Abres la nevera para coger la leche y notas que no está tan fría como debería.
Las bebidas tardan horas en enfriarse, los alimentos parecen perder frescura antes de tiempo y empiezas a preguntarte si el frigorífico está a punto de averiarse.
Aunque a veces puede tratarse de un problema importante, en muchas ocasiones la solución es mucho más sencilla de lo que parece.
Estas son las causas más habituales y lo que puedes hacer en cada caso.

Comprueba primero la temperatura
Antes de pensar en una avería, revisa el termostato. Es posible que alguien haya cambiado la temperatura sin darse cuenta.
Lo recomendable es mantener la nevera entre 3 y 5 °C.
Si dispones de un termómetro para frigoríficos, podrás comprobar fácilmente si realmente está enfriando menos de lo debido.
La puerta no cierra bien
Es uno de los problemas más frecuentes. Si la puerta queda ligeramente abierta o las gomas no sellan correctamente, el aire frío se escapa constantemente.
El motor tendrá que trabajar mucho más y, aun así, es posible que no consiga mantener la temperatura adecuada.
Revisa que no haya envases impidiendo el cierre y limpia las juntas de goma.
Has llenado demasiado la nevera
Cuando el frigorífico está completamente lleno, el aire frío no puede circular correctamente. Algunas zonas se enfrían mucho menos que otras.
Intenta dejar un pequeño espacio entre los alimentos para facilitar la circulación del aire.
El condensador está sucio
En muchos frigoríficos, especialmente los más antiguos, la parte trasera acumula polvo con el paso del tiempo.
Ese polvo dificulta la disipación del calor y reduce la eficiencia del aparato.
Una limpieza cuidadosa puede mejorar notablemente su rendimiento.
Recuerda desenchufar siempre la nevera antes de hacerlo.
Introduces alimentos calientes
Guardar comida recién cocinada hace que la temperatura interior aumente rápidamente. El frigorífico necesitará bastante tiempo para recuperar el frío, especialmente si se hace con frecuencia.
Es mejor esperar a que los alimentos estén templados antes de guardarlos.
La ventilación está obstruida
En los modelos No Frost existen conductos internos que distribuyen el aire frío. Si quedan bloqueados por recipientes o bolsas grandes, algunas zonas dejarán de enfriarse correctamente.
Comprueba que las salidas de aire permanecen libres.
La nevera está demasiado pegada a la pared
El motor necesita expulsar el calor que genera. Si el frigorífico está completamente encajado contra la pared o rodeado de muebles sin ventilación suficiente, trabajará con mucha más dificultad.
Respeta siempre la separación recomendada por el fabricante.
El ventilador o el compresor pueden estar fallando
Si después de revisar todo lo anterior la nevera sigue sin enfriar correctamente, es posible que exista una avería.
Algunos componentes que pueden fallar son:
- El ventilador interior.
- El compresor.
- El termostato.
- El sensor de temperatura.
- El sistema electrónico de control.
En estos casos será necesario que un técnico revise el aparato.
¿Qué hacer mientras tanto?
Si notas que la temperatura está aumentando:
- Abre la puerta solo cuando sea imprescindible.
- Evita introducir nuevos alimentos.
- Comprueba que el congelador sigue funcionando correctamente.
- Vigila especialmente productos como carne, pescado o lácteos.
Si la temperatura supera claramente los 8 °C durante varias horas, algunos alimentos podrían dejar de ser seguros para el consumo.
¿Cuándo conviene llamar al servicio técnico?
Es recomendable solicitar una revisión si:
- La nevera lleva varias horas sin enfriar.
- El congelador también ha dejado de funcionar correctamente.
- El motor hace ruidos extraños.
- El compresor está continuamente encendido sin conseguir enfriar.
- Aparecen mensajes de error en el panel de control.
- Hay agua acumulada o hielo en lugares donde no debería aparecer.

