Mochilas para cámaras: cómo elegir la mejor según el tipo de fotografía

Una cámara puede durar muchos años si está bien protegida, y para ello, una buena mochila fotográfica es casi tan importante como el propio equipo. No todas las mochilas sirven para lo mismo. Algunas están pensadas para largas rutas de montaña, otras para viajar en avión y otras para llevar una gran cantidad de objetivos y accesorios.

Elegir correctamente hará que transportes el equipo con mayor comodidad y que siempre tengas la cámara a mano cuando aparezca una buena fotografía.

Mochilas para cámaras

¿Por qué utilizar una mochila fotográfica?

Aunque cualquier mochila puede servir para transportar una cámara, las mochilas específicas ofrecen muchas ventajas.

  • Protegen mejor los golpes.
  • Mantienen el equipo organizado.
  • Evitan que los objetivos se golpeen entre sí.
  • Permiten acceder rápidamente a la cámara.
  • Distribuyen mejor el peso.

Además, muchas incluyen espacio para un portátil, un trípode o ropa.

Los separadores acolchados

La mayoría de mochilas fotográficas incorporan separadores interiores de velcro. Estos pueden colocarse según el equipo que lleves.

Por ejemplo:

  • Cámara con objetivo montado.
  • Dos teleobjetivos.
  • Objetivo macro.
  • Flash.
  • Baterías.
  • Filtros.

Una de sus mayores ventajas es que puedes reorganizar el interior cuando cambias de equipo.

Tamaño de la mochila

Uno de los errores más habituales consiste en comprar una mochila demasiado pequeña. Con el tiempo casi todos los fotógrafos amplían su equipo, por eso conviene dejar algo de espacio libre para el futuro.

Sin embargo, tampoco interesa una mochila enorme si normalmente solo utilizas una cámara y un objetivo.

Mochilas pequeñas

Capacidad habitual:

  • Cámara.
  • Uno o dos objetivos.
  • Baterías.
  • Tarjetas.

Perfectas para:

  • Fotografía urbana.
  • Viajes.
  • Paseos.
  • Uso diario.

Son ligeras y muy cómodas.

Mochilas medianas

Permiten transportar:

  • Cámara.
  • Tres o cuatro objetivos.
  • Flash.
  • Accesorios.

Son probablemente las más versátiles. Resultan ideales para la mayoría de aficionados.

Mochilas grandes

Pensadas para:

  • Dos cuerpos de cámara.
  • Grandes teleobjetivos.
  • Drones.
  • Ordenador portátil.
  • Mucho material.

Son habituales entre fotógrafos profesionales y de naturaleza. Su inconveniente es el peso.

Mochilas de montaña para fotografía

Si practicas senderismo o fotografía de paisaje, este tipo de mochila suele ser la mejor opción. Combina un compartimento fotográfico con otro destinado a:

  • Agua.
  • Comida.
  • Chaqueta.
  • Botiquín.
  • Ropa de abrigo.

Esto permite realizar rutas largas sin necesidad de llevar dos mochilas.

Mochilas para fotografía de aves

Los fotógrafos de fauna suelen transportar objetivos muy grandes. Por ello necesitan mochilas con:

  • Mucha profundidad interior.
  • Excelente acolchado.
  • Gran comodidad en la espalda.
  • Cinturón lumbar.
  • Correas ajustables.

Un teleobjetivo de 500 o 600 mm puede convertir una excursión en una experiencia muy exigente físicamente. Una buena mochila marca una gran diferencia.

Mochilas para viajar en avión

Si viajas con frecuencia, conviene comprobar que la mochila cumple las dimensiones permitidas como equipaje de mano. Así evitarás facturar el equipo fotográfico. Muchos fotógrafos nunca separan la cámara de ellos durante un vuelo.

Acceso lateral

Muchas mochilas modernas permiten sacar la cámara sin quitártela completamente, basta con girarla hacia delante y abrir un compartimento lateral. Es una característica muy útil para fotografía de naturaleza o de calle.

Permite reaccionar rápidamente cuando aparece una buena oportunidad.

Espacio para trípode

Casi todas las mochilas fotográficas incluyen algún sistema para transportar un trípode.

Puede consistir en:

  • Bolsillo lateral.
  • Correas frontales.
  • Soporte inferior.

Si haces paisaje, conviene comprobar este detalle antes de comprarla.

Resistencia al agua

Muchas mochilas incorporan tejidos resistentes al agua. Además, suelen incluir una funda impermeable que se coloca rápidamente cuando empieza a llover. Aunque no permiten sumergir la mochila, ofrecen una protección muy útil durante una excursión.

Comodidad

Una mochila puede parecer perfecta en una tienda. Después de cuatro horas caminando la opinión puede cambiar completamente.

Conviene fijarse en:

  • Espalda acolchada.
  • Tirantes anchos.
  • Buena ventilación.
  • Cinturón lumbar.
  • Correa de pecho.

Cuando el equipo supera varios kilos, estos detalles se vuelven fundamentales.

¿Y las bandoleras?

Las bolsas tipo bandolera ofrecen acceso muy rápido al equipo. Son ideales para:

  • Fotografía urbana.
  • Eventos.
  • Viajes cortos.

Sin embargo, cargan todo el peso sobre un solo hombro y no son la mejor opción para largas caminatas, puesto que al final el ombro y la espalda se verán afectados.

Mochilas híbridas

Cada vez existen más modelos que apenas parecen mochilas fotográficas. Externamente tienen un aspecto discreto pero por dentro esconden compartimentos acolchados. Son muy populares entre quienes desean pasar desapercibidos durante los viajes.

¿Qué mochila elegir según tu tipo de fotografía?

– Paisaje

Busca una mochila cómoda para caminar durante horas. Debe permitir transportar también agua, comida y ropa.

– Naturaleza y aves

La prioridad es la comodidad, probablemente llevarás mucho peso. Elige una mochila robusta con excelente reparto de carga.

– Viajes

Lo ideal es un modelo ligero que pueda utilizarse como equipaje de mano.

– Fotografía urbana

Una mochila pequeña o una bandolera suelen ser suficientes.

– Fotografía social

Lo más importante es acceder rápidamente al equipo. Las mochilas de apertura lateral funcionan muy bien.

Errores habituales

  • Comprar una mochila demasiado pequeña. Con el tiempo casi siempre faltará espacio.
  • Elegir únicamente por el diseño. Una mochila bonita puede resultar muy incómoda después de varias horas.
  • No probar el acceso al equipo. Algunas mochilas obligan a vaciarlas completamente para cambiar un objetivo. Eso puede hacer perder fotografías irrepetibles.

Entonces… ¿qué recomendamos?

Si solo fueras a tener una mochila, la opción más equilibrada sería un modelo de tamaño medio con:

  • Compartimentos modulares.
  • Espacio para un portátil.
  • Soporte para trípode.
  • Funda impermeable.
  • Apertura lateral.
  • Buen sistema de ventilación.
  • Cinturón lumbar desmontable.

Con ella podrás afrontar la mayoría de situaciones, desde una salida de paisaje hasta un viaje de varios días.

La mejor mochila no es la que tiene más compartimentos, sino la que se adapta a tu forma de fotografiar. Quien hace fotografía urbana valorará la rapidez y la discreción, quien pasa todo el día caminando por la montaña buscará ligereza y comodidad, y quien trabaja con grandes teleobjetivos necesitará una mochila capaz de proteger un equipo pesado sin convertirse en una carga imposible de transportar.

Elegir bien tu mochila hará que disfrutes más de cada salida y que tu equipo llegue siempre protegido allí donde quieras fotografiar.

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