Un coche negro aparece en mitad de la noche. En su frontal, una luz roja se mueve lentamente de izquierda a derecha mientras comienza a sonar una de las sintonías más reconocibles de los años 80. No hacía falta nada más. Era KITT.
Estrenada en 1982, El coche fantástico convirtió un Pontiac Firebird Trans Am negro en uno de los vehículos más famosos de la historia de la televisión. Porque KITT no era simplemente un coche: hablaba, pensaba, conducía solo, podía saltar obstáculos, era prácticamente indestructible y tenía una inteligencia artificial con bastante más sentido común que su conductor.
En los años 80 aquello parecía ciencia ficción. Visto desde 2026, algunas ideas ya no resultan tan imposibles.

De Michael Long a Michael Knight
La historia comienza con Michael Long, un policía que recibe un disparo durante una operación y queda gravemente herido. Su vida cambia cuando es rescatado por Wilton Knight, un millonario responsable de una organización dedicada a combatir criminales que quedan fuera del alcance de los métodos policiales convencionales.
Michael recibe un nuevo rostro y una nueva identidad. A partir de entonces será Michael Knight, y tendrá un compañero bastante especial.
KITT: mucho más que un coche
KITT era el acrónimo de Knight Industries Two Thousand y utilizaba como base un Pontiac Firebird Trans Am de tercera generación. Exteriormente era espectacular, pero el verdadero secreto estaba en su interior. KITT disponía de una inteligencia artificial capaz de razonar, conversar con Michael y tomar decisiones por sí mismo. Podía conducir automáticamente, analizar situaciones, comunicarse a distancia y controlar numerosos sistemas.
Además tenía personalidad. Era educado, prudente, inteligente y ligeramente irónico. Michael podía ser impulsivo y meterse en problemas; KITT acostumbraba a ser quien le recordaba que quizá aquello no era una idea especialmente brillante. Esa relación convirtió al coche en un auténtico personaje.
La luz roja más famosa de la televisión
Uno de los detalles más sencillos terminó siendo también el más reconocible. En el frontal de KITT había una luz roja que se desplazaba constantemente de izquierda a derecha.
Funcionaba prácticamente como sus ojos. Incluso cuando el coche permanecía inmóvil, aquella luz transmitía la sensación de que estaba observando y pensando. Décadas después, basta colocar una luz roja oscilante en el frontal de un coche negro para que la referencia resulte inmediata.
“KITT, te necesito”
Michael llevaba en la muñeca un comunicador parecido a un reloj que le permitía hablar con KITT a distancia. Cuando estaba en problemas podía llamarlo y el coche arrancaba solo, circulaba sin conductor y aparecía para rescatarlo. En 1982 parecía magia.
Hoy podemos hablar con relojes inteligentes, localizar vehículos desde el móvil, utilizar asistentes de voz y encontrar coches capaces de realizar algunas maniobras autónomas. Todavía estamos lejos de tener un KITT completo en el garaje, pero la idea ya no parece completamente absurda.
Turbo Boost y un coche casi indestructible
Naturalmente, KITT necesitaba algo más espectacular que hablar. Y ahí estaba el Turbo Boost.
Michael pulsaba un botón y el coche podía saltar sobre barreras, vehículos o cualquier obstáculo convenientemente colocado por los guionistas. Aquellos saltos se convirtieron en una de las imágenes clásicas de la serie y también causaron bastantes problemas a los Pontiac utilizados durante el rodaje.
KITT disponía además de una protección molecular que lo hacía prácticamente indestructible. Las balas rebotaban, los golpes apenas lo afectaban y atravesar una pared podía considerarse una maniobra perfectamente razonable.
Con el paso de las temporadas fue incorporando todavía más funciones, culminando en el espectacular y tremendamente ochentero Super Pursuit Mode de la cuarta temporada.
David Hasselhoff antes de Vigilantes de la playa
Michael Knight convirtió a David Hasselhoff en una estrella internacional mucho antes de que se pusiera el bañador rojo de Vigilantes de la playa. La combinación entre Michael y KITT funcionaba precisamente porque eran muy diferentes. Michael era aventurero, impulsivo y confiaba bastante en sí mismo; KITT era lógico, prudente y calculador.
Uno se metía en problemas, e otro intentaba sacarlo. La voz original de KITT pertenecía principalmente a William Daniels, que grababa sus diálogos por separado y normalmente ni siquiera coincidía con Hasselhoff durante el rodaje.
A pesar de ello, consiguieron crear una de las parejas más reconocibles de la televisión de los 80.
FLAG y Devon Miles
Michael y KITT trabajaban para la Foundation for Law and Government, conocida como FLAG y creada por Wilton Knight. Después de la muerte de Wilton, Devon Miles se convirtió en una de las figuras fundamentales de la organización y en el principal enlace de Michael con la Fundación.
FLAG proporcionaba las misiones, mantenía a KITT y permitía que cada semana apareciera un nuevo caso relacionado con criminales, organizaciones peligrosas o personas que necesitaban ayuda.
Era una fórmula sencilla que permitía enviar a Michael y KITT prácticamente a cualquier sitio.

KARR: el hermano malvado
Si tienes un coche inteligente, tarde o temprano necesitas construir otro malvado.
KARR era un prototipo anterior a KITT y exteriormente resultaba muy parecido, pero había una diferencia fundamental en su programación. KITT estaba diseñado para proteger la vida humana, KARR priorizaba su propia supervivencia. Eso lo convertía en un adversario tremendamente peligroso y permitió crear algunos de los episodios más recordados.
Era básicamente el gemelo malvado de KITT. Y funcionaba demasiado bien como para utilizarlo una sola vez.
Garthe Knight y Goliath
Otro gran enemigo fue Garthe Knight, hijo de Wilton Knight y físicamente idéntico a Michael. La explicación era sencilla: ambos estaban interpretados por David Hasselhoff.
Para que nadie se confundiera, Garthe llevaba bigote. Eran los años 80.
Garthe apareció además acompañado por Goliath, un enorme camión protegido mediante una tecnología similar a la de KITT. Por primera vez, el coche prácticamente indestructible tenía que enfrentarse a un vehículo capaz de resistir sus ataques.
KITT contra un gigantesco camión blindado. No hacía falta mucho más para construir un episodio memorable.
¿Cómo conseguían que KITT condujera solo?
Naturalmente, el Pontiac no era realmente autónomo. La producción utilizaba diferentes trucos para conseguirlo. Algunos vehículos fueron modificados para permitir que un especialista condujera desde una posición poco visible, mientras determinados ángulos de cámara ayudaban a esconder al conductor.
También se utilizaron numerosos Pontiac durante la serie. Algunos estaban preparados para primeros planos, otros para conducción y varios se destinaban a las escenas de acción.
Especialmente sacrificados eran los utilizados para el Turbo Boost. Saltar quedaba fantástico en televisión, aterrizar era otra historia.
Cuatro temporadas de televisión ochentera
Knight Rider se estrenó en septiembre de 1982 y permaneció en antena hasta 1986, completando cuatro temporadas y 90 episodios.
Su éxito fue enorme y se extendió rápidamente fuera de Estados Unidos. En España, El coche fantástico se convirtió también en una de las series estadounidenses más populares de aquella generación y sus numerosas reposiciones permitieron que continuara encontrando nuevos espectadores.
La sintonía creada por Stu Phillips y Glen A. Larson contribuyó enormemente a construir esa identidad.
Una carretera desértica, KITT apareciendo a lo lejos, la música electrónica. La luz roja. Pocas cabeceras necesitan tan poco para transportarnos inmediatamente a otra época.
¿Predijo KITT el coche del futuro?
Esta es una de las cosas más divertidas al recuperar la serie. KITT podía hablar con su conductor, mientras hoy utilizamos asistentes de voz. Michael se comunicaba con él mediante un reloj y ahora tenemos smartwatches. El coche utilizaba navegación avanzada, cámaras, sensores y diagnósticos internos, elementos habituales en muchos vehículos modernos. Y también podía conducir solo.
La conducción autónoma actual todavía está muy lejos de permitirnos llamar al coche desde nuestro reloj y pedirle que venga a rescatarnos de unos delincuentes, pero la idea ya no pertenece exclusivamente a la ciencia ficción.
El coche fantástico exageraba muchísimo, pero algunas cosas las imaginó bastante bien.
Los intentos de recuperar Knight Rider
El éxito de la serie provocó diferentes intentos de recuperar la franquicia. Llegaron Knight Rider 2000, Team Knight Rider y varios proyectos televisivos hasta que, en 2008, apareció una nueva serie con un KITT basado en un Ford Mustang Shelby GT500KR.
La producción recuperaba algunas conexiones con Michael Knight y el universo original, pero ninguna continuación consiguió alcanzar el impacto de la serie protagonizada por Hasselhoff. Para varias generaciones, KITT siempre será un Pontiac negro.
El coche que eclipsó al coche real
El impacto fue tan grande que KITT terminó siendo prácticamente más famoso que el propio Pontiac Firebird Trans Am. La marca recibió numerosas consultas de espectadores interesados en “el coche de El coche fantástico”, algo que demostraba hasta qué punto la ficción había transformado un modelo real en un icono televisivo.
Lo mismo ocurrió con muchos elementos del vehículo. El peculiar volante, el salpicadero lleno de botones y luces, el escáner frontal o el Turbo Boost quedaron asociados para siempre a KITT. No queríamos simplemente un Pontiac, queríamos aquel Pontiac.
¿Ha envejecido bien El coche fantástico?
Naturalmente, hay muchísimas cosas que pertenecen completamente a los años 80: los efectos especiales, los ordenadores, los villanos, determinados diálogos y un salpicadero futurista que actualmente parece una maravillosa colección de botones y luces de colores. Pero precisamente ahí está buena parte de su encanto.
El coche fantástico nunca necesitó ser demasiado realista. Solo necesitaba convencernos de que un hombre y su coche inteligente podían aparecer cada semana, enfrentarse a los malos y desaparecer nuevamente por alguna carretera estadounidense.
Y después estaba KITT, probablemente esa sea la clave de todo. Michael Knight era el protagonista humano, pero millones de niños querían el coche.
Queríamos hablarle desde nuestro reloj, queríamos que viniera solo a buscarnos, queríamos sentarnos frente a aquel salpicadero, y naturalmente, queríamos pulsar Turbo Boost. Quizá fuera una idea terrible, pero bastaba ver aquella pequeña luz roja moviéndose de izquierda a derecha para olvidarnos del problema. KITT estaba aquí.

