MacGyver: el héroe que podía salvar el mundo con un clip y una navaja suiza

Un clip, un trozo de cable, un poco de cinta adhesiva y una navaja suiza. Para cualquiera de nosotros, probablemente son cosas olvidadas en un cajón; para MacGyver podían ser suficientes para escapar de una prisión, detener una bomba o arreglar un vehículo mientras los malos se acercaban.

Estrenada en 1985, MacGyver se convirtió en una de las series más características de los años 80 y principios de los 90. Su protagonista, interpretado por Richard Dean Anderson, era un héroe bastante diferente a los habituales de aquella época: no llevaba grandes armas ni solucionaba todos sus problemas a golpes. Su gran superpoder era pensar.

MacGyver, la serie

Un héroe diferente

Angus MacGyver era un aventurero con amplios conocimientos de física, química, mecánica y electrónica que realizaba todo tipo de misiones peligrosas. Durante buena parte de la serie estuvo vinculado a la Fundación Phoenix, una organización dedicada a proyectos científicos, humanitarios y de seguridad que proporcionaba una excusa perfecta para enviarlo prácticamente a cualquier lugar del mundo.

Podía encontrarse en una instalación militar, una fábrica, una selva, un laboratorio o una montaña, pero el funcionamiento de los episodios solía incluir un momento que todos esperábamos.

MacGyver quedaba atrapado, miraba alrededor. Descubría una cuerda, un muelle, una bicicleta, unos productos químicos o cualquier otro objeto aparentemente inútil. Y empezaba a pensar. Poco después había construido algo capaz de sacarlo del problema.

La ciencia como superpoder

Mientras el Equipo A podía utilizar cientos de balas y Michael Knight tenía un coche prácticamente indestructible, MacGyver confiaba principalmente en sus conocimientos.

Muchas de sus soluciones estaban inspiradas en principios científicos reales relacionados con la electricidad, la presión, las reacciones químicas, las palancas o la mecánica. Evidentemente, la televisión añadía bastante imaginación y algunas soluciones funcionaban considerablemente mejor en pantalla que en el mundo real. Pero la idea era fantástica: saber cómo funcionan las cosas podía resultar mucho más útil que ser el más fuerte.

Los responsables de la serie contaban además con asesoramiento técnico y, cuando algún invento podía resultar peligroso, se modificaban u omitían determinados pasos para evitar convertir el episodio en unas instrucciones demasiado precisas.

MacGyver quería despertar curiosidad, no enseñar a los espectadores a volar el garaje.

La inseparable navaja suiza

Si existe un objeto asociado para siempre con MacGyver es la navaja suiza. Pequeña, fácil de llevar y llena de herramientas, encajaba perfectamente con la filosofía del personaje. A lo largo de la serie aparecieron diferentes modelos, principalmente de marcas como Victorinox y Wenger.

Naturalmente, la navaja no solucionaba los problemas por sí sola. Lo importante era lo que MacGyver era capaz de hacer con ella y con cualquier otro objeto que encontrara cerca.

Esa forma de improvisar terminó teniendo tanta influencia cultural que el propio apellido del personaje empezó a utilizarse para describir soluciones ingeniosas realizadas con materiales disponibles. “Hacer un MacGyver” se convirtió en una expresión perfectamente comprensible incluso para personas que apenas habían visto la serie.

Un héroe que evitaba las armas

Otra característica fundamental era su rechazo a las armas de fuego. La serie relacionaba esta actitud con una experiencia traumática de su infancia y MacGyver intentaba encontrar siempre otra manera de enfrentarse a sus enemigos.

Podía preparar una trampa, crear una distracción, bloquear una puerta, provocar una reacción química o fabricar algún mecanismo improvisado. Podía pelear si no tenía alternativa, pero su primera opción era pensar.

En plena televisión de acción de los años 80, aquello lo diferenciaba enormemente de muchos otros protagonistas.

MacGyver

Richard Dean Anderson

Resulta prácticamente imposible separar al personaje de Richard Dean Anderson. El actor consiguió que MacGyver fuera inteligente sin parecer arrogante y heroico sin resultar excesivamente perfecto. Tenía sentido del humor, podía equivocarse y muchas veces parecía casi tan sorprendido como el espectador cuando alguno de sus inventos terminaba funcionando.

Anderson también influyó progresivamente en el personaje y en su interés por cuestiones como la naturaleza y el medio ambiente, temas que fueron ganando presencia en la serie.

Después conseguiría otro enorme éxito televisivo interpretando a Jack O’Neill en Stargate SG-1, pero para toda una generación siempre seguiría siendo el hombre capaz de arreglar cualquier cosa con lo que encontrara en los bolsillos.

La Fundación Phoenix y Pete Thornton

A partir de la segunda temporada, la Fundación Phoenix se convirtió en una pieza fundamental de la serie. Sus proyectos relacionados con ciencia, seguridad, ayuda humanitaria o medio ambiente permitían justificar la enorme variedad de aventuras de MacGyver. Dentro de ella destacaba Pete Thornton, interpretado por Dana Elcar, uno de sus mejores amigos y colaboradores.

Elcar desarrolló glaucoma durante la producción y fue perdiendo progresivamente la visión. En lugar de sustituirlo o hacer desaparecer a Pete, la serie decidió incorporar esa situación al propio personaje. Fue una decisión poco habitual para la televisión de aquella época y permitió que Pete continuara formando parte de la historia.

Murdoc, el enemigo que nunca desaparecía

Aunque MacGyver se enfrentó a innumerables enemigos, ninguno quedó tan asociado a la serie como Murdoc. Era inteligente, peligroso y tenía una habilidad casi sobrenatural para sobrevivir.

Cada vez que parecía haber muerto definitivamente, existía una posibilidad bastante elevada de que regresara unos cuantos episodios después. Su enfrentamiento con MacGyver terminó convirtiéndose en una de las grandes historias recurrentes de la serie y permitió ofrecer episodios algo diferentes de las habituales aventuras independientes.

Una serie con conciencia social

MacGyver fue incorporando progresivamente temas relacionados con el medio ambiente, las drogas, el racismo, las personas sin hogar, las armas o la protección de menores. Naturalmente seguía siendo una serie de aventuras, pero utilizaba algunos episodios para hablar de problemas sociales reales.

La protección de la naturaleza encajaba especialmente bien con el protagonista, muy aficionado a las actividades al aire libre y presentado como alguien especialmente preocupado por el medio ambiente. Eso reforzaba todavía más la imagen de un héroe alejado del típico protagonista de acción.

Siete temporadas de inventos imposibles

MacGyver se estrenó en septiembre de 1985 y permaneció en antena durante siete temporadas, hasta 1992, superando los 130 episodios.

Durante esos años vimos prácticamente cualquier tipo de solución improvisada imaginable: sistemas eléctricos caseros, reparaciones de vehículos, mecanismos con cuerdas y poleas, reacciones químicas, cerraduras manipuladas y dispositivos construidos con objetos domésticos. La diversión estaba precisamente en esperar qué objetos aparentemente insignificantes acabarían siendo fundamentales.

La sintonía compuesta por Randy Edelman también terminó convirtiéndose en una de las melodías televisivas más reconocibles de aquellos años.

Algunas curiosidades de MacGyver

Durante buena parte de la serie apenas se mencionó el nombre de pila del protagonista. Todo el mundo lo llamaba simplemente MacGyver hasta que finalmente descubrimos que se llamaba Angus.

Richard Dean Anderson compartía con su personaje la afición por el hockey sobre hielo y durante los primeros años participó personalmente en algunas escenas físicas, aunque naturalmente la producción utilizaba también especialistas.

La serie terminó en 1992, pero Anderson volvió a interpretar al personaje en dos películas televisivas estrenadas en 1994: Lost Treasure of Atlantis y Trail to Doomsday.

Décadas después, en 2016, llegaría una nueva versión protagonizada por Lucas Till que recuperó la idea básica y la adaptó a tecnologías mucho más modernas. Se mantuvo durante cinco temporadas, aunque para muchos espectadores MacGyver continuó teniendo inevitablemente la cara de Richard Dean Anderson.

¿Ha envejecido bien MacGyver?

La tecnología, los coches, los teléfonos y algunos peinados dejan bastante claro que estamos viendo una serie de los años 80, pero su idea principal ha envejecido sorprendentemente bien. MacGyver defendía algo muy sencillo: antes de utilizar la fuerza, observa lo que tienes alrededor, comprende el problema y busca una solución.

Quizá por eso su influencia ha sobrevivido mucho más que muchos de sus inventos. No recordamos exactamente qué construyó en cada episodio ni qué materiales utilizó. Pero décadas después seguimos utilizando su nombre cuando alguien consigue reparar algo de manera improvisada con cinta adhesiva, alambre y cuatro cosas que tenía por casa.

Muy pocos personajes televisivos han conseguido algo parecido. MacGyver no necesitaba ser el más fuerte ni tener la mejor arma, solo necesitaba unos minutos para pensar y, por supuesto, una navaja suiza.

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