Cómo cambiar un pomo o una manilla de puerta paso a paso

Cambiar un pomo o una manilla de puerta es uno de esos trabajos de bricolaje que parecen más complicados de lo que realmente son. En muchas puertas interiores basta con retirar unos cuantos tornillos, sacar el mecanismo antiguo y colocar el nuevo en la misma posición. No suele hacer falta desmontar la puerta ni utilizar herramientas especiales.

Eso sí, antes de comprar la nueva manilla conviene comprobar algunas medidas para asegurarnos de que será compatible.

Cuándo merece la pena cambiar la manilla

Puede ser necesario sustituirla cuando:

  • La manilla está floja.
  • El pomo gira pero no abre correctamente.
  • El mecanismo se queda atascado.
  • El acabado está muy deteriorado.
  • Queremos renovar el aspecto de las puertas.
  • Hemos cambiado la decoración de la vivienda.
  • El muelle interior ya no devuelve la manilla a su posición.

A veces el problema puede solucionarse simplemente apretando los tornillos, así que merece la pena comprobarlo antes de comprar nada.

Comprueba qué tipo de manilla tienes

No todas las puertas utilizan exactamente el mismo sistema. Los más habituales son:

  • Manillas con placa alargada.
  • Manillas con roseta redonda.
  • Pomos.
  • Manillas con condena para baños.
  • Manillas con cerradura y llave.

Si quieres hacer el cambio fácilmente, lo ideal es comprar un modelo compatible con los agujeros y el mecanismo existentes.

Mide antes de comprar

Antes de desmontar la antigua, toma algunas medidas. Comprueba:

  • Grosor de la puerta.
  • Distancia entre tornillos.
  • Tamaño de la placa o roseta.
  • Medida del cuadradillo.
  • Distancia entre manilla y cerradura si van integradas en una misma placa.

El cuadradillo es la barra metálica que atraviesa la puerta y conecta ambas manillas. En muchas puertas interiores tiene una medida estándar, pero conviene comprobarlo.

Qué herramientas necesitas

Para la mayoría de instalaciones bastará con:

  • Destornillador.
  • Llave Allen pequeña si la manilla utiliza tornillo prisionero.
  • Cinta métrica.
  • Lápiz.

En algunos casos también pueden ser útiles:

  • Taladro.
  • Brocas para madera.
  • Formón.
  • Alicates.

Si el nuevo modelo encaja exactamente donde estaba el anterior, probablemente no necesitarás utilizar el taladro.

Retira los tornillos visibles

Empieza dejando la puerta abierta. Busca los tornillos que sujetan la manilla o la placa.

Pueden estar:

  • A la vista.
  • Ocultos detrás de una tapa decorativa.
  • En un pequeño orificio lateral.

En las manillas con roseta es frecuente que la cubierta exterior oculte los tornillos. Retírala con cuidado según el sistema utilizado.

Quita las manillas

Una vez retirados los tornillos, normalmente podrás sacar las dos manillas tirando suavemente hacia cada lado de la puerta. También saldrá el cuadradillo metálico que las conecta. Guarda temporalmente todas las piezas.

Aunque vayas a sustituirlas, pueden ayudarte a comparar medidas con el nuevo mecanismo.

Revisa el cuadradillo

Comprueba que el cuadradillo nuevo tenga una longitud adecuada para el grosor de tu puerta. Si es demasiado corto, no conectará correctamente ambas manillas. Si sobresale demasiado, la instalación tampoco quedará bien. Algunos modelos permiten cortar el cuadradillo a la longitud necesaria. Si debes hacerlo, mide primero con cuidado.

¿Hay que cambiar también el picaporte?

No necesariamente. El picaporte es el mecanismo instalado en el canto de la puerta que entra en el marco cuando cerramos. Si funciona correctamente y es compatible con la nueva manilla, puedes conservarlo.

Pero si:

  • Se atasca.
  • No vuelve correctamente.
  • Está oxidado.
  • Tiene mucha holgura.

puede ser un buen momento para sustituirlo también.

Cómo cambiar el picaporte

Si quieres sustituirlo, localiza los tornillos situados en el canto de la puerta. Retíralos. Después saca el mecanismo suavemente. Introduce el nuevo comprobando que el bisel del pestillo esté orientado correctamente. La parte inclinada debe permitir que la puerta se cierre al empujarla contra el marco. Atornilla nuevamente la placa.

Coloca el cuadradillo nuevo

Introduce el cuadradillo a través del mecanismo de la cerradura o picaporte. Debe atravesar completamente la puerta. Comprueba que gira correctamente antes de montar las manillas. Puedes girarlo ligeramente con la mano o con unos alicates protegidos para comprobar que el pestillo entra y sale.

Instala las dos manillas

Coloca una manilla en cada lado. Alinea correctamente el cuadradillo y los agujeros de los tornillos, después introduce los tornillos. No los aprietes completamente desde el principio. Es mejor colocar primero todos ligeramente y comprobar que las manillas se muevan sin dificultad.

Cuando estés seguro de que todo está bien alineado, termina de apretarlos.

No aprietes demasiado

Los tornillos deben quedar firmes, pero no hace falta utilizar toda tu fuerza. Si aprietas demasiado puedes:

  • Deformar la placa.
  • Marcar la madera.
  • Hacer que la manilla quede demasiado dura.
  • Dañar los tornillos.

Aprieta hasta que el conjunto no tenga holgura.

Comprueba que la manilla vuelva sola

Después de montarla, presiónala varias veces. Debería bajar suavemente y regresar a su posición cuando la sueltes.

Comprueba también que el pestillo:

  • Entre completamente.
  • Salga de nuevo.
  • No se quede atascado.

Si la manilla queda caída, puede existir un problema con el muelle del mecanismo o con la instalación.

Prueba antes de cerrar la puerta

Este punto es importante. Antes de cerrar completamente la puerta, prueba varias veces el mecanismo con la puerta abierta.

Comprueba que:

  • La manilla gira.
  • El pestillo funciona.
  • La cerradura gira si existe.
  • El sistema de condena funciona si es una puerta de baño.

Así evitarás cerrar la puerta y descubrir después que el mecanismo se ha quedado bloqueado.

Si los agujeros antiguos no coinciden

Cuando instalamos una manilla de diseño diferente, puede ocurrir que los nuevos tornillos no coincidan con los agujeros existentes. En ese caso tendrás que marcar las nuevas posiciones.

Antes de taladrar:

  • Coloca la manilla perfectamente recta.
  • Marca los agujeros.
  • Comprueba las medidas.
  • Utiliza una broca adecuada.

También puede ser necesario tapar posteriormente algún agujero antiguo que quede visible.

Qué hacer si los tornillos ya no agarran

En puertas antiguas, los agujeros de los tornillos pueden haberse ensanchado. Si el tornillo gira sin apretar, puede ser necesario reparar la madera. Una solución habitual consiste en rellenar el agujero correctamente y volver a perforar después. No utilices tornillos cada vez más grandes sin comprobar antes si pueden interferir con el mecanismo interior.

Cómo elegir una nueva manilla

Además del diseño, fíjate en aspectos prácticos. Conviene comprobar:

  • Material.
  • Calidad del muelle.
  • Sistema de fijación.
  • Compatibilidad con el grosor de la puerta.
  • Tamaño del cuadradillo.
  • Tipo de cerradura.
  • Calidad del acabado.

Para puertas de uso frecuente merece la pena escoger una manilla con cierta calidad. Es una pieza que utilizamos muchas veces cada día.

Manilla o pomo: ¿qué es más cómodo?

La elección depende bastante del gusto personal. Las manillas suelen ser más fáciles de accionar porque permiten utilizar toda la mano o incluso el codo. Los pomos ocupan menos visualmente y pueden encajar muy bien en determinados estilos.

Para niños, personas mayores o alguien con poca fuerza en las manos, generalmente una manilla resulta más cómoda.

Errores frecuentes

Al cambiar una manilla conviene evitar:

  • Comprar sin medir.
  • No comprobar el grosor de la puerta.
  • Utilizar un cuadradillo demasiado corto.
  • Apretar excesivamente los tornillos.
  • Montar el picaporte al revés.
  • Cerrar la puerta antes de probar el mecanismo.
  • Hacer nuevos agujeros sin comprobar primero si son necesarios.
  • Forzar una pieza que no encaja correctamente.

Productos y herramientas útiles

Para este trabajo pueden resultar útiles:

  • Juego de destornilladores.
  • Atornillador eléctrico compacto.
  • Juego de llaves Allen.
  • Cinta métrica.
  • Juego de brocas para madera.
  • Manillas con roseta.
  • Pomos de puerta.
  • Picaportes de repuesto.

En muchos casos, sin embargo, solo necesitarás un destornillador y la nueva manilla. Cambiar un pomo o una manilla puede transformar bastante el aspecto de una puerta y, al mismo tiempo, solucionar mecanismos que llevan años funcionando mal.

Si mides antes de comprar, desmontas las piezas con calma y pruebas el mecanismo antes de cerrar, es una reparación sencilla que normalmente puede hacerse en pocos minutos.

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