Cómo organizar un recibidor pequeño sin llenarlo de muebles

El recibidor suele ser una de las zonas más pequeñas de la casa y, al mismo tiempo, una de las que más cosas recibe. Llaves, bolsos, zapatos, chaquetas, mochilas, cartas, paraguas y todo aquello que llevamos encima al entrar acaba pasando por allí.

Cuando hay poco espacio, para organizar un recibidor pequeño la solución más intuitiva suele ser añadir muebles: un zapatero, una consola, un banco, una cómoda, un perchero… y al final el recibidor termina pareciendo todavía más pequeño.

Organizar bien esta zona consiste justo en lo contrario: decidir qué necesita quedarse realmente allí, aprovechar paredes y rincones y evitar que cada centímetro libre termine ocupado.

Cómo organizar un recibidor pequeño

Empieza pensando qué haces al entrar en casa

Antes de comprar nada, observa tu rutina. ¿Dónde dejas las llaves? ¿Te quitas los zapatos? ¿Cuelgas el abrigo? ¿Dejas la mochila? ¿Recibes correo en papel? ¿Necesitas guardar paraguas? El recibidor debería responder a esas acciones concretas.

Si nunca te quitas los zapatos al entrar, probablemente no necesitas un gran banco zapatero. Si apenas utilizas abrigos, quizá basten tres ganchos en lugar de un perchero enorme. La organización funciona mejor cuando parte de la realidad y no de cómo creemos que debería ser una entrada perfecta.

Deja solo lo que pertenece al día a día

El recibidor no debería convertirse en un almacén de objetos que utilizamos una vez al mes. Tiene sentido dejar allí las chaquetas actuales, el bolso que usamos habitualmente, las llaves y quizá algunos zapatos. En cambio, abrigos de otra temporada, bolsos poco utilizados, mochilas antiguas o veinte pares de calzado deberían estar en otro lugar.

Cuantas menos cosas intentemos guardar en un espacio pequeño, más fácil será mantenerlo despejado.

Una consola muy estrecha puede ser suficiente

No hace falta una cómoda profunda, existen consolas de muy poca profundidad que pueden servir para dejar llaves, correo o una pequeña bandeja. También podemos utilizar una balda flotante.

La ventaja es que mantenemos libre buena parte del suelo y visualmente la entrada parece más amplia. Si el recibidor es especialmente estrecho, incluso una repisa de pocos centímetros puede resolver el problema de dónde dejar las llaves.

Una bandeja evita que las pequeñas cosas se dispersen

Las llaves, monedas, auriculares y otros objetos pequeños tienen tendencia a repartirse por cualquier superficie. Una bandeja o vaciabolsillos crea un punto claro. Al entrar, todo va allí, al salir, sabemos dónde buscar. No necesitamos varios recipientes. Uno suficientemente amplio puede ser mucho más práctico.

Aprovecha las paredes

En espacios pequeños, las paredes son nuestras mejores aliadas. Podemos utilizar:

  • Ganchos.
  • Percheros de pared.
  • Estantes estrechos.
  • Organizadores colgantes.
  • Espejos con pequeña repisa.

Un sistema de pared ocupa mucho menos que un perchero de pie y deja el suelo despejado. Eso facilita también la limpieza y hace que la entrada parezca menos saturada.

Los ganchos individuales funcionan sorprendentemente bien

No es obligatorio instalar una barra enorme. Varios ganchos separados permiten adaptarse a la pared disponible y distribuir mejor chaquetas, bolsos o mochilas. También podemos colocar algunos a diferentes alturas si hay niños.

La clave está en no llenar cada gancho permanentemente. Un gancho con cinco chaquetas deja de ser una solución de orden y empieza a parecer un pequeño armario explotando.

Detrás de la puerta también hay espacio

Si la puerta lo permite, un colgador superior puede añadir varios puntos de almacenamiento sin perforar. Es especialmente útil para:

  • Bolsos.
  • Bufandas.
  • Chaquetas ligeras.
  • Paraguas plegables.

También existen organizadores estrechos para puerta, aunque en un recibidor pequeño intentaría mantenerlos visualmente discretos.

El problema de los zapatos

Los zapatos ocupan bastante volumen y generan desorden con rapidez. Si normalmente os quitáis el calzado al entrar, merece la pena reservar una solución específica, pero no hace falta guardar todos los zapatos de la familia en el recibidor. Lo ideal es mantener solo los pares de uso frecuente.

El resto debería volver al dormitorio o armario correspondiente.

Zapateros estrechos

Los modelos abatibles son especialmente útiles en pasillos y entradas pequeñas porque tienen poca profundidad. Pueden guardar varios pares sin sobresalir demasiado. Antes de comprar uno, comprueba las medidas interiores, especialmente si utilizas calzado grande o botas.

Algunos zapateros muy estrechos funcionan perfectamente con zapatillas, pero bastante peor con determinados zapatos voluminosos.

Un banco con almacenaje puede hacer dos trabajos

Si tienes suficiente anchura, un pequeño banco puede resultar muy práctico para sentarse al ponerse los zapatos. Si además incorpora almacenaje, mejor.

Puede servir para guardar:

  • Calzado.
  • Bolsos.
  • Accesorios.
  • Pequeños objetos de temporada.

Pero en una entrada muy estrecha no forzaría su presencia. Si cada vez que entras tienes que esquivarlo, probablemente no es el mueble adecuado.

Cestas para accesorios de temporada

Durante el invierno aparecen guantes, gorros, bufandas y otros pequeños accesorios. Una cesta puede mantenerlos agrupados sin necesidad de dedicarles varios cajones. Cuando llega el verano, la cesta puede guardarse en otro sitio.

Eso evita mantener todo el año objetos que solo necesitamos durante unos meses.

Los paraguas necesitan un sistema sencillo

Si utilizas paraguas grandes, un paragüero estrecho puede funcionar bien. Para paraguas plegables, una cesta o un gancho puede ser suficiente. Lo importante es que los paraguas mojados tengan un lugar donde escurrir sin dañar madera, paredes o suelos delicados.

Si casi nunca utilizas paraguas grandes, probablemente tampoco necesitas un paragüero fijo ocupando espacio durante todo el año.

El espejo ayuda más de lo que parece

Un espejo en el recibidor tiene una función práctica evidente: echar un vistazo antes de salir, pero también puede hacer que el espacio parezca más amplio y luminoso. En una entrada pequeña escogería un espejo de pared antes que uno de pie.

Si incorpora una pequeña repisa inferior, incluso puede sustituir a una consola.

Cuidado con la decoración

El recibidor es lo primero que vemos al entrar, así que apetece decorarlo, pero en pocos metros cuadrados resulta fácil pasarse. Un espejo, una planta pequeña, una lámina o un objeto decorativo pueden ser suficientes.

Si añadimos cuadros, jarrones, velas, cajas, cestas y adornos sobre cada superficie, volveremos a perder la sensación de orden.

El correo necesita un destino inmediato

Aunque cada vez recibimos menos papel, siguen llegando cartas, publicidad y documentos, si los dejamos sobre la consola, se acumulan con rapidez. Podemos tener una bandeja específica, pero debería funcionar como zona temporal.

Lo ideal es revisar el correo al entrar, reciclar inmediatamente lo que no necesitamos y llevar los documentos importantes al lugar donde guardamos los papeles de casa. El recibidor no debería convertirse en archivo administrativo.

Crea una zona de salida

Una idea muy práctica es reservar un pequeño lugar para aquello que tiene que salir de casa al día siguiente. Puede ser una cesta o un gancho donde dejar un paquete que hay que devolver, una bolsa que debemos llevar a alguien o la mochila preparada.

Esto evita colocar esas cosas delante de la puerta y también reduce la probabilidad de olvidarlas. Pero conviene vaciar esa zona con frecuencia o terminará convirtiéndose en otro almacén.

Si hay niños, pon las cosas a su altura

Un perchero demasiado alto obliga a los niños a dejar chaquetas y mochilas donde pueden. Colocar algunos ganchos bajos facilita que puedan guardar sus propias cosas. También podemos reservar una pequeña cesta para zapatos o accesorios escolares.

Cuanto más fácil resulte guardar algo, más probable es que termine realmente en su sitio.

Qué productos pueden ayudar

Puedes contar con:

  • Consolas estrechas.
  • Zapateros abatibles.
  • Bancos con almacenaje.
  • Ganchos y percheros de pared.
  • Colgadores para puerta.
  • Espejos con repisa.
  • Cestas.
  • Paragüeros estrechos.
  • Bandejas vaciabolsillos.
  • Estantes flotantes.

La clave está en escoger únicamente aquello que resuelve un problema concreto.

Mide antes de comprar cualquier mueble

En una entrada pequeña, cinco centímetros pueden marcar una gran diferencia. Mide la anchura del paso con el mueble colocado y asegúrate de que puertas, armarios y cajones pueden abrirse correctamente. También conviene simular el volumen con cinta adhesiva sobre el suelo o con una caja antes de comprar.

Un mueble puede parecer estrecho en una fotografía y convertirse en una auténtica barricada cuando llega a casa.

Intenta mantener parte del suelo libre

Cuanto más suelo podamos ver, mayor será la sensación de espacio, por eso los muebles suspendidos, estantes y soluciones de pared funcionan tan bien. Además, facilitan barrer o aspirar.

Un recibidor pequeño lleno de patas de muebles resulta mucho más difícil de mantener limpio.

El recibidor debería ayudarnos a salir y entrar

Ese es el objetivo final. Cuando salimos, deberíamos encontrar rápidamente llaves, abrigo, bolso y aquello que necesitamos. Cuando entramos, deberíamos poder guardar todo con pocos movimientos.

Si necesitamos abrir cuatro cajones, mover una cesta y levantar una tapa cada vez que llegamos, probablemente el sistema es demasiado complicado. En espacios pequeños, una buena organización no consiste en conseguir almacenar una cantidad enorme de cosas, sino en conseguir que las pocas que realmente necesitamos estén exactamente donde esperamos encontrarlas.

Un recibidor despejado puede cambiar bastante la sensación de toda la casa. Al fin y al cabo, es el primer lugar que vemos cuando volvemos y el último por el que pasamos al salir. Cuanto menos caos nos reciba en esos pocos metros, mejor.

Artículos relacionados

Scroll al inicio