¿Por qué el lavavajillas huele mal? Causas, soluciones y cómo evitarlo

Abres el lavavajillas para meter los platos sucios y, en lugar de oler a limpio, aparece un desagradable olor a humedad o a comida pasada. Es un problema muy habitual y, por suerte, casi siempre tiene una solución sencilla.

Aunque el lavavajillas trabaja con agua caliente y detergente, eso no significa que se limpie solo. Los restos de comida, la grasa y la humedad pueden acabar convirtiéndose en el ambiente perfecto para que aparezcan los malos olores.

Veamos cuáles son las causas más frecuentes y cómo solucionarlas.

limpiar filtro lavavajillas

El filtro está sucio

Es la causa más habitual. El filtro recoge pequeños restos de alimentos en cada lavado y, si no se limpia con regularidad, esos restos terminan descomponiéndose.

El resultado es un olor desagradable que aparece cada vez que abres la puerta.
La solución es muy sencilla: extrae el filtro, lávalo bajo el grifo con agua caliente y elimina cualquier resto de suciedad con un cepillo suave.

Hay grasa acumulada en el interior

Con el tiempo, una fina capa de grasa puede ir depositándose en las paredes, la puerta y las tuberías del aparato. Aunque no siempre se vea, acaba generando malos olores.
Realizar un ciclo de limpieza en vacío con un limpiador específico para lavavajillas ayuda a eliminar esa grasa acumulada.

Los brazos aspersores están obstruidos

Los pequeños orificios por donde sale el agua pueden taponarse con restos de comida o cal.
Cuando esto ocurre, el lavado pierde eficacia y algunos residuos permanecen dentro del aparato.
Revisarlos de vez en cuando puede evitar este problema.

Queda agua en el fondo

Al terminar un programa no debería quedar agua acumulada.
Si la hay, puede deberse a:

  • Un filtro obstruido.
  • Un desagüe parcialmente atascado.
  • Una bomba de desagüe con algún problema.

El agua estancada suele generar muy mal olor en pocos días.

La puerta permanece siempre cerrada

Después del lavado queda bastante humedad en el interior. Si cierras completamente la puerta durante horas o días, esa humedad favorece la aparición de moho y malos olores.

Siempre que sea posible, deja la puerta entreabierta durante un rato al terminar el programa.

Las juntas de goma están sucias

Muchas personas olvidan limpiar las gomas de la puerta. Sin embargo, allí suelen acumularse grasa, restos de comida y humedad.
Pasar un paño húmedo con un poco de jabón neutro cada pocas semanas suele ser suficiente para mantenerlas en buen estado.

Utilizas siempre programas cortos

Los programas rápidos son muy prácticos, pero si siempre lavas a baja temperatura, la grasa puede acumularse poco a poco en el interior del aparato.
De vez en cuando conviene utilizar un programa intensivo o de alta temperatura para limpiar el circuito.

Cómo eliminar el mal olor

Si el problema ya ha aparecido, puedes seguir estos pasos:

  • Limpia el filtro.
  • Revisa los brazos aspersores.
  • Limpia las juntas de la puerta.
  • Ejecuta un programa vacío con un limpiador específico para lavavajillas.
  • Comprueba que el desagüe no esté obstruido.
  • Deja secar el interior con la puerta entreabierta.

En la mayoría de los casos, el mal olor desaparecerá después de una limpieza completa.

¿Cuándo conviene llamar a un técnico?

Si después de limpiar todo el aparato el olor continúa y además aparecen otros síntomas, como agua estancada, malos lavados o ruidos extraños, puede existir una avería en el sistema de desagüe o en la bomba.
En ese caso será recomendable solicitar una revisión.

Cómo evitar que vuelva a ocurrir

Unas pequeñas rutinas ayudan mucho:

  • Limpiar el filtro cada una o dos semanas.
  • Retirar los restos grandes de comida antes de cargar el lavavajillas.
  • Hacer una limpieza interior una vez al mes.
  • Utilizar un programa de alta temperatura de vez en cuando.
  • Dejar la puerta entreabierta al terminar el lavado.
  • Revisar periódicamente las juntas y los brazos aspersores.

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