Cómo organizar los juguetes para que los niños jueguen más y tú recojas menos

Si tienes niños en casa, probablemente hayas vivido esta situación más de una vez: dedican media hora a sacar todos los juguetes del armario, juegan cinco minutos con uno de ellos y, cuando llega el momento de recoger, parece que hubiera pasado un tornado. La buena noticia es que el problema no suele ser la falta de ganas de recoger, sino la forma en la que están organizados los juguetes.

Con unos cuantos cambios sencillos es posible conseguir que los niños jueguen mejor, sean más autónomos y que mantener el orden resulte mucho más fácil para toda la familia.

Cómo organizar los juguetes para que los niños jueguen más y tú recojas menos

Menos juguetes significa más juego

Puede parecer contradictorio, pero cuantos más juguetes hay disponibles al mismo tiempo, menos tiempo suelen dedicar los niños a cada uno de ellos. Cuando tienen demasiadas opciones, cambian constantemente de actividad y les cuesta concentrarse.

En cambio, si disponen de una selección más reducida y bien organizada, suelen inventar más historias, utilizan mejor su imaginación y aprovechan mucho más cada juguete. No se trata de deshacerse de ellos, sino de evitar que todos estén siempre a la vista.

La rotación de juguetes funciona muy bien

Una estrategia muy utilizada consiste en guardar parte de los juguetes y dejar disponibles únicamente algunos. Cada pocas semanas se cambian unos por otros. Para los niños, muchos de esos juguetes vuelven a parecer completamente nuevos.

Además de mantener su interés durante más tiempo, también ayuda a reducir el desorden diario.

Cada juguete debe tener su sitio

Es prácticamente imposible que un niño recoja si no sabe dónde debe guardar cada cosa. Cada categoría debería tener un lugar fijo:

  • Coches.
  • Construcciones.
  • Muñecos.
  • Peluches.
  • Puzles.
  • Material para dibujar.
  • Juegos de mesa.

Cuando todo tiene un lugar concreto, recoger deja de ser una tarea complicada y se convierte en una rutina mucho más sencilla.

Utiliza cajas y organizadores accesibles

Las cajas transparentes o los organizadores abiertos suelen funcionar mejor que los grandes baúles donde acaba mezclado todo. Si los niños pueden ver lo que hay dentro, encontrarán antes lo que buscan y también les resultará más fácil volver a guardarlo.

Lo importante es que puedan acceder a las cajas sin necesitar ayuda de un adulto.

Etiquetas que ayudan

Si los niños todavía no saben leer, puedes colocar fotografías o dibujos en cada caja. De esta manera identificarán rápidamente dónde va cada juguete. Es un pequeño detalle que favorece mucho su autonomía.

No hace falta recoger después de cada juego

Cuando un niño está construyendo una ciudad con bloques o inventando una historia con muñecos, no siempre es buena idea obligarle a recoger inmediatamente para empezar otra actividad. Si el espacio lo permite, algunas construcciones pueden permanecer uno o dos días montadas.

Así aprenderán que los proyectos también pueden continuar más adelante.

Aprovecha las estanterías bajas

Las estanterías abiertas permiten que los niños vean todos los juguetes disponibles de un solo vistazo. Además, al estar a su altura, pueden cogerlos y devolverlos sin ayuda. Esto favorece tanto el orden como la independencia.

Da ejemplo

Los niños aprenden mucho más por observación que por repetición. Si en casa todos guardan las cosas después de utilizarlas, será mucho más fácil que ellos también lo hagan. Recoger juntos durante unos minutos puede convertirse en una rutina agradable en lugar de una obligación.

Convierte el orden en un juego

Especialmente con los más pequeños, recoger puede ser una actividad divertida. Puedes poner un temporizador e intentar terminar antes de que suene, jugar a ver quién encuentra antes cada juguete o convertir cada caja en el «garaje» o la «casa» de sus juguetes.

Cuando el momento de recoger deja de vivirse como un castigo, los resultados suelen mejorar mucho.

Revisa los juguetes de vez en cuando

Con el paso del tiempo es normal acumular juguetes que ya no utilizan, que están rotos o a los que les faltan piezas. Hacer una revisión cada pocos meses ayuda a mantener únicamente aquello que realmente siguen disfrutando. También es una buena oportunidad para donar juguetes que todavía estén en buen estado y puedan tener una segunda vida.

Mantener una habitación infantil ordenada no significa tener una casa perfecta. El objetivo es que los niños puedan encontrar fácilmente aquello con lo que quieren jugar y que, cuando terminen, sepan dónde guardarlo sin depender continuamente de los adultos.

Con menos juguetes a la vista, espacios bien organizados y rutinas sencillas, jugar será más divertido, recoger costará mucho menos y toda la familia disfrutará de un hogar mucho más tranquilo.

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