Tres hombres, tres niñas y una enorme casa en San Francisco. Padres forzosos convirtió una situación familiar bastante poco convencional para la televisión de finales de los 80 en una de las sitcoms más recordadas de su generación.
La historia comenzaba además desde un lugar bastante triste. Danny Tanner acababa de perder a su esposa Pam y debía criar solo a sus hijas D.J., Stephanie y Michelle. Para ayudarlo llegaban su cuñado Jesse y su mejor amigo Joey, inicialmente de manera temporal.
Naturalmente, terminaron quedándose. Y aquella casa fue llenándose cada vez más.

Una familia diferente
Full House se estrenó en 1987 y tenía una premisa sencilla: tres hombres completamente diferentes intentando criar juntos a tres niñas.
Danny era el padre responsable y obsesionado con el orden. Jesse, el tío atractivo, motero y músico que no parecía especialmente preparado para cuidar bebés. Joey era el mejor amigo de Danny, un cómico especializado en imitaciones que muchas veces se comportaba como un niño más.
Precisamente sus diferencias hacían funcionar la convivencia. Cada uno aportaba algo distinto mientras D.J., Stephanie y Michelle iban creciendo y enfrentándose a los problemas propios de cada edad.
Danny Tanner: Bob Saget
Danny era periodista y posteriormente presentador de televisión, pero su verdadera prioridad eran sus hijas. Cariñoso, responsable y bastante protector, tenía además una obsesión casi legendaria por la limpieza. Una pequeña mancha podía convertirse para él en una emergencia doméstica.
Resultaba especialmente curioso porque Bob Saget era muy diferente fuera de la serie. Mientras Danny representaba al padre televisivo perfecto, el humor del actor podía ser mucho más irreverente y adulto.
Esa diferencia sorprendió bastante a quienes lo descubrieron después de conocerlo únicamente como el señor Tanner.
Jesse Katsopolis: John Stamos
Jesse llegaba a casa para ayudar a cuidar a sus sobrinas después de la muerte de su hermana Pam. Era músico, adoraba a Elvis Presley, conducía motocicleta y cuidaba su cabello con una dedicación considerable. Al principio parecía el personaje menos preparado para adaptarse a una vida familiar, pero precisamente por eso protagonizó una de las mayores evoluciones de la serie.
Su relación con Michelle fue especialmente entrañable y aquel tío rebelde terminó convirtiéndose en una figura paterna para las niñas. Más adelante conoció a Becky, se enamoró, se casó y tuvo dos hijos gemelos, Nicky y Alex. Y sí, siguió viviendo prácticamente en la misma casa.
Separar a Jesse de los Tanner nunca fue realmente una opción.
Joey Gladstone: Dave Coulier
Joey era el mejor amigo de Danny y el adulto más infantil de los tres. Trabajaba como cómico y utilizaba constantemente voces, imitaciones y efectos sonoros. Eso lo convertía en un compañero fantástico para las niñas, aunque quizá no siempre en la persona más indicada cuando hacía falta imponer disciplina.
Su famoso “Cut. It. Out.” acompañado por el correspondiente gesto con las manos terminó convirtiéndose en uno de los latiguillos clásicos de la serie.
D.J., Stephanie y Michelle
Las tres hijas Tanner permitieron que Padres forzosos evolucionara de manera natural durante ocho temporadas. D.J., interpretada por Candace Cameron, pasó de niña a joven adulta y sus historias fueron incorporando amistades, primeros amores, responsabilidad, autoestima y decisiones sobre su futuro.
Stephanie, interpretada por Jodie Sweetin, era la hermana mediana, con mucho carácter y una frase que terminó asociada para siempre al personaje: “How rude!”.
Pero la pequeña Michelle terminó siendo uno de los grandes fenómenos de la serie.
Michelle y las gemelas Olsen
Michelle Tanner fue interpretada alternativamente por Mary-Kate y Ashley Olsen, que eran apenas unos bebés cuando comenzó la serie.
Utilizar gemelos permitía repartir las horas de trabajo y durante un tiempo muchos espectadores ni siquiera sabían que Michelle estaba interpretada por dos niñas.
El personaje fue ganando protagonismo a medida que crecían y acumuló sus propias frases reconocibles, como “You got it, dude!” o “No way, José!”.
El éxito de las hermanas terminó superando ampliamente la propia serie. Después de Padres forzosos protagonizaron películas, programas y numerosos productos hasta construir una enorme marca juvenil, antes de abandonar progresivamente la interpretación y centrarse en el mundo de la moda.
Kimmy Gibbler: la vecina inevitable
Kimmy, interpretada por Andrea Barber, era la mejor amiga de D.J. y prácticamente una habitante más de la casa. Vivía al lado, aparecía sin avisar y tenía una personalidad capaz de desesperar especialmente a Danny.
La relación era sencilla: Danny preferiría que Kimmy llamara antes de entrar y Kimmy prefería ignorar completamente esa posibilidad.
Con los años terminó siendo uno de los secundarios más queridos y décadas después tendría un papel fundamental en Madres forzosas.
Becky y la transformación de Jesse
Rebecca Donaldson, interpretada por Lori Loughlin, apareció inicialmente como compañera profesional de Danny, pero su relación con Jesse cambió rápidamente su importancia dentro de la serie. Jesse, que había comenzado como el soltero rebelde, terminó casándose con ella y convirtiéndose en padre de los gemelos Nicky y Alex.
Su evolución resumía bastante bien el espíritu de Padres forzosos: los personajes cambiaban, crecían y encontraban nuevas formas de construir una familia sin abandonar aquella casa.
Steve Hale
Steve, interpretado por Scott Weinger, fue uno de los novios más importantes de D.J. y tenía una característica especialmente útil para una sitcom familiar: siempre estaba comiendo. Curiosamente, mientras aparecía en Padres forzosos, Weinger tenía otro trabajo que acabaría siendo todavía más famoso.
Era la voz original de Aladdin en la película animada de Disney.

La casa que siempre tenía sitio para alguien más
La vivienda de los Tanner terminó convirtiéndose casi en otro personaje. Cada vez que llegaba alguien nuevo parecía aparecer milagrosamente una habitación, un ático, un sótano o algún espacio donde instalarlo. Danny, sus tres hijas, Jesse, Joey, Becky, Nicky y Alex llegaron a compartir de una manera u otra aquella vivienda, mientras Kimmy entraba y salía constantemente.
El título original, Full House, no podía ser más apropiado. La casa estaba realmente llena.
San Francisco también era protagonista
La cabecera de la serie ayudó a crear una relación muy fuerte entre Padres forzosos y San Francisco. El Golden Gate, los tranvías, las calles inclinadas y las famosas Painted Ladies aparecían acompañados por “Everywhere You Look”, una sintonía que terminó siendo inseparable de los Tanner.
Una de las imágenes más recordadas mostraba a la familia haciendo un pícnic frente a las Painted Ladies de Alamo Square, aunque la vivienda utilizada para representar exteriormente la casa Tanner estaba en realidad en otra zona de la ciudad.
Los interiores, naturalmente, eran decorados de estudio.
Problema, conversación y abrazo
Padres forzosos tenía una fórmula bastante reconocible. Alguno de los personajes cometía un error, mentía, discutía con alguien o tomaba una mala decisión. Después de varios minutos de comedia llegaba el momento inevitable: Danny, Jesse o Joey se sentaban con él, aparecía música suave y comenzaba una conversación sobre lo ocurrido.
Después llegaba la lección. Y casi siempre el abrazo.
Era previsible, pero también formaba parte del encanto de la serie. Padres forzosos nunca fue una comedia cínica. Creía sinceramente que hablar, pedir perdón y reconocer los errores servía para solucionar problemas.
También hubo historias más serias
Aunque el tono general era muy familiar, la serie abordó temas como el duelo, el alcohol, el tabaco, el bullying, la presión social o los problemas de autoestima.
La ausencia de Pam Tanner también continuaba presente. La muerte de la madre de D.J., Stephanie y Michelle era precisamente el origen de aquella nueva familia y algunos episodios recordaban que, detrás de la comedia, todos estaban intentando reconstruir sus vidas después de una pérdida.
Ocho temporadas creciendo juntos
Full House permaneció en antena entre 1987 y 1995 y alcanzó 192 episodios. Una de sus grandes ventajas fue que vimos crecer literalmente a las niñas Tanner. Michelle pasó de bebé a niña, Stephanie llegó a la adolescencia y D.J. terminó convertida prácticamente en una joven adulta.
Jesse también cambió enormemente, mientras Danny aprendía a continuar adelante y Joey intentaba construir su carrera como humorista. Cuando terminó la serie, los Tanner llevaban ocho años formando parte de la vida de millones de espectadores.
El regreso con Madres forzosas
Más de veinte años después, la historia continuó con Fuller House, estrenada en 2016. Esta vez D.J. era adulta, había enviudado y tenía tres hijos. Para ayudarla se instalaban con ella Stephanie y Kimmy, invirtiendo deliberadamente la premisa original: si antes eran tres hombres criando niñas, ahora eran tres mujeres criando niños.
Buena parte del reparto clásico regresó en diferentes momentos, incluidos John Stamos, Dave Coulier, Bob Saget y Scott Weinger. Las grandes ausentes fueron Mary-Kate y Ashley Olsen.
La serie explicó que Michelle vivía en Nueva York dedicada al mundo de la moda, una referencia bastante evidente a la vida real de las hermanas.
Algunas curiosidades de Padres forzosos
Bob Saget no interpretó a Danny en el primer piloto. Inicialmente el personaje fue interpretado por John Posey, pero cuando Saget quedó disponible se decidió repetirlo con él.
Mary-Kate y Ashley Olsen compartieron el papel de Michelle durante toda la serie y los créditos iniciales intentaron durante un tiempo no llamar demasiado la atención sobre el hecho de que eran dos actrices.
Jesse tampoco se apellidó siempre Katsopolis. Inicialmente era Jesse Cochran, pero el apellido cambió posteriormente para incorporar las raíces griegas de John Stamos.
Y la famosa casa Tanner no es una de las Painted Ladies que aparecen en la cabecera, aunque ambas localizaciones hayan quedado inevitablemente asociadas a la serie.
Una casa llena de gente
Padres forzosos pertenece completamente a su época. Los peinados, la ropa, las risas del público y algunas moralejas dejan muy claro que estamos ante una sitcom familiar de finales de los 80 y principios de los 90. Pero precisamente esa falta de cinismo continúa siendo parte de su encanto.
La serie comenzó con una familia que había perdido a alguien fundamental y necesitaba aprender a seguir adelante. Jesse y Joey llegaron para ayudar durante un tiempo y terminaron convirtiéndose en parte inseparable de ella.
Después llegaron Becky, Nicky, Alex, novios, amigos y una vecina que prácticamente tenía llave propia. La casa siempre estaba llena.
Siempre había algún problema. Y casi siempre todo terminaba de la misma manera: con una conversación, una pequeña lección y, naturalmente, un abrazo.
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