Fotografiar un eclipse total de Sol es una de esas experiencias en las que la técnica importa, pero también conviene recordar que el momento dura muy poco. Durante el eclipse total del 12 de agosto de 2026 pude fotografiar la fase de totalidad con una cámara réflex y teleobjetivo, retirando el filtro solar únicamente durante esos instantes en los que la Luna cubría completamente el disco solar.
Ese detalle es fundamental. Durante todas las fases parciales del eclipse, la cámara necesita un filtro solar adecuado colocado delante del objetivo. La luz del Sol sigue siendo suficientemente intensa como para dañar tanto la vista como el equipo. En cambio, durante la totalidad completa, cuando la Luna tapa por completo la superficie brillante del Sol, el filtro debe retirarse si queremos fotografiar la corona solar. En ese momento la luminosidad cae espectacularmente y con el filtro prácticamente no veríamos nada.

Un teleobjetivo ayuda mucho
Para conseguir que el Sol tenga un tamaño interesante dentro de la fotografía, un teleobjetivo es prácticamente imprescindible. Una focal larga permite captar con detalle el disco solar, la corona y algunos de los fenómenos que aparecen alrededor de la totalidad.
También es recomendable utilizar trípode. Con focales largas cualquier pequeño movimiento se nota mucho y, además, tener la cámara ya encuadrada permite concentrarse en cambiar los ajustes rápidamente cuando empieza la totalidad.
Enfoca antes del momento importante
No dejaría el enfoque para el último segundo. Durante las fases parciales podemos enfocar el borde del Sol utilizando el filtro solar y, una vez conseguido un enfoque preciso, pasar el objetivo a enfoque manual para evitar que la cámara vuelva a buscar foco.
Así, cuando llegue la totalidad, solo tendremos que preocuparnos de retirar el filtro y modificar la exposición.
Los ajustes cambian muchísimo durante la totalidad
Con el filtro colocado durante la fase parcial necesitaremos una exposición completamente diferente a la de la totalidad. Cuando desaparece la superficie brillante del Sol, la corona es muchísimo más tenue.
Una buena estrategia es trabajar en modo manual y realizar varias fotografías con distintas velocidades de obturación. La corona tiene un enorme rango de luminosidad: las zonas próximas al Sol son muy brillantes, mientras que las partes más exteriores son mucho más débiles. Por eso no existe una única exposición perfecta.
Podemos hacer varias tomas rápidas cambiando la velocidad para intentar captar distintas zonas de la corona y decidir después cuáles funcionan mejor.

No pierdas tiempo buscando la fotografía perfecta
La totalidad puede durar apenas un minuto, dependiendo del lugar desde donde observemos el eclipse. Durante ese tiempo ocurren muchas cosas: aparecen la corona, las protuberancias solares y los cambios espectaculares de luminosidad alrededor del horizonte. Si pasamos toda la totalidad mirando la pantalla de la cámara, probablemente nos perderemos buena parte de la experiencia.
Lo mejor es tener la cámara preparada antes, disparar varias secuencias y reservar también unos segundos para mirar el eclipse directamente. Durante la totalidad completa puede observarse sin gafas de eclipse, pero hay que volver a protegerse en cuanto reaparece cualquier parte de la superficie brillante del Sol.
El momento crítico: volver a colocar el filtro
Tan importante como retirar el filtro al comenzar la totalidad es volver a colocarlo antes de que termine. En cuanto aparece de nuevo el primer fragmento brillante del Sol, la cámara vuelve a necesitar protección solar. Por eso conviene conocer aproximadamente cuánto durará la totalidad desde nuestro punto de observación y estar atento al final de esa fase.

Qué equipo puede resultar útil
Para una sesión sencilla no hace falta un equipo astronómico profesional. Puede ser suficiente con una cámara réflex o sin espejo, un teleobjetivo, un trípode y un filtro solar específico para fotografía. También resulta útil disponer de un disparador remoto o utilizar el temporizador de la cámara para evitar vibraciones.
Si vamos a fotografiar las fases parciales, el filtro solar es absolutamente imprescindible. Las gafas de eclipse están diseñadas para observación directa y no deben utilizarse como sustituto improvisado de un filtro para un teleobjetivo.
Mi experiencia fotografiando la totalidad
Durante la fase total retiré el filtro del objetivo y fotografié directamente la corona solar. La diferencia respecto a las fases parciales es espectacular: de repente desaparece el disco brillante y alrededor de la silueta negra de la Luna aparece una estructura blanca y delicada que normalmente resulta invisible. Es probablemente el momento más agradecido para fotografiar un eclipse, pero también el más corto.
Por eso mi principal consejo sería preparar todo antes: trípode montado, enfoque listo, exposición aproximada configurada y filtro preparado para poder quitarlo y volverlo a colocar rápidamente. Cuando comienza la totalidad, ya no es momento de aprender dónde está cada botón.
Fotografiar un eclipse puede producir imágenes espectaculares, pero ninguna fotografía compensa correr riesgos con la vista o con la cámara. Filtro solar durante todas las fases parciales, sin filtro únicamente durante la totalidad completa y, sobre todo, unos segundos para apartarse del visor y disfrutar de uno de los espectáculos más impresionantes que puede ofrecer el cielo.
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