“En 1972, cuatro de los mejores hombres del ejército americano que formaban un comando fueron encarcelados por un delito que no habían cometido…”
Para millones de espectadores, aquellas palabras significaban que estaba a punto de comenzar una nueva misión de El Equipo A. Después llegarían la furgoneta negra, los disfraces, las persecuciones, las explosiones y, tarde o temprano, algún almacén lleno de herramientas que los villanos cometerían el enorme error de dejar al alcance de nuestros protagonistas.
Estrenada en 1983, The A-Team se convirtió en uno de los grandes fenómenos televisivos de los años 80. Su fórmula era sencilla, exagerada y tremendamente repetitiva. Y precisamente por eso funcionaba tan bien.

Cuatro fugitivos dispuestos a ayudar
La historia partía de un grupo de soldados de élite que había participado en una misión durante los últimos días de la guerra de Vietnam. Posteriormente fueron acusados de un delito que aseguraban no haber cometido, condenados por un tribunal militar y encarcelados.
Consiguieron escapar y pasaron a vivir como fugitivos, pero también empezaron a trabajar como soldados de fortuna ayudando a personas que tenían problemas demasiado grandes para resolverlos por sí mismas. Así aparecían Hannibal, M.A. Barracus, Fénix y Murdock.
Sus clientes podían enfrentarse a mafiosos, empresarios corruptos, traficantes, bandas criminales o cualquier otro villano dispuesto a abusar de alguien más débil. Cuando nadie podía ayudarte, todavía quedaba una posibilidad, encontrar al Equipo A.
Una fórmula que todos conocíamos
Los episodios seguían normalmente una estructura bastante reconocible. Alguien tenía un problema, conseguía contactar con el grupo y Hannibal aceptaba el trabajo después de comprobar que no se trataba de una trampa del ejército. Entonces aparecía un plan que parecía funcionar hasta que, inevitablemente, algo salía mal.
Los villanos conseguían temporalmente la ventaja, y ahí comenzaba la mejor parte. Porque si el Equipo A terminaba encerrado en un almacén, un taller o un granero lleno de herramientas, la batalla estaba prácticamente ganada.
Empezaban los martillazos, las soldaduras y las chispas y, pocos minutos después, aquel montón de piezas se había convertido en algún vehículo blindado capaz de enfrentarse a veinte hombres armados.
¿Era realista? En absoluto. ¿Importaba? Todavía menos.
La furgoneta más famosa de los 80
Si Magnum tenía su Ferrari y Michael Knight tenía a KITT, el Equipo A tenía una GMC Vandura negra con una característica franja roja.
La furgoneta estaba especialmente asociada a M.A. Barracus y terminó convirtiéndose prácticamente en otro miembro del equipo. Participaba en persecuciones, atravesaba controles y aparecía derrapando cuando la situación lo requería.
Resultaba, eso sí, una elección bastante curiosa para cuatro fugitivos que intentaban evitar al ejército. Discreta no era, pero nadie veía El Equipo A buscando discreción. Décadas después sigue bastando pintar una furgoneta de negro y añadir una franja roja para que prácticamente todo el mundo entienda la referencia.
Disparos, explosiones y una puntería muy particular
El Equipo A parecía una serie tremendamente violenta, pero curiosamente casi nunca moría nadie. Había tiroteos, granadas, peleas, explosiones y coches dando vueltas de campana, pero los protagonistas tenían una habilidad extraordinaria para disparar miles de balas sin acertar prácticamente nunca a una persona.
Podían destruir una rueda, una tubería, una caja o una pared. Al enemigo, mejor no. Y cuando un vehículo explotaba espectacularmente, sus ocupantes acostumbraban a salir poco después algo mareados, pero sorprendentemente enteros.
Aquello permitía mantener grandes dosis de acción sin abandonar el tono de aventura familiar que caracterizaba a la serie.
Hannibal, M.A., Fénix y Murdock
Aunque los personajes merecen su propio artículo, buena parte del éxito estaba en lo diferentes que eran entre sí.
Hannibal Smith, interpretado por George Peppard, era el cerebro y responsable de los planes. M.A. Barracus, interpretado por Mr. T, aportaba fuerza, mecánica y una considerable cantidad de cadenas de oro. Fénix, con Dirk Benedict, podía conseguir prácticamente cualquier cosa mediante contactos, encanto y una buena historia. Y Murdock, interpretado por Dwight Schultz, era un extraordinario piloto cuya cordura resultaba bastante más discutible. La combinación era perfecta porque cada uno cumplía una función muy clara.
Y Mr. T terminó convirtiéndose en un fenómeno por sí mismo. Su aspecto, su manera de hablar y su enorme presencia hicieron de M.A. uno de los personajes televisivos más reconocibles de toda la década.

“Me encanta que los planes salgan bien”
Hannibal tenía una frase que resumía perfectamente la filosofía de la serie. “I love it when a plan comes together.” En España quedó asociada para siempre a “Me encanta que los planes salgan bien”.
Lo divertido era que los planes rara vez salían exactamente como estaban previstos. Normalmente aparecían complicaciones, capturas, persecuciones y alguna improvisación completamente absurda. Pero al final funcionaban. Y Hannibal encendía su puro, satisfecho.
El ejército nunca estaba demasiado lejos
El Equipo A no podía olvidar que sus protagonistas seguían siendo fugitivos. Mientras ayudaban a sus clientes también tenían que evitar a la policía militar, que continuaba intentando capturarlos. Diferentes oficiales asumieron esa tarea a lo largo de la serie, entre ellos el coronel Decker.
Esta persecución añadía una segunda amenaza a muchos episodios: no bastaba con derrotar a los villanos. También había que desaparecer antes de que llegaran los militares. Normalmente por muy poco.
Cinco temporadas de acción
The A-Team fue creada por Stephen J. Cannell y Frank Lupo y se estrenó en Estados Unidos en enero de 1983. Permaneció en antena hasta 1987, acumulando cinco temporadas y 98 episodios.
La serie se convirtió rápidamente en uno de los grandes éxitos de NBC y su popularidad se extendió mucho más allá de Estados Unidos. En España tuvo también un enorme seguimiento y las numerosas reposiciones permitieron que generaciones posteriores conocieran a Hannibal, M.A., Fénix y Murdock.
La sintonía compuesta por Mike Post y Pete Carpenter ayudó enormemente a crear esa identidad. Bastan unos segundos para reconocerla incluso décadas después.
La extraña quinta temporada
Después de varias temporadas utilizando prácticamente la misma fórmula, las audiencias empezaron a bajar y los responsables intentaron renovar la serie. La quinta temporada introdujo cambios importantes.
El equipo pasó a trabajar para el misterioso general Hunt Stockwell, interpretado por Robert Vaughn, realizando misiones a cambio de la posibilidad de conseguir finalmente un indulto.
La idea permitía cambiar el tipo de historias e introducir nuevos personajes, pero muchos espectadores preferían la estructura clásica de los fugitivos ayudando a personas con problemas. Los cambios no consiguieron recuperar las audiencias y la serie terminó siendo cancelada.
Además, El Equipo A no tuvo una gran despedida definitiva. “The Grey Team” fue concebido prácticamente como cierre emocional, pero el orden de emisión hizo que otro episodio apareciera después. Simplemente llegó un momento en que dejaron de existir nuevas misiones.
Del televisor a las jugueterías
El Equipo A era una serie perfecta para generar merchandising. Había figuras de acción, vehículos, cómics, cromos, juegos y reproducciones de la famosa furgoneta. Sus cuatro protagonistas tenían aspectos y personalidades muy diferenciados y resultaba facilísimo trasladar sus aventuras al mundo de los juguetes.
Mr. T se convirtió además en una celebridad enorme durante aquellos años, con apariciones televisivas, productos propios e incluso una serie de animación. Para muchos niños de los 80, jugar al Equipo A era casi tan importante como verlo por televisión.
El salto al cine
En 2010 llegó una adaptación cinematográfica protagonizada por Liam Neeson como Hannibal, Bradley Cooper como Fénix, Quinton “Rampage” Jackson como M.A. y Sharlto Copley como Murdock.
La película mantenía los personajes y la idea básica, pero llevaba la exageración todavía más lejos gracias a un presupuesto cinematográfico. Más explosiones, más acción y planes aún más imposibles.
Se planteó como el posible inicio de una franquicia, aunque finalmente no hubo una segunda película.
Algunas curiosidades
Dirk Benedict no fue el primer Fénix. En el episodio piloto el personaje estuvo interpretado por Tim Dunigan, antes de que Benedict asumiera definitivamente el papel.
George Peppard, por su parte, ya tenía una larga carrera cinematográfica antes de convertirse en Hannibal y había aparecido, entre otras películas, en Desayuno con diamantes.
La GMC Vandura utilizada por el grupo fue modificada específicamente para conseguir su aspecto característico, mientras Dwight Schultz tuvo bastante libertad para desarrollar muchas de las excentricidades que hicieron de Murdock uno de los favoritos del público.
Y probablemente una de las grandes ironías de la serie sea que unos hombres perseguidos por el ejército eligieran desplazarse en uno de los vehículos más reconocibles de toda la televisión.
¿Ha envejecido bien El Equipo A?
Si intentamos verla como una serie de acción realista, definitivamente no, pero tampoco pretendía serlo.
El Equipo A era una aventura televisiva que aceptaba completamente sus propias reglas. Los protagonistas podían fabricar vehículos imposibles en unos minutos, las explosiones raramente mataban a alguien y los villanos continuaban dejando herramientas cerca de cuatro hombres especializados precisamente en construir cosas con ellas.
Vista hoy, esa falta absoluta de complejos forma parte de su encanto. La serie no intentaba convencernos de que aquello podía suceder, solo quería que nos divirtiéramos.
Por qué seguimos recordando El Equipo A
Pocas series pueden resumirse mediante unas cuantas imágenes tan reconocibles: una furgoneta negra con una franja roja, un coronel fumando un puro, un hombre enorme cubierto de cadenas, un piloto completamente imprevisible y un tipo capaz de conseguir cualquier cosa.
Después añadimos un almacén lleno de herramientas y ya tenemos el episodio prácticamente preparado. Cada semana aparecía un problema, cada semana llegaba el Equipo A. Y aunque sabíamos aproximadamente cómo iba a terminar todo, queríamos verlo igualmente.
Quizá ese fuera su mejor plan. Y más de cuarenta años después, sigue saliendo bastante bien.

