Las Minas de Moria: la historia de Khazad-dûm, el reino perdido de los enanos

Pocas localizaciones de la Tierra Media despiertan tanta admiración como las Minas de Moria. Lo que en tiempos fue el mayor reino de los enanos terminó convertido en un lugar oscuro, silencioso y lleno de peligros.

Sus gigantescas salas excavadas en la roca, sus interminables puentes de piedra y sus inmensas columnas siguen siendo uno de los mayores logros arquitectónicos de la Tierra Media. Pero también son el recordatorio de cómo la ambición puede acabar destruyendo incluso las civilizaciones más poderosas.

La historia de Moria es una de las más fascinantes de todo el universo creado por J. R. R. Tolkien.

minas de moria - khazad dum

Khazad-dûm: el reino más grandioso de los enanos

Mucho antes de recibir el nombre de Moria, esta inmensa ciudad era conocida como Khazad-dûm. Fue fundada por Durin el Inmortal, el más antiguo y venerado de los padres de los enanos.
Situada bajo las Montañas Nubladas, llegó a convertirse en el mayor reino enano jamás construido.

Durante miles de años prosperó gracias a sus minas, sus artesanos y el comercio con los elfos de Eregion.

Una ciudad bajo la montaña

Khazad-dûm no era simplemente una mina. Era una auténtica ciudad subterránea.

En su interior se encontraban:

  • Grandes avenidas.
  • Salones reales.
  • Templos.
  • Talleres.
  • Forjas.
  • Viviendas.
  • Puentes monumentales.
  • Escalinatas gigantescas.
  • Depósitos de agua.
  • Almacenes.
  • Kilómetros de galerías.

Todo ello excavado directamente en la roca con una precisión extraordinaria.

El mithril, el tesoro más valioso

La riqueza de Moria tenía un nombre. Mithril.
Este metal plateado era extraordinariamente ligero, resistente y mucho más valioso que el oro.

Con él se fabricaban armaduras, joyas y objetos de enorme calidad.
La famosa cota de malla que Bilbo regaló a Frodo estaba elaborada con mithril y era considerada uno de los mayores tesoros de la Tierra Media.

minas de mithril

La amistad entre enanos y elfos

Durante muchos siglos, Khazad-dûm mantuvo excelentes relaciones con los elfos de Eregion. Ambos pueblos colaboraban en el comercio y compartían conocimientos sobre artesanía y construcción.
Las famosas Puertas del Oeste fueron creadas conjuntamente por el herrero élfico Celebrimbor y el artesano enano Narvi.

Todavía hoy constituyen una de las obras más bellas de la Tierra Media.

¿Por qué se convirtió en Moria?

La palabra «Moria» significa «Abismo Negro». Con el paso del tiempo, los enanos excavaron cada vez más profundamente en busca de nuevos filones de mithril.
Finalmente despertaron una criatura que llevaba miles de años dormida.

Un Balrog, antiguo servidor de Morgoth. A partir de ese momento comenzó el fin del reino.

trasgos en las minas de moria

El terror del Balrog

El Balrog acabó con gran parte de la población enana. El rey Durin VI fue una de sus primeras víctimas.
Poco después murió también su hijo.

Los supervivientes abandonaron la ciudad y jamás volvieron a habitarla de forma permanente.
Desde entonces el Balrog pasó a ser conocido como el Azote de Durin.

El intento de recuperar Moria

Muchos años después, Balin decidió regresar acompañado por un grupo de enanos. Su objetivo era reconstruir el antiguo reino.
Al principio lograron establecerse con éxito.

Sin embargo, los orcos y otras criaturas que habitaban las profundidades terminaron acabando con toda la expedición.
La historia de este intento quedó recogida en el Libro de Mazarbul.

La llegada de la Comunidad del Anillo

Cuando el paso por el Caradhras resultó imposible, la Comunidad del Anillo decidió atravesar Moria. Lo que parecía un simple atajo terminó convirtiéndose en una de las etapas más peligrosas del viaje.
Durante su recorrido descubrieron las ruinas de la antigua ciudad, el Libro de Mazarbul y las pruebas del destino sufrido por Balin y sus compañeros.
Poco después comenzaron los ataques de los orcos.

gandalf en las puertas de moria

El Puente de Khazad-dûm

Uno de los momentos más famosos de toda la saga ocurre en este lugar. Mientras la Comunidad intenta escapar, el Balrog aparece entre las sombras.
Gandalf decide quedarse atrás para permitir que sus compañeros crucen el estrecho puente.

Allí pronuncia una de las frases más célebres de la fantasía: «¡No puedes pasar!»
Tras romper el puente, ambos caen al abismo, iniciando un combate que continuará durante varios días.

La arquitectura de Moria

Incluso abandonada, Moria sigue impresionando. Sus enormes salas parecen no tener fin.
Las columnas recuerdan gigantescos troncos de piedra. Los techos desaparecen en la oscuridad.

Todo transmite una sensación de inmensidad difícil de describir.
Tolkien consigue que el lector sienta al mismo tiempo admiración y temor.
Es una ciudad tan bella como inquietante.

arquitectura de los enanos

El legado de Khazad-dûm

Aunque nunca volvió a recuperar la grandeza de sus mejores tiempos, Moria continúa siendo uno de los mayores símbolos de la historia de los enanos. Representa su extraordinaria capacidad para construir, su dominio de la ingeniería y también los peligros de dejarse llevar por la ambición.
La búsqueda incesante de mithril les proporcionó una riqueza incomparable, pero también despertó un mal que permanecía oculto desde hacía milenios.

La ciudad más impresionante de la Tierra Media

Pocos lugares reúnen tanta historia como Khazad-dûm. Fue el mayor reino de los enanos, un centro de comercio, una maravilla arquitectónica y, finalmente, un escenario de tragedia.

Sus inmensas galerías siguen despertando la imaginación de millones de lectores y espectadores, recordándonos que incluso las civilizaciones más poderosas pueden caer cuando olvidan el equilibrio entre el progreso y la prudencia.

Por eso, décadas después de que Tolkien la describiera por primera vez, las Minas de Moria continúan siendo uno de los lugares más inolvidables de toda la Tierra Media.

Moria en las películas

Las adaptaciones dirigidas por Peter Jackson lograron recrear Khazad-dûm de forma espectacular.
Las enormes salas, el lago de entrada, las minas, el Puente de Khazad-dûm y la Cámara de Mazarbul se han convertido en algunas de las imágenes más recordadas de toda la trilogía.

La combinación de decorados físicos, grandes maquetas y efectos digitales permitió mostrar la verdadera escala de la ciudad.

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