de calor.
Infusiones frías
Las infusiones también pueden tomarse frías. Té verde, manzanilla, rooibos o menta ofrecen una alternativa saludable siempre que no se añada demasiado azúcar.
Gazpacho
Más que una bebida, es una sopa fría muy rica en agua. Además de hidratar, aporta vitaminas, minerales y antioxidantes procedentes del tomate, el pepino y otras verduras. Es uno de los alimentos más completos para combatir el calor.
Salmorejo
Aunque tiene una textura más espesa, también contiene una gran cantidad de agua y puede formar parte de una alimentación refrescante durante el verano.
Leche
Muchas personas se sorprenden al saber que la leche también contribuye a la hidratación. Además de agua, aporta proteínas, calcio y otros nutrientes. Puede ser una buena opción en desayunos o meriendas.
Zumos naturales
Los zumos de fruta contienen agua y vitaminas. Sin embargo, también aportan una cantidad considerable de azúcares naturales. Siempre que sea posible, resulta preferible consumir la fruta entera para aprovechar también su fibra.
Batidos de frutas
Preparados con fruta fresca y sin azúcares añadidos pueden ser una opción refrescante. Si incluyen yogur natural o leche, además aportarán proteínas.
Bebidas isotónicas
Las bebidas isotónicas están diseñadas para reponer agua y electrolitos durante esfuerzos físicos intensos. Pueden ser útiles cuando:
- Realizas ejercicio durante más de una hora.
- Sudas abundantemente.
- Practicas deporte con temperaturas muy elevadas.
Para una persona que realiza una actividad física normal, el agua suele ser suficiente.
Café
El café puede formar parte de una dieta equilibrada. Consumido con moderación no suele provocar una deshidratación importante. No obstante, cuando hace mucho calor conviene no abusar de las bebidas con cafeína y acompañarlas siempre con agua.
Té
Ocurre algo parecido. Una taza de té también contribuye a la ingesta total de líquidos. Las versiones frías pueden resultar especialmente agradables durante el verano.
Refrescos azucarados
Aunque producen una sensación inmediata de frescor, contienen grandes cantidades de azúcar. Su consumo habitual no es recomendable. Lo mejor es reservarlos para ocasiones puntuales.
Bebidas energéticas
No están pensadas para hidratar. Suelen contener cafeína, azúcar y otros estimulantes. No son una buena opción para combatir el calor.
Alcohol
El alcohol favorece la pérdida de líquidos y dificulta la regulación de la temperatura corporal. Además, puede aumentar el riesgo de deshidratación. Durante una ola de calor es recomendable limitar su consumo y beber agua entre una bebida alcohólica y la siguiente.
¿Cada cuánto conviene beber?
No existe una regla universal. Lo recomendable es hacerlo de forma regular a lo largo del día. Si esperas a tener mucha sed, probablemente ya hayas comenzado a deshidratarte.
Señales de que necesitas beber más
Algunas pistas que ofrece el organismo son:
- Boca seca.
- Sed intensa.
- Orina de color amarillo oscuro.
- Dolor de cabeza.
- Cansancio.
- Mareos.
- Disminución del rendimiento físico.
Consejos para mantenerte hidratado
- Lleva siempre una botella reutilizable.
- Bebe antes de salir de casa.
- Aprovecha cada comida para tomar agua.
- Consume frutas y verduras ricas en agua.
- Evita permanecer muchas horas al sol sin beber.
- Si haces ejercicio, hidrátate antes, durante y después.
¿Cuál es la mejor bebida?
Para la mayoría de las personas, la respuesta sigue siendo muy sencilla: Agua.
Si además la combinas con frutas, verduras y alimentos ricos en agua, tu organismo dispondrá de todo lo necesario para afrontar los días más calurosos del año.
Cuando hace mucho calor, mantenerse hidratado es una prioridad. El agua continúa siendo la mejor elección, pero también pueden contribuir infusiones frías, leche, gazpacho o frutas con un alto contenido en agua. En cambio, conviene limitar el alcohol, las bebidas energéticas y los refrescos azucarados.
Escuchar a tu cuerpo y convertir la hidratación en un hábito diario es una de las formas más sencillas de cuidar la salud durante el verano.
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