Cómo hacer una limpieza profunda de la casa: orden correcto y por dónde empezar

Hacer una limpieza profunda de la casa puede parecer una tarea enorme, especialmente cuando no sabemos por dónde empezar. El error más habitual es comenzar a limpiar aquello que tenemos delante y terminar dando vueltas de una habitación a otra sin un orden claro. La buena noticia es que una limpieza a fondo resulta mucho más sencilla cuando seguimos una estrategia.

No hace falta limpiar absolutamente cada rincón de la vivienda en un solo día. Lo importante es trabajar en el orden correcto para evitar repetir tareas y aprovechar mejor el tiempo.

Cómo hacer una limpieza profunda de la casa

Antes de limpiar, recoge y ordena

Antes de sacar productos, fregona y aspiradora, dedica unos minutos a recoger. Guarda:

  • Ropa.
  • Juguetes.
  • Papeles.
  • Zapatos.
  • Objetos fuera de lugar.
  • Platos o vasos.
  • Productos que hayan quedado sobre mesas y encimeras.

Limpiar una habitación llena de objetos resulta mucho más lento porque tendremos que ir moviéndolos continuamente. Primero despeja las superficies y después empieza la limpieza.

Prepara todo lo que necesitas

Tener los productos a mano evita perder tiempo buscando cosas por toda la casa. Para una limpieza general suelen ser suficientes:

  • Aspiradora.
  • Mopa o escoba.
  • Fregona.
  • Cubo.
  • Paños de microfibra.
  • Limpiador multiusos compatible con las superficies.
  • Producto para baño.
  • Desengrasante para cocina.
  • Limpiacristales.
  • Guantes.

No hace falta utilizar diez productos diferentes si unos pocos cubren correctamente las necesidades de la casa.

Ventila antes de empezar

Abre las ventanas durante unos minutos. Además de renovar el aire, la ventilación ayuda a reducir humedad y facilita el secado posterior de superficies y suelos. Si utilizas productos de limpieza, mantener una buena ventilación también resulta especialmente recomendable.

Empieza siempre de arriba hacia abajo

Esta es probablemente la regla más importante: el polvo y la suciedad caen. Por eso deberíamos empezar limpiando las zonas altas y terminar por el suelo.

El orden sería aproximadamente:

  • Lámparas y partes altas.
  • Estanterías.
  • Muebles.
  • Mesas y encimeras.
  • Rodapiés.
  • Suelo.

Si friegas primero y después limpias una estantería llena de polvo, probablemente tendrás que volver a limpiar el suelo.

Empieza por quitar el polvo

Utiliza un paño de microfibra ligeramente húmedo o un plumero atrapapolvo. Repasa:

  • Estanterías.
  • Muebles.
  • Marcos.
  • Lámparas accesibles.
  • Cabeceros.
  • Mesitas.
  • Radiadores.
  • Rodapiés.

Evita levantar demasiado polvo utilizando plumeros que simplemente lo desplazan de un lugar a otro. La microfibra ayuda a atraparlo mejor.

No olvides las zonas que normalmente ignoramos

Una limpieza profunda es un buen momento para llegar a lugares que no atendemos cada semana. Por ejemplo:

  • Encima de los armarios.
  • Detrás de puertas.
  • Debajo de camas.
  • Parte trasera de muebles accesibles.
  • Rodapiés.
  • Marcos de ventanas.
  • Parte superior de las puertas.
  • Radiadores.
  • Rejillas de ventilación.

No hace falta desmontar media casa. Basta con aprovechar para limpiar aquellas zonas accesibles que normalmente dejamos para otro día.

Continúa por los dormitorios

Retira la ropa de cama y deja ventilar el colchón. Aspíralo si corresponde y limpia el polvo de muebles y cabecero, y aprovecha para aspirar bien debajo de la cama. Después coloca ropa de cama limpia.

Si vas a lavar cortinas o protectores de colchón, este es un buen momento para poner la lavadora mientras continúas limpiando otras habitaciones.

Salón: textiles y superficies

En el salón empieza por retirar polvo de muebles y estanterías. Después aspira sofás y sillones. Retira los cojines para llegar a los huecos donde suelen acumularse:

  • Migas.
  • Pelos.
  • Polvo.
  • Pequeños objetos.

Si tienes alfombras, aspíralas lentamente antes de limpiar el suelo. También puedes aprovechar para limpiar pequeñas manchas de tapicería siguiendo las indicaciones del fabricante.

La cocina necesita su propio orden

En la cocina conviene trabajar de arriba hacia abajo. Empieza por muebles altos y superficies. Después limpia:

  • Frentes de armarios.
  • Azulejos.
  • Campana extractora.
  • Pequeños electrodomésticos.
  • Encimera.
  • Fregadero.
  • Exterior de los electrodomésticos.
  • Antes de limpiar la nevera, revisa alimentos caducados o deteriorados.

Si quieres hacer una limpieza interior profunda, trabaja por baldas para evitar mantener la puerta abierta demasiado tiempo. La grasa acumulada cerca de los fogones suele necesitar un producto desengrasante específico.

Baño: deja actuar los productos

En el baño puedes ahorrar bastante esfuerzo si aplicas primero el producto y lo dejas actuar mientras haces otras tareas. Aplica el limpiador adecuado sobre:

  • Ducha o bañera.
  • Mampara.
  • Lavabo.
  • Inodoro.
  • Después limpia espejos, muebles y otras superficies.
  • Finalmente vuelve a las zonas donde dejaste actuar el producto, frota cuando sea necesario y aclara.

De esta forma el producto hace parte del trabajo por ti.

Limpia espejos y cristales al final de cada habitación

Los cristales y espejos muestran fácilmente salpicaduras y polvo, por eso es mejor limpiarlos cuando ya hemos terminado con las superficies cercanas. Utiliza poca cantidad de producto y un paño de microfibra.

En ventanas, recuerda limpiar primero:

  • Persianas.
  • Marcos.
  • Guías.
  • Y después los cristales.

Aspira toda la casa antes de fregar

Cuando hayas terminado con muebles, textiles y superficies, llega el momento del suelo. Aspira habitación por habitación.

Presta atención a:

  • Esquinas.
  • Debajo de muebles accesibles.
  • Rodapiés.
  • Zona alrededor de mesas.
  • Sofás.
  • Entradas.

Si utilizas robot aspirador, una limpieza profunda puede requerir una pasada manual adicional en aquellos lugares donde el robot no llega.

Friega siempre al final

El fregado debería ser una de las últimas tareas. Empieza por la habitación más alejada y avanza hacia la salida para evitar pisar continuamente el suelo húmedo. Utiliza el producto adecuado según el material.

Parquet y laminado necesitan mucha menos agua que gres o porcelánico. No añadas demasiado detergente. Un exceso de producto puede dejar marcas y hacer que el suelo se ensucie antes.

Cambia el agua cuando sea necesario

Fregar toda la vivienda con agua completamente sucia no tiene demasiado sentido. Si el agua se vuelve oscura, cámbiala. Esto es especialmente importante en viviendas grandes o cuando ha pasado bastante tiempo desde la última limpieza profunda.

También conviene limpiar bien la fregona cuando terminemos y dejarla secar completamente.

Qué hacer con las tareas más grandes

No es necesario incluir siempre en la misma jornada:

  • Limpiar dentro de todos los armarios.
  • Lavar todas las cortinas.
  • Limpiar profundamente cada electrodoméstico.
  • Mover todos los muebles.
  • Lavar todas las alfombras.

Puedes repartir estas tareas durante diferentes días. Una limpieza profunda debe mejorar la casa, no acabar contigo.

Errores frecuentes al hacer una limpieza general

Hay algunas cosas que hacen que trabajemos mucho más de lo necesario:

  • Empezar fregando el suelo.
  • Limpiar sin recoger primero.
  • Ir cambiando continuamente de habitación.
  • Utilizar demasiado producto.
  • No dejar actuar los limpiadores.
  • Limpiar superficies altas después de las bajas.
  • Utilizar el mismo paño para toda la casa.
  • No cambiar el agua cuando está sucia.
  • Intentar hacerlo absolutamente todo el mismo día.

Productos recomendados

Para facilitar una limpieza profunda pueden resultar útiles:

  • Aspiradores con diferentes accesorios.
  • Mopas de microfibra.
  • Paños de distintos colores para separar cocina y baño.
  • Limpiadores específicos para cada superficie.
  • Cepillos pequeños para juntas y rincones.
  • Rasquetas limpiacristales.
  • Limpiadoras de tapicerías.
  • Vaporetas para superficies compatibles.
  • Organizadores para productos de limpieza.

No necesitas comprar todo esto para limpiar bien. Una aspiradora, buenos paños y unos pocos productos adecuados suelen cubrir la mayor parte del trabajo. La mejor forma de hacer una limpieza profunda no consiste en ir más rápido, sino en seguir un orden lógico: recoger primero, limpiar de arriba hacia abajo, dejar cocina y baño para un tratamiento más específico y terminar siempre con los suelos.

Cuando sigues siempre el mismo sistema, una tarea que parecía enorme se vuelve mucho más manejable.

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