La llegada de un cachorro es uno de esos momentos que se recuerdan durante muchos años. Sin embargo, para él supone un cambio enorme. Deja atrás a su madre, a sus hermanos y el único entorno que conoce para empezar una nueva vida en un lugar completamente desconocido.
Preparar la casa antes de su llegada hará que la adaptación sea mucho más fácil y reducirá muchos de los problemas habituales de las primeras semanas.

Elige un lugar donde pueda sentirse seguro
Los cachorros necesitan un espacio tranquilo donde descansar sin interrupciones. Coloca su cama en una zona de la casa donde pueda estar cerca de la familia, pero alejada del ruido constante, la televisión a gran volumen o las zonas de paso.
Evita cambiar su cama de sitio continuamente. Tener un lugar fijo le ayudará a sentirse seguro.
Prepara una zona para comer
Escoge un rincón tranquilo donde colocar el comedero y el bebedero. Procura que siempre sea el mismo lugar para que el cachorro cree una rutina desde el primer día. El agua debe estar disponible en todo momento.
Guarda los objetos peligrosos
Un cachorro descubrirá el mundo utilizando la boca. Todo aquello que esté a su alcance puede acabar siendo mordido.
Antes de que llegue, revisa especialmente:
- Cables eléctricos.
- Enchufes accesibles.
- Productos de limpieza.
- Medicamentos.
- Plantas tóxicas.
- Objetos pequeños que pueda tragarse.
- Bolsas de plástico.
- Basuras abiertas.
Dedicar unos minutos a revisar la casa puede evitar más de un susto.
Protege los muebles… y tus zapatos
Durante la dentición es completamente normal que el cachorro quiera morderlo todo. Guarda los zapatos, zapatillas, mandos de televisión, gafas y cualquier objeto que tenga valor. También puedes proteger las patas de algunas mesas o muebles si sabes que estarán a su alcance.
Lo más importante es ofrecerle mordedores y juguetes adecuados para que tenga una alternativa.
Cierra las habitaciones que no quieras utilizar
No hace falta que tenga acceso a toda la vivienda desde el primer día. Al principio es recomendable limitar el espacio para que no se sienta desorientado y para poder vigilarlo mejor. Con el paso de las semanas podrá ir descubriendo el resto de la casa.
Cuidado con balcones y escaleras
Si tienes terraza, balcón o escaleras, asegúrate de que no exista riesgo de caídas. Los cachorros todavía no controlan bien sus movimientos y pueden sufrir accidentes con facilidad.
En algunos casos puede ser útil instalar barreras de seguridad.
Revisa las plantas
Muchas plantas ornamentales son tóxicas para los perros. Si tienes dudas sobre alguna especie, consulta antes de que el cachorro empiece a mordisquear hojas o macetas. También conviene retirar fertilizantes o productos para plantas que puedan resultar peligrosos.
Organiza sus juguetes
No hace falta llenar el salón de juguetes. Con tres o cuatro opciones diferentes será suficiente:
- Un mordedor resistente.
- Una pelota adaptada a su tamaño.
- Un juguete de cuerda.
- Un juguete interactivo sencillo.
Puedes ir alternándolos para mantener su interés.
Prepara un lugar para sus paseos
Escoge un sitio donde dejar siempre la correa, el arnés, las bolsas para recoger excrementos y una pequeña toalla para limpiar las patas cuando vuelva de la calle. Tener todo organizado facilita mucho la rutina diaria.
Habla con toda la familia
Antes de que llegue el cachorro, es importante que todos tengan claras las normas. Por ejemplo:
- ¿Podrá subir al sofá?
- ¿Dormirá en la cama?
- ¿Quién se encargará de los paseos?
- ¿Quién le dará de comer?
- ¿Qué palabras se utilizarán para enseñarle las órdenes básicas?
Si cada persona actúa de forma diferente, el cachorro tardará mucho más en aprender.
Ten paciencia durante los primeros días
Es posible que la primera noche llore, que tenga miedo, que haga algún pipí donde no debe. Todo eso forma parte del proceso de adaptación. No le regañes por sentirse inseguro.
Con tranquilidad, rutinas estables y mucho cariño irá ganando confianza poco a poco.
Lo más importante no es la casa
Puedes comprar la mejor cama, los juguetes más resistentes y el comedero más bonito. Pero lo que realmente hará feliz a un cachorro será sentirse querido, seguro y acompañado. Los primeros días marcarán el comienzo de una relación que, con suerte, durará muchos años.
Preparar la casa antes de la llegada de un cachorro es una inversión en tranquilidad. Un entorno seguro, unas rutinas claras y una familia paciente harán que su adaptación sea mucho más rápida y agradable. Recuerda que para él todo es nuevo. Cuanto más fácil le pongas descubrir su nuevo hogar, antes empezará a sentirse parte de la familia.

