Qué características debes observar para identificar un ave

Identificar aves puede parecer complicado cuando empezamos. Vemos un pequeño pájaro entre las ramas, intentamos recordar su aspecto y, cuando abrimos una guía unos minutos después, descubrimos que hay varias especies que nos parecen prácticamente iguales. El secreto no está en memorizar cientos de pájaros, sino en aprender a observar.

El tamaño, la silueta, el pico, las patas, la cola, determinados detalles del plumaje e incluso la manera de moverse proporcionan pistas que permiten reducir rápidamente las posibilidades. Poco a poco aprenderás qué características debes observar para identificar un ave.

Qué características debes observar para identificar un ave
Golondrinas comunes y aviones zapadores, descansando

El tamaño: busca siempre una referencia

Calcular el tamaño exacto de un pájaro a cierta distancia es difícil. Resulta mucho más sencillo compararlo con especies que conocemos. Podemos utilizar algunas referencias:

  • Más pequeño que un gorrión.
  • Aproximadamente como un gorrión.
  • Del tamaño de un mirlo.
  • Similar a una paloma.
  • Más grande que una paloma.
  • Del tamaño aproximado de un cuervo o superior.

No hace falta acertar al centímetro. Saber que estamos ante un pequeño pájaro del tamaño de un gorrión ya permite descartar una enorme cantidad de especies.

La silueta

Antes incluso de ver los colores podemos fijarnos en la forma general. ¿Tiene el cuerpo redondeado o estilizado? ¿La cabeza parece grande respecto al cuerpo? ¿Tiene cuello largo? ¿Las patas son especialmente largas? ¿La cola destaca mucho? ¿Las alas parecen largas y puntiagudas?

La silueta es especialmente útil cuando el ave está a contraluz y prácticamente no podemos distinguir su plumaje. Con experiencia, muchas familias de aves pueden reconocerse simplemente por su forma.

La forma del pico

El pico es una de las mejores pistas que tenemos, su forma está estrechamente relacionada con la alimentación. Los pájaros que comen principalmente semillas suelen tener picos relativamente cortos y fuertes. Muchas aves insectívoras presentan picos más finos y puntiagudos. Las rapaces poseen un característico pico curvado, mientras que las aves acuáticas muestran una enorme variedad de formas.

Cuando observes un ave desconocida, intenta clasificar su pico:

  • Corto o largo.
  • Fino o grueso.
  • Recto o curvado.
  • Puntiagudo o redondeado.

No necesitas conocer todavía qué significa cada forma. El simple hecho de observarla te ayudará posteriormente a comparar especies.

La cabeza y la cara

En los pájaros pequeños, la cabeza suele contener algunas de las mejores pistas de identificación. Busca elementos como:

  • Una línea sobre el ojo.
  • Una franja atravesando el ojo.
  • Una máscara oscura.
  • Una ceja clara.
  • Una corona de otro color.
  • Mejillas claras u oscuras.
  • Una mancha en la garganta.
  • Diferencias entre el color de la cabeza y el cuerpo.

Un pequeño detalle en la cara puede separar dos especies que, vistas rápidamente, parecen prácticamente idénticas.

El pecho y el vientre

No te limites a pensar que el pecho es “marrón” o “blanco”, busca patrones. Puede ser completamente uniforme, presentar manchas, rayas verticales, pequeños puntos o zonas de diferentes colores. También conviene observar dónde termina cada color, una mancha limitada a la garganta no es lo mismo que una coloración que cubra todo el pecho.

Las alas

Las alas ofrecen muchísima información, especialmente cuando el ave está posada. Busca:

  • Franjas claras.
  • Manchas de color.
  • Bordes claros en las plumas.
  • Contrastes entre diferentes partes del ala.
  • Longitud de las alas respecto al cuerpo.

Las llamadas barras alares —líneas claras que atraviesan el ala— son una característica muy utilizada para distinguir especies. Cuando el ave vuela pueden aparecer además manchas que permanecían ocultas mientras estaba posada.

La cola

La forma de la cola puede ser decisiva. Fíjate en si es:

  • Corta.
  • Larga.
  • Cuadrada.
  • Redondeada.
  • En forma de cuña.
  • Profundamente ahorquillada.

También observa si presenta zonas blancas, bandas oscuras u otros dibujos, y no olvides mirar cómo la utiliza. Algunas aves levantan continuamente la cola, otras la balancean y algunas la abren en abanico con frecuencia.

Las patas

Aunque muchas veces son difíciles de observar, también proporcionan pistas. Las aves que pasan mucho tiempo en el suelo pueden presentar patas relativamente largas y robustas, mientras que otras especies tienen patas muy pequeñas.

El color también puede ser útil: negras, rosadas, amarillas, rojizas… En aves acuáticas, limícolas y rapaces, las patas pueden convertirse en uno de los rasgos más importantes para la identificación.

Los colores, pero con precaución

Naturalmente, debemos observar el color del plumaje, pero no conviene utilizarlo como único criterio. La luz puede cambiar muchísimo nuestra percepción. Un ave puede parecer completamente negra a la sombra y mostrar tonos azules, verdes o violetas cuando recibe directamente la luz del sol.

Además, existen diferencias entre machos y hembras, adultos y juveniles e incluso entre plumajes de distintas épocas del año. Por eso es mejor buscar patrones de color que colores aislados.

La postura

La manera en que un ave se posa también puede resultar característica. Algunas mantienen el cuerpo muy vertical, otras parecen casi horizontales sobre la rama. Hay especies que permanecen erguidas sobre postes y otras que suelen esconderse entre la vegetación.

Incluso antes de distinguir el plumaje, una postura característica puede proporcionarnos una pista importante.

Cómo se desplaza

Ahora deja de mirar únicamente el aspecto y observa qué hace. ¿Camina? ¿Da saltos? ¿Corre? ¿Trepa por los troncos? ¿Se mueve continuamente entre las ramas? ¿Sale volando desde una rama, captura un insecto y vuelve al mismo lugar?

El comportamiento es una característica de identificación igual de importante que el plumaje.

Cómo vuela

El vuelo también tiene personalidad. Algunas aves baten continuamente las alas, otras alternan aleteos con pequeños planeos. Las rapaces pueden permanecer largos periodos planeando, mientras que golondrinas y vencejos realizan vuelos rápidos y ágiles.

Observa también la trayectoria. ¿Vuela en línea recta? ¿Hace ondulaciones? ¿Planea? ¿Cambia constantemente de dirección? A veces reconoceremos un ave en vuelo mucho antes de poder distinguir sus colores.

El hábitat también forma parte de la identificación

Aunque no sea una característica física, debemos anotarlo mentalmente, pregúntate dónde estaba el ave. Bosque, parque urbano, jardín, campo abierto, humedal, costa, montaña… Después concreta un poco más. ¿Estaba en el suelo? ¿En la copa de un árbol? ¿Sobre un cable? ¿Trepa por un tronco? ¿Estaba dentro del agua?

Una identificación que encaja perfectamente con el plumaje pero no con el hábitat debería hacernos revisar nuestra conclusión.

Y no olvides el sonido

Mientras observas todos estos detalles, escucha. El ave puede regalarnos la pista definitiva. Un canto, un reclamo breve o incluso el sonido repetitivo que emite mientras vuela pueden permitir distinguir especies visualmente muy parecidas.

No hace falta reconocer el sonido en ese momento. Intenta recordarlo o, si puedes hacerlo sin molestar al animal, graba unos segundos para consultarlo después.

Una pequeña rutina que funciona

Cuando encuentres un ave desconocida, intenta seguir siempre aproximadamente el mismo orden: Primero tamaño y silueta, después pico, cabeza, alas y cola. A continuación colores y marcas características, finalmente comportamiento, hábitat y sonido. No siempre tendrás tiempo de verlo todo. Un pájaro puede permanecer delante de nosotros apenas unos segundos.

Precisamente por eso conviene adquirir una rutina, con la práctica, acabarás fijándote automáticamente en los detalles importantes. Y llegará un momento en el que ya no pensarás “he visto un pájaro pequeño y marrón”, sino algo mucho más útil: “Era aproximadamente del tamaño de un gorrión, tenía el pico fino, una ceja clara, el pecho listado y estaba buscando insectos entre los arbustos”.

Ahí es cuando identificar aves empieza a volverse realmente divertido.

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