Pocas personas han cambiado la literatura fantástica tanto como J. R. R. Tolkien. Gracias a su imaginación nacieron lugares inolvidables como la Comarca, Rivendel o Mordor, personajes tan queridos como Gandalf, Aragorn o Bilbo Bolsón y criaturas que hoy forman parte de la cultura popular, como los hobbits, los balrogs o los ents.
Aunque hoy millones de personas conocen la Tierra Media gracias al cine, todo comenzó mucho antes, cuando un profesor universitario británico empezó a construir un mundo con su propia historia, sus idiomas y sus leyendas. Lo que inicialmente era una afición personal acabó convirtiéndose en uno de los universos de fantasía más completos jamás creados.

Los primeros años de Tolkien
John Ronald Reuel Tolkien nació el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, en la actual Sudáfrica. Sin embargo, siendo todavía un niño regresó junto a su madre y su hermano a Inglaterra, donde pasaría prácticamente toda su vida.
Su infancia no fue fácil. Su padre falleció cuando él era muy pequeño y años después también perdió a su madre. Estos acontecimientos marcaron profundamente su personalidad y aparecen reflejados, de una forma u otra, en muchos de sus escritos.
Desde muy joven mostró una enorme facilidad para los idiomas. Le fascinaban el latín, el griego, el galés, el finlandés y muchas otras lenguas antiguas. Aquella pasión acabaría siendo una de las claves de toda su obra.
Un enamorado de los idiomas
Mientras otros escritores inventaban un mundo para contar una historia, Tolkien hizo justamente lo contrario.
Primero creó idiomas completos, con su gramática, vocabulario y evolución histórica. Después imaginó los pueblos que hablaban esas lenguas, sus costumbres, sus guerras, sus reyes y sus leyendas.
Así nacieron idiomas tan conocidos entre los aficionados como el quenya o el sindarin, las principales lenguas de los elfos.
Para Tolkien, un idioma necesitaba una historia detrás. Y para crear esa historia comenzó a construir un mundo entero.
La Primera Guerra Mundial
En 1916 Tolkien fue enviado al frente durante la Primera Guerra Mundial.
Participó en la terrible batalla del Somme, una de las más sangrientas de la historia. Allí perdió a muchos de sus amigos y sufrió una grave enfermedad que le obligó a regresar a Inglaterra.
Muchos especialistas consideran que la dureza de aquella guerra influyó en numerosos pasajes de sus libros. Las grandes batallas, la destrucción causada por la ambición y la importancia de la amistad frente a la adversidad recuerdan, en muchos aspectos, a las experiencias que vivió durante aquellos años.
Profesor en la Universidad de Oxford
Tras la guerra desarrolló una brillante carrera académica. Fue profesor de filología y lengua inglesa en la Universidad de Oxford, donde se convirtió en uno de los mayores expertos mundiales en literatura medieval y lenguas antiguas.
Durante décadas impartió clases mientras seguía escribiendo, casi en secreto, las historias que acabarían formando la Tierra Media.
También perteneció al famoso grupo literario conocido como los Inklings, junto a otros escritores como C. S. Lewis, autor de Las Crónicas de Narnia.
El nacimiento de El Hobbit
Todo comenzó de forma casi accidental. Mientras corregía exámenes, Tolkien escribió una frase que hoy forma parte de la historia de la literatura: «En un agujero en el suelo vivía un hobbit.»
A partir de aquella sencilla idea nació Bilbo Bolsón y una aventura que acabaría convirtiéndose en El Hobbit. No se trataba de crear una novela que marcara la historia, si no que escribió un cuento de aventuras para leer a sus hijos a la hora de ir a la cama.
El libro se publicó en 1937 y tuvo un éxito inmediato tanto entre niños como entre adultos. Su editor pidió una continuación.
Aquella continuación terminaría convirtiéndose en una de las novelas más importantes del siglo XX.

El Señor de los Anillos
Tolkien tardó más de una década en escribir El Señor de los Anillos.
La historia fue publicada entre 1954 y 1955 en tres volúmenes y cambió para siempre la literatura fantástica.
Su mundo resultaba extraordinariamente realista. No era simplemente un escenario donde transcurría una aventura.
La Tierra Media tenía miles de años de historia, árboles genealógicos completos, mapas detallados, diferentes culturas, idiomas propios y una mitología que parecía tan compleja como la de cualquier civilización antigua.
Aquello nunca se había visto con semejante nivel de detalle.
Mucho más que El Hobbit y El Señor de los Anillos
Aunque estas son sus obras más conocidas, Tolkien escribió muchísimo más.
Gran parte de su trabajo fue publicado después de su fallecimiento gracias al enorme esfuerzo de su hijo Christopher Tolkien.
Entre las obras más importantes destacan:
- El Silmarillion.
- Cuentos Inconclusos.
- Los Hijos de Húrin.
- Beren y Lúthien.
- La Caída de Gondolin.
- Las Cartas de J. R. R. Tolkien.
Todas ellas permiten conocer mejor la historia de la Tierra Media y descubrir acontecimientos ocurridos miles de años antes de Frodo y el Anillo Único.

La influencia de Tolkien
Es difícil encontrar una obra de fantasía moderna que no haya recibido, de una forma u otra, la influencia de Tolkien.
Videojuegos, novelas, juegos de rol, series de televisión, películas y cómics han heredado muchos de los elementos que él popularizó.
La imagen clásica de los elfos, los enanos, los orcos, los magos o los grandes reinos medievales procede en gran medida de sus libros.
Autores como George R. R. Martin, Terry Brooks, Robert Jordan, Brandon Sanderson o Patrick Rothfuss han reconocido en numerosas ocasiones la importancia que tuvo Tolkien en su formación como escritores.
Un legado que sigue creciendo
J. R. R. Tolkien falleció el 2 de septiembre de 1973, pero su obra continúa más viva que nunca.
Las adaptaciones cinematográficas, las nuevas ediciones ilustradas, las series de televisión, los videojuegos y las comunidades de aficionados han hecho que cada generación descubra por primera vez la magia de la Tierra Media.
Pocos escritores han conseguido crear un universo tan coherente, tan inmenso y tan querido por millones de lectores en todo el mundo.
Más de medio siglo después de su muerte, su legado sigue inspirando a lectores, artistas y creadores, demostrando que algunas historias nunca dejan de crecer.
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